“No hagan experimentos, no permitan que persona de sexo alguno toque el cuerpo de ustedes para despertar pasiones que se pueden ir más allá de su control. Todo comienza con una curiosidad inocente, luego Satanás influye en sus pensamientos y se convierte en un modelo, un hábito que puede hacerles prisioneros de la adicción que ocasionará tristeza y decepción a quienes les aman (véase Juan 8:34; 2 Pedro 2:12:14, 18:19).

“Se presiona a los legisladores para que legalicen la conducta antinatural, pero no podrán convertir en bueno aquello que se prohíbe en las leyes de Dios (véase Levítico 18:22; 1 Corintios 6:9; 1 Timoteo 1:9:10).”

Bibliografía

•    Boyd K. Packer, “Sois templo de Dios”, Liahona. noviembre de 2000