Las cinco lecciones misionales del encuentro con Ismael

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La entrevista del grupo de Nefi con Ismael y su familia enseña cinco importantes lecciones misionales.
La entrevista del grupo de Nefi con Ismael y su familia enseña cinco importantes lecciones misionales.

Hay una pequeña lección misional en los primeros 5 versículos del capítulo 7 de 1 Nefi. Se trata de la ocasión en que Lehi encomendó a sus hijos regresar a Jerusalén para traer a Ismael y a su familia con ellos. Había un propósito en la mente del Señor y Lehi recibió la revelación, mientras todavía se encontraban acampados en el valle de Lemuel, de que era oportuno que también Ismael se uniera a la compañía para que sus hijos pudieran tener esposas y levantar descendencia en la tierra prometida.

Los líderes reciben la revelación del Señor

Dejando de lado por el momento este propósito, tratemos de imaginar un esquema y asignar algunos roles. Sabemos que Lehi era el profeta pero, para los propósitos de entender esta lección, te voy a sugerir que lo imagines ahora como el presidente de misión. Él es quien recibe la revelación sobre lo que hay que realizar y envía misioneros para poder hacerlo, que es la manera como funciona todo en nuestra Iglesia. Imagínatelo así mientras lees los primeros dos versículos de este capítulo, que con gusto copio aquí para tu comodidad:

Y ahora quisiera que supieseis que cuando mi padre Lehi hubo concluido de profetizar concerniente a su posteridad, el Señor le habló de nuevo, diciendo que no convenía que él, Lehi, llevase a su familia sola al desierto; sino que sus hijos debían tomar mujeres por esposas para levantar posteridad para el Señor en la tierra de promisión.

2 Y aconteció que el Señor le mandó que yo, Nefi, y mis hermanos volviésemos a la tierra de Jerusalén, y lleváramos a Ismael y su familia al desierto. (Libro de Mormón | 1 Nefi 7:1–2)

Los pastores van al encuentro de las ovejas

Así que, dentro de este esquema, nos imaginamos a Nefi y sus hermanos como si fuera, si quieres, un pequeño distrito de cuatro misioneros, enviados con una misión especial a Jerusalén. Los misioneros actuales viajan para predicar el evangelio. Así también Nefi y sus hermanos, nuestro pequeño distrito, viajó para poder cumplir con su misión.

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3 Y aconteció que yo, Nefi, y mis hermanos viajamos otra vez por el desierto para subir a Jerusalén. (Libro de Mormón | 1 Nefi 7:3)

La necesidad de relaciones de confianza

A Jerusalén siempre se sube. Bueno, eso ya lo comentaremos mejor en otro artículo. El caso es que llegaron a la casa de su “investigador”, Ismael y en el siguiente versículo hallamos varias cosas que son interesantes. Mira:

4 Y sucedió que llegamos a la casa de Ismael, y hallamos favor ante sus ojos, de modo que pudimos anunciarle las palabras del Señor. (Libro de Mormón | 1 Nefi 7:4)

Ok, seguro ya habías leído este versículo antes. Pero sigue imaginándote, los misioneros entran a la casa del investigador y antes que ninguna otra cosa se ganan su confianza, “hallan favor ante sus ojos”. Antes de que tú comiences a hablar con alguien para predicar el evangelio tienes que dedicar por lo menos cinco minutos a conocerlo, caramba, a dejar que te conozca, a ayudarle a saber que te interesa saber de él y a que estás dispuesto a amarle sin reservas. Bastan unos minutos de hacer preguntas correctas, de intercambiar una o dos frases adecuadas, para romper el hielo y para que las reservas que pudiera tener nuestro investigador se esfumen. Los que hemos pasado por esta experiencia a veces la recordamos como un milagro, porque en esos cinco minutos un investigador de verdad te puede abrir su corazón, como nunca lo ha hecho, y la comunión con el Espíritu Santo se establece. Sea en una charla misional, en un salón de clase o en tu noche de hogar, hacer relación de confianza es prioritario.

