Reyes Magos
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Contexto

A pesar de que llevaba 30 años gobernando, Herodes era un tirano voraz del poder. Se había casado varias veces, simultáneamente, buscando hacer alianzas que le afianzaran a él y a su familia. No permitía la menor rebelión ni el menor desacuerdo. Prefería devastar un pueblo a permitir que subsistiera una amenaza. Y la amenaza llegó hasta él en forma inesperada.

Pasaje base: Mateo 2:1

Mateo 2:1
Y cuando Jesús nació en Belén de Judea en los días del rey Herodes, he aquí, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, (Nuevo Testamento | Mateo 2:1)

Comentarios adicionales

¿Quiénes eran estos misteriosos magos de oriente?

¿Quiénes eran estos “magos” misteriosos que visitaron a Jesús? Al leer el pasaje de la Biblia Reina Valera en Mateo 2:1-12 se aprecia de inmediato la necesidad de abandonar algunas ideas comunes. Por ejemplo, una de las cosas que llaman rápidamente la atención en este pasaje de Mateo es que nunca se les designa como “reyes”. Tampoco se nos informa cuántos eran en total, cuál era su grupo racial, su nombre o su montura. Por lo tanto, la apelación con que en el mundo se les llama, “los tres reyes magos”, responde a una tradición sencillamente equivocada.

Pero, ¿eran magos realmente? Bueno, sí, se les llamaba así, pero no eran magos en el sentido en que nosotros pensamos habitualmente. El apelativo “mago” en este pasaje se refiere a los Maggi de oriente, probablemente de Persia, Caldea o Babilonia, donde formaban un conjunto de estudiantes de varias disciplinas, entre ellas la astronomía. No eran hechiceros propiamente, y nisiquiera practicantes de la magia (condenada a través de toda la Biblia), sino que eran más bien estudiantes de la ciencia y seres ávidos del conocimiento en general. En la Biblia en inglés se les llama, mucho más acertadamente, “hombres sabios”.

Estos “hombres sabios” habían estudiado las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento y se habían sentido impresionados por el próximo advenimiento del Mesías. Seguramente habían leído algo sobre la profecía antigua de Balaam, que dice que “saldrá ESTRELLA de Jacob y se levantará cetro de Israel” (Números 24:17). Habían recorrido una gran distancia en un viaje que tomaba meses con la sola esperanza de ser testigos de ese milagro.

Eran gentiles, pero también, a través de su estudio, habían llegado a ser creyentes. Lo sabemos por dos hechos destacados en el relato en el evangelio de Mateo.

  • Primero, es evidente que se habían desarrollado espiritualmente hasta el punto en que recibían revelación de Dios para conducirse (Mateo 2:12).
  • Segundo, cuando hallaron al niño no sólo le dieron costosos regalos, sino que también “postrándose, le adoraron”, en abierto reconocimiento a su calidad divina. Su fe había sido más grande que la de ningún integrante de Israel.

Los magos de oriente en calidad de gentiles convertidos

Podemos, por tanto, concluir que eran gentiles, pero gentiles convertidos, que en su corazón compartían la esperanza de Israel y que reconocieron al Cristo incluso antes de que Israel le reconociera.

En este sentido, aporta mucho a nuestra comprensión de la misión de Jesucristo el considerar que fuera reconocido por los gentiles antes que por sus propios compatriotas, que eran los hijos del convenio de Abraham. Tal como lo había profetizado Simeón poco después del nacimiento de Cristo, él sería “luz para revelación a los gentiles” (Lucas 2:32). No obstante, Jesucristo predicó a muy pocos gentiles durante su ministerio (Mateo 15:24). No sería sino hasta después de su resurrección que se abriría la puerta de la predicación a los gentiles plenamente. La adoración de los magos es en realidad un importante precedente de esta predicación del evangelio a los gentiles.

La historia de los reyes magos

La inquietud de Herodes el Grande

Desde el principio, los magos demostraron entender la naturaleza mesiánica del niño que había nacido. Según se describe en la Versión Inspirada, ellos se dirigieron directamente a Herodes con la pregunta:

TJS Mateo 3:2
¿Dónde está el niño que ha nacido, el Mesías de los judíos? (Nuevo Testamento | TJS Mateo 3:2)

Lo cual fue una bomba, y la inquietud que sembraron con su declaración no fue pequeña.

Mateo 2:3
3 Y al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. (Nuevo Testamento | Mateo 2:3)

No sólo se turbó Herodes el Grande, sino que su inquietud fue contagiosa a “toda Jerusalén”, queriendo indicar con esto al sistema entero del gobierno judío, que hubo de conmocionarse junto con Herodes. Aunque Herodes no era creyente sí era un ser lleno de avaricia y de codicia. Dado que los visitantes habían identificado al niño con tanta claridad como el Mesías, es decir, como el Rey de Israel, Herodes el Grande, hombre voraz, a pesar de llevar 30 años en el trono, identificó rápidamente al niño como una amenaza a su poder y al de su familia.

Herodes el Grande consultó las profecías mesiánicas

Había pues que conocer, y de inmediato, qué es lo que decían las profecías con respecto a su nacimiento y eliminar esta amenaza desde el principio. Por ello consultó primero a los expertos, quienes le refirieron la profecía de Miqueas 5:2 junto con otras profecías.

