Hoy comienza tu lectura del libro de Levítico. Ahora bien, debes saber que te sentirás un poco diferente porque Levítico no es un libro narrativo como los que le precedieron, Génesis y Exodo. Es, más bien, un libro regulatorio, uno en donde encontrarás instrucciones y normas. Algunos lo han descrito como el manual de sacerdocio de los tiempos antiguos. Su nombre sugiere que estaba dirigido al sacerdocio levítico pero no es así, sino que estaba dirigido a todo el sacerdocio aarónico que, más allá del cuidado del tabernáculo, intervenía en las ordenanzas y tenía inferencia en la regulación social del pueblo de Israel.

Cada libro de la Biblia puede distinguirse con una palabra clave que distingue el tema principal de todo el libro. La de Génesis, por ejemplo, es Orígenes. La de Exodo es Redención. La de Levítico, ahora, es Santidad. Esta es la palabra que debes tener presente durante toda la lectura del libro. Todo lo que halles en él son instrucciones y normas dadas por Dios para la santificación de Israel. Se describe la santificación tanto de los sacerdotes como del pueblo y sus líderes. Y el Señor mismo enfatiza con sus propias palabras ese elevado propósito: “Sed, pues, santos como yo soy Santo”. Mientras estudias el profundo simbolismo de estas leyes y ordenanzas, recuerda que apuntan a Cristo (Alma 13:16) y que, aunque ya no se lleven de la misma forma, sobreviven hoy en día los mismos principios. Que puedas tener presente este objetivo.