El presidente Hinckley nos ha recordado que la “plaga moderna de las drogas ha llegado a ser una plaga mundial; pero en la mayoría de los casos la muerte que acarrea no es repentina, sino que más bien viene después de un largo período de desdicha, dolor y remordimiento. A diferencia de las plagas antiguas, contra las que no se conocía ninguna defensa, en el caso de las drogas ilícitas la defensa es clara y relativamente fácil: se trata simplemente de no tocarlas” (”El azote de las drogas ilícitas”, Liahona, enero de 1992, pág. 52). No pondríamos en peligro nuestra vida jugando con una víbora venenosa. Las drogas son tan peligrosas como lo es el mortífero veneno de ese reptil.
(2000, abril, H. David Burton, ‘Honremos el sacerdocio,’ Liahona, mayo 2000 ¶ 15)

Originally posted 2018-02-10 07:14:00.