“La hija de Jacob se unió a su padre en luto por José. Entonces, agravando su maldad, los engañadores hermanos fingieron consolar a su padre, pero él rehusó ser consolado.

“Bajaré al sepulcro, llorando a mi hijo”, dijo el anciano, y “así su padre lloró por él”. (Génesis 37:29-35). Todavía estaba de luto unos veinte años más tarde, cuando finalmente supo que José todavía estaba vivo y era el gobernador de Egipto. Solo entonces fue aliviado su dolor.

“Los intrigantes hermanos no tuvieron el carácter ni el valor para decir la verdad a su padre quebrantado. Prefirieron verlo llorar a lo largo de los años.” (Mark E. Petersen, Joseph of Egypt).

Originally posted 2017-11-13 20:38:57.

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Nuestro cuerpo será sustentado por el espíritu en la resurrección