Los siervos del Señor presentan su mensaje

Leamos otra vez el resultado:

…hallamos favor ante sus ojos, de modo que pudimos anunciarle las palabras del Señor. (Libro de Mormón | 1 Nefi 7:4)

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Las palabras “de modo que” establecen una relación de consecuencia. Si no hubieran establecido buenas relaciones de confianza no hubieran sido capaces de comunicar su mensaje. Y aquí hay un pequeño detalle. Lehi no envió a sus hijos con una demanda, con una solicitud o con un requerimiento. Les envió con un mensaje espiritual. Ellos traían un mensaje. A Ismael y a su familia “le anunciaron las palabras del Señor”. En vez de solicitar referencias como una demanda, en vez de requerir resultados de aquellos a quienes supervisamos, en lugar de sólo exigir de nuestros hijos, podemos invertir valioso tiempo en anunciarle las palabras del Señor.

El Señor es siempre el que convierte

El versículo 5 es concluyente:

5 Y el Señor ablandó el corazón de Ismael y los de su casa; por tanto, viajaron con nosotros al desierto a la tienda de nuestro padre. (Libro de Mormón | 1 Nefi 7:5)

Como resultado de enseñar a la manera debida, el Señor ablandó no sólo el corazón de Ismael, sino el de toda su casa. Nefi pudo haber sido muy elocuente, o sus hermanos, porque deben de haber participado en la presentación del mensaje. Pero Ismael no fue convertido a Nefi, ni a sus hermanos. No fueron ellos quienes ablandaron el corazón de Ismael. Fue el Señor.

Durante mi misión desarrollé la convicción de que era imposible para mí o para cualquiera de mis compañeros realizar una sola conversión, sin importar lo extenso de nuestra preparación. Sólo el Señor puede convertir a una persona, no nosotros. Nosotros establecemos una atmósfera espiritual, propicia a la enseñanza, y presentamos el mensaje. Pero el resto lo realiza el Señor.

El comprender que para mí era imposible convertir a la gente me proporcionó un gran alivio durante mi misión. Una vez que yo realizaba mi parte no tenía que preocuparme de los resultados. Ni siquiera era responsable de ellos. Al confiar en el Señor y en su capacidad para ablandar los corazones y realizar las conversiones, mi fe se desarrolló enormemente, al grado de ver enormes milagros, como los que estoy seguro que conforman el testimonio de muchos de nuestros amigos misioneros retornados. Y los principios que aprendemos en la misión se aplican en realidad a cualquier campo del liderazgo y la enseñanza.

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Aplicando la lección a nosotros

Entonces, el modelo que nos enseña el pasaje de 1 Nefi 7:1–5 integra, por lo menos, los elementos siguientes:

  1. Lehi, el presidente de misión o director del grupo (que bien podría ser un obispo, un presidente de organización u otro líder eclesiástico) recibió la revelación e hizo asignaciones.
  2. Los misioneros, debidamente comisionados por Dios y con la apropiada autoridad, viajaron para cumplir su asignación. Pueden ser también maestros orientadores, presidentes de Sociedad de Socorro, de Hombres Jóvenes o de Quórum de Élderes. Fueron a la casa de los miembros o investigadores, en lugar de esperar que viniesen a ellos.
  3. Al entrar a la casa, lo primero que hicieron fue establecer relaciones de confianza. Estaban más preocupados por dedicar un tiempo de calidad a ello que a darse prisa en compartir su mensaje. Esto es apropiado en una entrevista de obispado, o de presidente de quórum, o de padre a hijo. Es importante al empezar cada clase de Escuela Dominical, cada noche de hogar, cada lección del evangelio. Incluso es importante al comenzar un discurso.
  4. Una vez establecidas las relaciones de confianza, presentaron con seguridad y con fe su mensaje. En lugar de presentar exigencias, negociaciones o requerimientos, presentaron “las palabras del Señor”.
  5. Como resultado de esta exposición espiritual, los misioneros fueron recompensados cuando “el Señor ablandó el corazón de Ismael y toda su casa”. Es de alta importancia recordar, y es fuente de problemas cuando a menudo se nos olvida, que, después de todo nuestro esfuerzo, es el Señor el que convierte, y no nosotros. Ismael y su familia fueron convertidos por el Señor.

Me pregunto cuántos de estos valiosos elementos pudieran integrarse en nuestro ejercicio frecuente de la enseñanza. ¿Cuál sería el resultado si lo hiciéramos? A ti, ¿cuáles te gustaría integrar o, mejor aún, con cuáles te gustaría empezar? Me encantaría conocer tus experiencias.

4 Comentarios

  1. Me encantó este artículo , el análisis desde ese punto de vista no lo había hecho , gracias por compartirlo, me ayudó mucho para poder aplicarlo tanto en mi familia como en la iglesia .

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