Introducción al salmo 119

El salmo 119 es muchas cosas a la vez. Es el capítulo más grande y extenso de la Biblia. Es, por consiguiente, el más grande de los salmos. Es, sin embargo, una obra maestra de la enseñanza y de la literatura, qué incluye también un poderoso mensaje acerca de las muchas bendiciones derivadas del estudio de las escrituras y de las palabras de los profetas vivientes.

Una comparación con el salmo 117

Paradójicamente, de los 150 salmos que tenemos, el salmo más corto y el salmo más largo están casi juntos. El más corto de los salmos es el salmo 117, mientras que el salmo más largo es el 119, y es también el capítulo más grande en la Biblia.

Detengámonos un momento a comparar el uno con el otro. En cuanto a longitud, el salmo 117 contiene solamente 2 versículos y 5 líneas, mientras que el salmo 119 está compuesto por 176 versículos y 315 líneas. La diferencia es impresionante. Sin embargo, diferentes como podrían parecer ser, la temática de ambos salmos está profundamente relacionada. El corto salmo 117 trata enteramente sobre la adoración a Dios, la cual es imposible sin el conocimiento de las escrituras, qué es el tema del cual trata el salmo 119. De manera que podemos concluir qué es la temática principal el salmo 119 es la adoración a Dios por medio del estudio de las escrituras.

El salmo 119 como auxiliar para aprender el alfabeto hebreo

El salmo 119 es impresionante por causa de otro aspecto. Cuando lo lees te puedes dar cuenta de que no es para nada un salmo aburrido. Sin embargo, quizás te sorprendas si te comento qué es lo que hace el autor del salmo 119 no es más que repetir el mismo concepto una y otra y otra vez. En eso consiste lo impresionante del salmo, en que es una obra de arte. El autor del salmo consiguió enfatizar la misma idea en forma reiterada sin que dicha repetición, aunque sea a lo largo del capítulo más grande de la Biblia, llegué a ser tediosa o aburrida para sus lectores. Es, por ello, uno de los ejemplares más relevantes para observar y comprender el uso del paralelismo en la literatura hebrea y, de hecho, un grandioso caso de estudio tanto para la escritura como para la enseñanza.

¿Cómo logró el autor del salmo 119 su objetivo? En principio, lo dividido en secciones, a través de un hilo conductor, el cual es nada menos que el alfabeto hebreo. Así es, el salmo 119 es un fantástico auxiliar para familiarizarte y aún para memorizar todas las letras del alfabeto hebreo. Dale un vistazo para comprobarlo. Cada sección se corresponde con una de sus 22 letras. En algunas Biblias incluso se ha colocado también el carácter correspondiente. De manera que éste es un excelente punto de entrada para que puedas aprenderte este alfabeto. Para los hebreos, este hilo conductor proporcionaba una secuencia familiar y agradable, fácil de seguir e interesante.

Esta manera de estructurar el salmo es lo que en la actualidad se conoce como un acróstico. En el salmo 119 se trata de grupos de 8 versículos, cada grupo encabezado por una de las 22 letras del alfabeto hebreo. El paralelo más cercano a esta estructura es el capítulo 3 de Lamentaciones, cuál cada grupo se compone de tres versículos.

El salmo 119: Un soberbio ejemplar del paralelismo hebreo

Otro recurso que utiliza el autor del salmo 119 es la sinonimia. El salmo 119 es como un inmenso diccionario de sinónimos, pero no sólo sinónimos de palabras, sino también de conceptos. Aunque el tema, de versículo a versículo, es siempre el mismo, el autor lo expresa con diferentes palabras, haciéndolo sumamente interesante y convirtiendo este salmo en una joya de la literatura. Mientras enfatiza un concepto principal de manera repetida, el autor aprovecha esta sinonimia para tratar ese concepto desde diferentes enfoques y relacionar el amor al estudio de las escrituras con otros conceptos, como la obediencia, la misericordia de Dios, la oración y la justicia, enriqueciendo al lector con cada repetición tratada desde un ángulo diferente.

El tema principal del salmo 119

Así, el salmo 119 nos permite comprender los beneficios del estudio de las escrituras desde muchos enfoques, permitiéndonos apreciar tanto las bendiciones que se derivan del estudio de la palabra como el deleite que nos procura acercarnos a Dios continuamente.

El concepto principal es establecido ya desde el primer versículo, que se ha convertido en todo un clásico. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera en mi camino”. En el primer versículo se compara la palabra de Dios con una lámpara que ilumina el camino de aquellos que la utilizan. Así que tenemos ya, desde el primer versículo, establecida una bendición estudio de la palabra, qué es el proporcionar luz y claridad sobre todas las cosas que realizamos y los desafíos los que nos enfrentamos día con día. Y después de ello, el autor se refiere a la palabra de Dios en cada versículo, explorando los diferentes aspectos y bendiciones que se derivan de su estudio.

Sinónimos de las escrituras y la revelación en el salmo 119

Para entender mejor el salmo 119 mientras lo estudias, es conveniente que cuentes con una lista de los sinónimos que el autor utiliza para referirse a la palabra de Dios, es decir, a las escrituras. El autor se refiere a ellas como la ley, haciendo referencia con ello a la torá, que es lo que nosotros conocemos como el pentateuco. Se refiere también a las escrituras cómo los decretos de Dios, como su camino, su luz, sus principios, sus reglas, sus mandamientos, sus estatutos o sus juicios. Cada vez veas una de estas palabras durante tu lectura del salmo 119 puedes traducirlas en tu mente cómo “las Escrituras”. Y, como la palabra de Dios se expresa a través de la revelación dada por medio de los Profetas vivientes, también puedes traducir todos estos términos cómo la revelación.

Conclusión


De manera que el salmo 119 es un tratado acerca de los deleites y bendiciones qué se producen al estudiar diligentemente la palabra de Dios, los cuales se reflejan en el perfeccionamiento de nuestro ser y en la prosperidad de nuestras obras. Dios te bendiga al utilizar los diferentes versículos del salmo 119 durante tu enseñanza para ilustrar el placer que genera el estudio de las escrituras y de la revelación que recibimos en nuestra propia época a través de los profetas vivientes.