“Destaquemos aquí que una religión que no requiera el sacrificio de todas las cosas jamás tendrá el poder suficiente para producir la fe necesaria para vida y salvación… Es mediante el sacrificio de todas las cosas terrenales que los hombres saben realmente que están haciendo las cosas que resultan agradables a la vista de Dios. Cuando un hombre ha ofrecido en sacrificio todo cuanto posee a favor de la verdad, aun su misma vida, creyendo ante Dios que ha sido llamado a hacer ese sacrificio, pues desea cumplir con Su voluntad, no cabe duda de que ese hombre sabe que Dios acepta y aceptará sus sacrificios y ofrendas y que dicho hombre no ha buscado Su cara en vano, ni nunca lo hará. Bajo estas circunstancias, entonces, puede lograr la fe necesaria para obtener así la vida eterna”.

Bibliografía

  • Smith, José (1985): Lectures on Faith.