El estudio del Antiguo Testamento, específicamente mi revisión del tercer libro del Pentateuco, el Levítico, me hizo recordar lo sucedido hace mucho tiempo atrás, cuando tuve el privilegio de servir una misión de tiempo completo en la Misión México Chihuahua.

Recuerdo que en mis tiempos se enseñaba a las personas el evangelio por medio de 6 charlas misionales. Al empezar a leer Levítico recordé que para El Señor hay una manera específica para arrepentirnos. Aunque entre el tiempo del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y la actualidad existan algunos cambios de forma, Dios siempre ha determinado la manera apropiada de demostrar un arrepentimiento sincero.

El proceso del arrepentimiento

En las charlas misionales explicábamos que existían 5 pasos para un arrepentimiento sincero, los cuales aparecen con más detalle en el manual de las Mujeres Jóvenes al enseñar sobre la importancia del arrepentimiento:

  1. RECONOCER que hemos pecado.
  2. SENTIR PESAR por lo que hemos hecho y el dolor que hemos causado a los demás.
  3. PEDIR PERDON a Dios y a los que has hecho mal.
  4. RESTITUIR el daño (devolver) y hacer todo lo posible por arreglar el problema cometido
  5. NO VOLVER A HACERLO y esforzarnos para no caer el mismo pecado.

La restitución es necesaria

Algunas personas que piensan que si no repiten la ofensa todo va a estar bien ante Dios y que Dios va a hacer caso omiso a la falta cometida. Pero las escrituras son muy claras al respecto y nos enseñan que esto no es así.

Desde los tiempos del Antiguo Testamento el arrepentimiento sincero requiere reconocer que hemos pecado, sentir dolor por lo que hemos hecho y restituir el daño ocasionado

Veamos lo que nos dice Levítico capítulo 6:1-7:

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Si una persona peca y comete una falta contra Jehová, y niega a su prójimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien roba o despoja a su prójimo,

3 o halla lo perdido, y después lo niega y jura en falso en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre,

4 entonces, acontecerá que, puesto que ha pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño del despojo, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló,

5 o todo aquello sobre lo que haya jurado falsamente; lo restituirá, pues, por entero, y añadirá a ello la quinta parte, y se lo pagará a aquel a quien pertenece en el día de su ofrenda por la culpa.

6 Y como ofrenda por su culpa, traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu valoración, al sacerdote como ofrenda por la culpa.

7 Y el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová, y le será perdonada cualquiera de todas las cosas en que haya sido culpable.

(Antiguo Testamento, Levítico 6:1–7 • AT, p. 178–179)

Tal como lo dice en la escritura, Dios nos perdonará si nuestro arrepentimiento es sincero. Para ello, primero hay que reconocer en lo que estamos mal, sentir pesar por lo que hicimos mal o por el bien que dejamos de hacer, restituir o corregir el daño. Solo hasta hacer estas cosas y después del sacrificio u holocausto Dios perdonará nuestras ofensas.

El sacrificio que ofrecemos en la actualidad

En tiempos actuales no se necesita un sacrificio ni un holocausto según el ritual de los tiempos antiguos, ya que Cristo cumplió con la ley y el mismo se sometió como sacrificio u holocausto por todos nosotros. Pero el procedimiento es el mismo: Dios nos perdonará sólo si nuestro arrepentimiento es sincero para lo cual primero hay que reconocer nuestro pecado, sentir pesar, restituir o corregir el daño y solo hasta hacer estas cosas participar de la santa cena del Señor (en remembranza del sacrificio que hizo por nosotros). En algunos casos quizás se precise una entrevista previa con tu presidente de rama u obispo, dependiendo la gravedad de la falta.

La preparación para presentar la ofrenda ante Dios

Este paso del arrepentimiento, arrepentirse antes de ofrendar, es tan fundamental que en el Nuevo testamento Jesús hacía hincapié en lo importante que es poner tus cosas en orden antes de presentar una ofrenda:

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

24 deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

(Nuevo Testamento, Mateo 5:23–24 • NT, p. 1511)

La autoridad del sacerdocio aarónico

Es interesante notar que en los tiempos del Antiguo Testamento el sacerdocio aarónico estaba a cargo del sacrificio/holocausto para el perdón de los pecados tal y como hoy los jóvenes de este sacerdocio están encargados de bendecir la santa cena y repartirla a los miembros de la iglesia.

El grupo evangélico “Vida, esperanza, y verdad”, describe el libro de Levítico de la siguiente manera:

“En español, el título de este libro proviene del griego Leuitikon, que significa “aquello que se refiere a los levitas” (Gleason Archer, A Survey of Old Testament Introduction [Introducción a una visión general del Antiguo Testamento],1974). Sin embargo, Levítico no fue escrito para todos los levitas, sino para los sacerdotes de la familia de Aarón —una división de la tribu de Leví.”

Conclusión

Como vemos, no solo era necesario que la restitución estuviera presente siempre en un arrepentimiento sincero, al momento de buscar el perdón por nuestras ofensas, sino que también la autoridad del Sacerdocio Aarónico ha estado presente siempre para llevar a cabo los sacrificios y holocaustos en el pasado, así como en el presente la preparación, bendición, y repartición de la santa cena, con el fin de quedar limpios de las faltas cometidas, semana con semana.

Bibliografía

Originally posted 2018-02-26 04:12:21.