Instruye al que quiera corregirse

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Las Escrituras contienen valiosos consejos que pueden utilizarse en nuestras conversaciones. Sobre todo en esta era digital, puede haber personas que demanden de manera insistente una justificación acerca de lo que creemos. Pero, ¿cómo distinguir cuándo es apropiado participar de esas conversaciones y cuándo estamos en realidad participando en una especie de contención o de debate encubierto? El libro de Proverbios contiene un pequeño consejo que podría ser aplicable a estas situaciones y ayudarnos a distinguir la diferencia.

Proverbios 9:8
No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará.

(Antiguo Testamento | Proverbios 9:8)

“Escarnecer” quiere decir “perseguir”, de manera que un “escarnecedor” es el que siempre “encuentra faltas”: un perseguidor o crítico del evangelio. Si la persona tiene el ánimo de contender no necesitamos corregir sus puntos de vista o “reprenderlo”. En muchos de los casos no sólo no se corregirá, sino que nos “aborrecerá”, especialmente si terminamos demostrando que su punto de vista está equivocado. Este tipo de personas no está interesada en poner su vida en armonía con Dios, sino en demostrar “quién tiene razón”. Conversar con ellos en estas condiciones puede convertirse rápidamente en un círculo vicioso y en una pérdida de tiempo y de energía. De hecho, la frustración y el ambiente de competencia y orgullo intelectual que genera este tipo de conversación puede llevarnos al desaliento y a la pérdida de la fe, que es el objetivo que este tipo de personas realmente persiguen.

Por el contrario, existen personas “sabias” para quienes una conversación del evangelio no son para demostrar quién tiene la superioridad intelectual, sino simplemente para acercarse a Dios y aprender. Estas personas valorarán altamente cualquier consejo simple que puedas darles para mejorar sus vidas, y te lo demostrarán en términos igualmente sencillos. A estas personas humildes es a quienes Dios llama los escogidos, y son a quienes debemos apoyar más ampliamente, por su deseo de aprender y de crecer.

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La misma norma puede ser aplicable a nuestras conversaciones cotidianas, incluyendo las que tenemos en nuestros salones de clase y en visitas o pasillos. El mensaje de Proverbios puede ser aplicable a toda situación.

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