Sadrac, Mesac, Abed-nego y el uso de tablas de equivalencias en las escrituras

Tablas de equivalencias en las escrituras

En ocasiones, las escrituras nos ayudan con lo que yo llamaría “tablas de equivalencias”. Son pasajes que nos muestran términos que pueden expresarse en más de una manera. Hoy veremos, a manera de ilustración, otro ejemplo de una tabla de equivalencias que viene al principio mismo del libro de Daniel.

Sadrac, Mesac, Abed-nego

Se trata de los nombres de Daniel y de sus compañeros. Ellos eran apenas muchachos cuando fueron llevados cautivos a Babilonia, como parte de un grupo selecto de jóvenes que entrarían en el servicio de la corte del rey. A continuación viene el pasaje. Fíjate muy bien en las equivalencias.

Daniel 1:6–7
6 Y estaban entre ellos, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Azarías,

7 a quienes el jefe de los eunucos puso nombres: y puso a Daniel, Beltsasar; y a Ananías, Sadrac; y a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.

(Antiguo Testamento | Daniel 1:6–7)

Si fuéramos a diagramar ahora la equivalencia tendríamos que construir una tabla como esta:




Pistas para la comprensión de las Escrituras

En casos como los anteriores, en que las Escrituras nos muestran que una persona puede ser referida por distintos nombres, conviene estar atento, pues a veces se alterna el uso de los diferentes nombres.

Es el caso de los compañeros de Daniel. A ellos sólo se les menciona dentro de los primeros tres capítulos del libro de Daniel. Sin embargo, observa cómo se alternan los nombres. En Daniel 2:17 se observa cómo Daniel les comunica a sus compañeros de un peligro que les amenaza. El pasaje usa los nombres hebreos:

Daniel 2:17
17 Luego Daniel fue a su casa e hizo saber el asunto a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros,

(Antiguo Testamento | Daniel 2:17)

Sin embargo, más tarde, el mismo capítulo emplea los nombres babilónicos.

49 Y Daniel le solicitó al rey, y éste puso sobre la administración de la provincia de Babilonia a Sadrac, a Mesac y a Abed-nego; y Daniel permaneció en la corte del rey.

(Antiguo Testamento | Daniel 2:49) [/pasaje]

Es por esta razón que conviene estar atento a las equivalencias, para no confundirse cuando las escrituras deciden utilizar un nombre en lugar del otro.

Significado de los nombres (Sadrac, Mesac, Abed-nego)

  • El nombre de Misael es como una pregunta: “¿Quién es igual a Dios?” (ISBE). O bien “el que es llamado por Dios” (Hawker). Mesac es posiblemente la forma sumeria del babilonio “Ṣil-Asharidu”, “la sombra del príncipe” (ISBE). También puede significar, simplemente, el “invitado de un rey” (Smith). De ser “solicitado por Dios”, Misael se convirtió en Mesac, “el invitado del rey”, “la sombra del príncipe”.
  • Ananías significa “gracia”, “misericordia” o “don del Señor”. En cambio, Sadrac, si bien puede significar “tierno” (Hitchcock, Hawker), significa, más comúnmente, “el siervo de Sin” (ISBE).
  • El nombre original de el tercer jóven era Azarías. Proviene de Azar, asistencia, y Jab, Señor. De modo que el significado de su nombre original era “el Señor es mi ayuda”. Los babilonios cambiaron este nombre por Abed-nego, que significa “el siervo de Nego”, siendo Abad u Obed “siervo” y “Nego” era muy probablemente “Nebo”, uno de los ídolos que se adoraban en las colinas de Babilonia. Quizás este ídolo fuese Astarté, identificada por los babilonios con la estrella matutina, nogah, de la raíz negah. Arad-Ishtar, un nombre común, significaba el “siervo de Astarté”. Posiblemente Abed-nego haya tenido el mismo significado.

Con este cambio de nombre, el propósito obvio era alejar de la memoria todo concepto de esperanza en la ayuda del Señor.

Se puede observar, entonces, que los babilonios tenían un propósito más elaborado en el cambio de nombres que la simple adaptación a su cultura. También perseguían el objetivo de que se olvidaran de su Dios, de Jerusalén y abandonaran todo motivo de esperanza. De tener nombres gloriosos y exaltados pasaban a tener nombre de siervos que debían servir bajo la tutela de los ídolos. La intención era inculcar en la mente la servidumbre.

El ejemplo de Sadrac, Mesac y Abed-nego

No obstante, el caso de Daniel y sus tres compañeros es ejemplar porque ellos no permitieron que esta tergiversación de su identidad ni la educación esmerada que recibieron por parte de los babilonios sirviera para borrar en ellos el recuerdo de su Dios y de sus convenios.

Recordamos primeramente a Daniel y a Sadrac, Mesac y a Abed-nego por haber rechazado la comida del rey, ya que en ella se les ofrecían alimentos prohibidos por la ley de Dios. Daniel y sus compañeros se pusieron a prueba comiendo sólo verduras y agua. Como resultado, Dios les prosperó haciéndoles más saludables que aquellos jóvenes que aceptaron la comida del rey (Daniel 1:5–19). También se les halló sobresalientes en sus conocimientos y su educación (Daniel 1:20–21).
Como resultado de interpretar el sueño de Nabucodonosor, Daniel obtuvo el favor del rey para él y para sus compañeros, en puestos de influencia en el reino. Esto no fue bien visto por los políticos babilónicos, quienes conociendo su fidelidad a Dios les prepararon una trampa. Convencieron a Nabucodonosor para hacer una estatua ante la cual todos debían inclinarse. Como cabía de esperar, los fieles amigos de Daniel no lo hicieron.
Su renuencia a inclinarse ante la imagen les costó el ser arrestados y condenados a muerte. Un horno se preparó para arder a siete veces más temperatura que lo habitual. Mientras Nabucodonosor les contemplaba se sorprendió al ver a un cuarto hombre entre ellos, con aspecto divino. Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron así protegidos y salieron con vida del horno ardiente.
Nabucodonosor se sintió admirado por la protección que Dios les dio a estos jóvenes y en lugar de condenarles les engrandeció y les protegió, decretando, bajo pena de muerte, que nadie podría más hablar mal de ellos o perseguirles. (Daniel 3).

 

No sabemos la continuación de la historia, ya que el libro de Daniel no vuelve a hablar sobre ellos. No obstante, Pablo de Tarso se refiere a ellos indirectamente. No hay duda de que les tenía en mente cuando habló sobre los héroes de la fe:

Hebreos 11:33–34
33 quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,

34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros.

(Nuevo Testamento | Hebreos 11:33–34)

Bibliografía

Para la elaboración de este biblicomentario ha resultado útil la consulta de los siguientes materiales:

  • Hawker, Robert (1828): Poor Man’s Concordance.
  • Hitchcock: Hitchcock’s New and Complete Analysis of the Holy Bible.
  • Nave, Orville J.: Nave’s Topics.
  • Orr, James: International Standard Bible Encyclopedia.
  • Smith, William: Smith’s Bible Dictionary.

 

 

 

 

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