Hoy hablaremos acerca de la prueba de Job, que es el tema principal de los primeros tres capítulos del libro de Job.

La estructura del libro de Job

Una manera de estudiar más fácilmente el libro de Job es dividiéndolo en secciones, esto nos ayudará a ubicar los temas incluidos de una manera más sencilla. Vamos a compilarlo en cuatro secciones de la siguiente manera:

Las 4 partes del libro de Job

  1. La prueba de Job. Job pierde todas sus posesiones así como su salud (capítulos 1-3).
  2. El consejo de sus amigos. Es reprendido por sus amigos y Job defiende su rectitud (capítulos 4-25 Elifaz, Bildad y Zofar, 26-31 Job y 32-37 Eliú).
  3. Jehová habla con Job (capítulos 38-41).
  4. Restitución. Job recibe todo lo que había perdido y más (capítulo 42).

En esta ocasión vamos a analizar la primera parte del libro lo cual es crucial para entender el carácter de Job así como los atributos de Dios.

La introducción del libro de Job

En el primer versículo del capítulo 1 del libro de Job vemos la temática del libro:

Hubo en la tierra de Uz un hombre llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios y apartado del mal.

Empecemos por el nombre de Job, cuyo origen en hebreo es el término “Ayaab”, que significa entre otras cosas “¿Dónde está [mi] padre?”, y si a ésto se le agrega que es descrito como un “hombre perfecto y recto”, vemos en su historia a Job como un tipo de Cristo, quién fue alguien perfecto y que en una ocasión hizo una pregunta similar al nombre de Job estando en la cruz (Mateo 27:46).

Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: ¡Elí, Elí!, ¿lama sabactani? Esto es: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?
(Nuevo Testamento, Mateo 27:46)

El preámbulo de la prueba de Job

Job como leemos después, se esforzaba por hacer el bien y siempre tenía presente al Señor en sus acciones. Esta obediencia no pasaba desapercibida a Dios quien sugiere a Satanás tentarle para probarle. Esto nos ayuda a comprender un elemento importantísimo en lo que sería el futuro tormento de Job: que Dios nos conoce y nos da pruebas que se nos dan acorde a nuestra capacidad.

Los límites de Satanás en el libro de Job

En el intercambio que leemos entre Dios y Satanás (Job 1:7-12 y Job 2:2-7), Satanás sugiere que la obediencia de Job se debe a un interés personal, primero atribuyendo su fidelidad al hecho de que era bendecido con posesiones temporales:

11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu mismo rostro.

Jehová permite entonces que Job pierda todo pero no sin antes recordarnos que aun el adversario mismo con todo su poder jamás podrá estar por encima de la voluntad del Señor, al decir:

12 Y dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tus manos; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová (énfasis añadido).

Lo mismo sucede cuando Satanás después de ver que Job seguía siendo fiel después de perder todo sugiere que esta obediencia se basa en el temor a perder la vida:

Y Satanás respondió a Jehová y dijo: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.

Pero extiende ahora tu mano y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu mismo rostro.

Y de nuevo vemos que al enemigo se le permite afligir a Job pero condicionado con los límites que Dios ve prudente. Esto es similar a lo que leemos en Doctrina y Convenios donde se nos enseña el cómo podemos distinguir un espíritu malo de uno bueno (DyC 129:1-9). Aun cuando el diablo y sus ángeles conocen ésta escritura así como las otras, ellos deben ceñirse a esta clave que el Señor ha dado ya que tienen delimitado hasta dónde pueden actuar contra nosotros. Esto también puede compararse con lo que nos escribe Pablo en su carta a los corintios al declarar que no podremos ser tentados más de lo que podamos resistir (1 Cor 10:13). La idea entonces de la prueba de Job no proviene de Satanás sino de Dios mismo, por lo tanto el resultado al final sería para su bien:

 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tus manos; pero guarda su vida.

La portentosa reacción de Job ante la prueba

A pesar de que Job pasó las pruebas más duras (perder seres queridos y ser afligido con enfermedades), su integridad se mantuvo intacta lo cual nos dice mucho de su fe y su personalidad. El ver, al final del primer capítulo, que su reacción inicial fue de adoración y no de enojo también nos deja una gran lección sobre lo que debemos de hacer y sobre que una vida justa nos permite tener esa fortaleza.

20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y se rapó la cabeza, y se postró en tierra y adoró,

21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Jehová dio y Jehová quitó: ¡Bendito sea el nombre de Jehová!

22 En todo esto no pecó Job ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

El sufrimiento de Job

Aun cuando durante la prueba de Job se percibe que su fidelidad es evidente y su sumisión clara, no significa que Job era inmune al dolor y al pesar que conllevan las pruebas. Job era después de todo una persona como cada uno de nosotros que siente, sufre, llora y que desea salir de la tribulación. No debe sorprender por lo tanto que durante los siguientes capítulos aun cuando alaba a Dios también comparte su sufrimiento y lamentación de lo que le sucedía como vemos al final del tercer capítulo:

23 ¿Por qué se da vida al hombre cuyo camino está escondido, y a quien Dios ha cercado?

24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro, y mis gemidos corren como agua.

25 Porque el temor que me espantaba me ha sobrevenido, y me ha acontecido lo que yo temía.

26 No he tenido paz, ni tranquilidad ni reposo; más bien, me vino turbación.

Originally posted 2017-12-28 19:19:45.

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