El apóstol Pablo habló del llamamiento de Aarón al referirse al santo sacerdocio, y dijo: “Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón”. (Hebreos 5:4)
Como este es un punto tan importante, puede ser de interés notar las representaciones de esta escritura en algunas otras traducciones de la Biblia.
La Nueva Biblia en inglés dice: “Y nadie se arroga este honor para sí mismo: es llamado por Dios, como lo fue realmente Aarón”.
La Versión Estándar Revisada: “Y uno no toma el honor sobre sí mismo, sino que Dios lo llama como lo fue Aarón”.
La Biblia católica de Knox: “Su vocación proviene de Dios, como la de Aarón, nadie puede asumir un privilegio como este”.
La versión de Moffatt: “Es un oficio que nadie elige tomar para sí mismo, él es llamado por Dios, tal como lo fue Aarón”.
El punto es que Dios debe seleccionar sus propios ministros; nadie asume el llamamiento por sí mismo. La manera en que se hace debe ser como el llamado de Aarón; es decir, por revelación de Dios a un profeta viviente y a través de él, quien a su vez, con tal autorización, llama a un hombre para el ministerio.
Este mismo proceso fue seguido cuando Aaron estaba a punto de morir y el Señor seleccionó a Eleazar, el hijo de Aarón, para sucederlo. (Números 20:23-29)
Durante su propio ministerio terrenal, el Salvador dejó en claro este principio vital:”No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto…” (Juan 15:16)

– Mark E. Petersen, “Moses, Man of Miracles”