Introducción a la vida de Caleb, hijo de Jefone

Caleb, hijo de Jefone, de la tribu de Judá, fue uno de los doce hombres enviados por Moisés para espiar la tierra de Canaán e informar sobre sus ciudades y sus habitantes; para descubrir si eran fuertes o débiles, pocos o muchos; y traer de vuelta el fruto de la tierra.

El informe de los diez espías

Los espías fueron y exploraron la tierra, desde el desierto de Zin hasta Rehob, cerca de la entrada de Hamat. Cuarenta días después, volvieron al campamento, llevando granadas, higos y una rama, que tenía un racimo de uvas, tan pesado que se necesitaron dos hombres para llevarlo en un poste entre ellos.

Su informe resultó ser desalentador y derrotista.

Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.

28 Pero el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.

29 Amalec habita la tierra del sur; y el heteo, y el jebuseo y el amorreo habitan en el monte; y el cananeo habita junto al mar y a la ribera del Jordán.

(Antiguo Testamento, Números 13:27–29 • AT, p. 254)

Aún después de que Caleb les amonestó a tener valor, los diez espías insistieron en desalentar al pueblo con su informe teñido de tonos oscuros:

31 No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

32 Y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura.

33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes; y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

(Antiguo Testamento, Números 13:31–33 • AT, p. 254)

El informe de Caleb y Josué

Solo Caleb, que tenía cuarenta años en ese momento (Josué 14:7), y Josué, el hijo de Nun, no estuvieron de acuerdo. Dijeron:

La tierra por donde pasamos para reconocerla es tierra en gran manera buena.

8 Si Jehová se agrada de nosotros, él nos llevará a esa tierra y nos la entregará; es una tierra que fluye leche y miel.

9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra, porque son como pan para nosotros; su amparo se ha apartado de ellos y con nosotros está Jehová. No los temáis. (Antiguo Testamento, Números 14:7–9 • AT, p. 255)

El resultado de no confiar en Dios

Los israelitas se negaron a escuchar las alentadoras palabras de Josué y Caleb, y comenzaron a llorar y clamar. Dios castigó su cobardía al condenarlos a vagar durante cuarenta años en el desierto, un año por cada día que los espías exploraban la tierra, con la excepción de Caleb y Josué, cuya valentía fue recompensada al permitirles entrar en la Tierra Prometida y poseerla (Números 26:65; Deuteronomio 1:36).

Obras durante la conquista

Caleb, hijo de Jefone, fue el jefe escogido para la tribu de Judá durante la conquista de la tierra prometida (Números 34:19). A los 85 años de edad, ya en plena conquista, Caleb se dirigió a Josué para obtener de él el monte de Hebrón como heredad (Josué 14:6–15; Josué 15:13). Desde ese lugar, aún realizó otras conquistas (Josué 15:14–15).

Caleb dio a Acsa, su hija, en matrimonio a su primo Otoniel, hijo de Kenaz, el hermano menor de Caleb, como recompensa a Otoniel por haber tomado a Kirjathsepher, durante la conquista de Canaán. Acsa convenció a su padre para que le diera manantiales de agua, quejándose de que la había otorgado como “tierra firme”, es decir, sin dote (Josué 15:16–20).

Caleb tuvo tres hijos más: Iru, Elah y Naam.

La controversia de identidad con Caleb, hijo de Hezrón

Existe otro Caleb mencionado en la Biblia, en 1 Crónicas 2:18–24: el hijo de Hezrón. Él también pertenecía a la tribu de Judá. Se le describe como hijo de Hezrón y hermano de Ram y Jerameel. Se casó con dos esposas: Azuba y Jeriot.

Azuba le dio tres hijos: Jeser, Sobab y Ardon. Cuando ella murió, Caleb se casó con Efrata, con quien tuvo un hijo llamado Hur. También tuvo dos concubinas: Efa, la madre de Harán, Mosa y Gazez; y Maaca, que dio a luz a Seber, Tirhana y Saaph. El primer libro de Crónicas (1 Crónicas 2:42) menciona que Caleb tuvo otro hijo llamado Mesha. Toda esta genealogía de Caleb, hijo de Hezrón, con sus esposas y concubinas, se describe en 1 Crónicas 2:42–50.

En otro versículo del mismo capítulo a Caleb se llama Quelubai (1 Crónicas 2:9). Algunos eruditos creen que Caleb, hijo de Hezrón, y Caleb, hijo de Jefone son la misma persona.

Lecciones aprendidas de Caleb, hijo de Jefone

Lo poco que sabemos de la vida del hijo de Jefone, le muestra como un valeroso líder, un hombre de carácter firme y de una fe abundante, a la altura de Nefi, Abraham y otros héroes de la fe. De entre las lecciones que aprendemos de su vida podemos destacar:

Creer en Dios y obedecerle aún si nadie más lo hace. La fe de Caleb enfrentó no sólo la resistencia de diez de sus compañeros sino la de todo el pueblo. Él pasó por la difícil experiencia de ver cómo el pueblo se dejaba llevar por un informe derrotista y perdían su fe en las promesas de Dios, mientras que él y Josué permanecieron firmes en su confianza en Dios.

Dios siempre recompensa a quienes le obedecen. De entre los más de 600,000 israelitas contados en el primer censo sólo dos lograron entrar en la tierra prometida: Caleb y Josué. Como ya hemos visto, Caleb obtuvo aún una recompensa adicional, el monte de Hebrón, como herencia en la tierra prometida. Aún más importante, a través de su vida, Caleb se convirtió en un testigo de la fe.

Las recompensas de Dios pueden tardar en venir, pero son seguras. Caleb tenía cuarenta años cuando se colocó del lado de la fe y ochenta y cinco años cuando las escrituras nos describen cómo se cumplieron en él las promesas de Dios.

Finalmente, aprendemos de Caleb que la edad no es un factor para creer en Dios y recibir sus promesas.

Bibliografía

• David Mandel, The Ultimate Who’s Who in the Bible, 2007.