Después del gran éxodo de Egipto hacia la tierra prometida, los hijos de Israel fueron gobernados por jueces durante un período de mas de tres siglos (1429 a. C. hasta 1090 a. C.). A estos jueces les sucedieron mas tarde una serie de reyes, siendo el primero Saúl, que fue ungido por el profeta Samuel (véase 1 Samuel 8-10). Durante décadas Saúl contó con el respeto y apoyo del pueblo, pero mas tarde, llevado por el orgullo de su corazón, desatendió el consejo del profeta del Señor. En esas circunstancias Samuel le hizo recordar la época en que era pequeño en sus propios ojos (véase 1 Samuel 15:17) y le dirigió esta lección inmortal: “el obedecer es mejor que los sacrificios” (vers. 22). De la vida de Saúl aprendemos que un líder debe ser humilde y obediente.

«Lecciones de las Escrituras sobre el liderazgo» Elder Spencer J. Condie, Conferencia General de abril de 1990.