Mateo 3:4–6
4 Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó, diciendo: ¿Dónde está el lugar que está escrito por los profetas, en el que ha de nacer el Cristo? Porque temía en gran manera, aunque no creía en los profetas.

5 Y ellos le dijeron: Está escrito por los profetas, que él ha de nacer en Belén de Judea, pues han dicho así:

6 La palabra de Jehová vino a nosotros, diciendo: Y tú, Belén, que estás en la tierra de Judá, en ti nacerá un príncipe, que no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá el Mesías, que salvará a mi pueblo Israel.

(Traducción de José Smith (TJS) | Mateo 3:4–6)

Herodes interrogó a los magos en secreto sobre el nacimiento de Jesús

Antes de enviar a los magos a Belén, el taimado Herodes el Grande tuvo una entrevista final con ellos en secreto, en la cual, fingiéndose su amigo, les sometió a un hábil y concienzudo interrogatorio.

Mateo 2:7–8
7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo en que había aparecido la estrella;

8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá, y preguntad con diligencia acerca del niño y, cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. (Nuevo Testamento | Mateo 2:7–8)

Cómo determinó Herodes el Grande la edad de Jesucristo

El interrogatorio que Herodes el Grande hizo a los magos de oriente le ayudó para determinar la edad probable del niño. Sabía cuándo había aparecido por primera vez la estrella de Belén, con lo que determinó la fecha del nacimiento de Jesús y obtuvo su edad probable para ese momento. Como los magos se le fueron y se quedó sin un indicio claro sobre cuál era exactamente el niño que debía eliminar decidió simplemente dar carpetazo al asunto y matar a todos los niños en Belén que tenían esa edad o menos.

Mateo 2:16
16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había averiguado de los magos.

(Nuevo Testamento | Mateo 2:16)

El evangelio de Mateo muestra que, al hacer esto, Herodes cumplió con las profecías expresadas por el profeta Jeremías (Mateo 2:18; cf. Jeremías 31:15).

El seguimiento de la estrella de Belén

Entre las disciplinas estudiadas por los Maggi se encontraba la astronomía. Esto les ayudó seguramente a percibir la nueva estrella que apareció al momento del nacimiento de Jesús, mientras que había pasado desapercibida para otros. Habían visto la estrella de Belén cuando Jesús había nacido, pero al parecer habían dejado de verla por un tiempo, razón por la que se habían dirigido directamente a Jerusalén, la capital de Israel, con el pensamiento de que los gobernantes judíos tal vez tuviesen la misma esperanza que ellos.

Mateo 2:2
2 diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle.
(Nuevo Testamento | Mateo 2:2)

Se regocijaron, según nos dice el evangelio de Mateo, cuando pudieron ver la estrella nuevamente, después de haber sido dirigidos a Belén por Herodes, lo cual les ayudó a determinar la ubicación precisa del niño.

Mateo 2:9–10
9 Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

10 Y cuando vieron la estrella, se regocijaron con gran gozo.

(Nuevo Testamento | Mateo 2:9–10)

La tradición ha asignado a los “hombres sabios” de oriente una identidad completamente ajena a la original

No era una estrella viajante

Por el lenguaje utilizado por Mateo, parecería que se trataba de una estrella viajante, lo cual ha dado pie a algunos para diversas especulaciones. No obstante, podemos estar convencidos que en realidad sí se trataba de un fenómeno cósmico, de una estrella, porque fue tan claramente visible que también fue percibida en el continente americano, tal como se nos hace saber por medio del Libro de Mormón (Helamán 14:1-5; 3 Nefi 1:19-21). Esto echa por tierra muchas de las teorías que el mundo ha elaborado para declarar esta estrella como otro tipo de objeto. Muestra sin lugar a dudas que la estrella era, tal como el evangelio de Mateo nos hace saber, una estrella.

En realidad, la forma en que se expresa Mateo era la utilizada comúnmente en su época para referirse a las estrellas y astros utilizados para la navegación. El decir que “la estrella iba delante de ellos” es otra forma de decir que “siguieron la estrella”. Sin duda, la presencia de la estrella de Belén fue complementada a través de la revelación, tanto antes como después de haber encontrado al niño.

Mateo 2:12
12 Pero avisados por revelación, en sueños, que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. (Nuevo Testamento | Mateo 2:12)

La adoración de los magos

Mateo 2:11
11 Y cuando entraron en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, e incienso y mirra. (Nuevo Testamento | Mateo 2:11)

Notamos de inmediato que ya no estaban en el establo, sino en la casa. Había pasado el tiempo suficiente para retornar a Nazaret, después de la presentación de Jesús en el templo y regresar para establecerse en una casa, en Belén.

Llama la atención sobre estos gentiles la profundidad de su actitud. No sólo reverenciaron a Jesús, sino que directamente le adoraron. Este es uno de los versículos que muestran una adoración directa hacia Jesús, la cual sólo sucedió mientras Jesús se encontraba sobre la tierra, tal como es clarificado por el Libro de Mormón (3 Nefi 19:22).

Qué trajeron los “reyes magos”

Los tesoros que le ofrecieron tuvieron importancia tanto espiritual como material.

  • En el sentido espiritual, los diferentes estudiosos han propuesto distintos significados para cada uno de los regalos, pero no han llegado a un consenso. No existe tampoco una declaración profética clara que establezca en forma definitiva este significado. Por lo tanto, no podemos declarar un significado particular como una enseñanza y debemos aún conformarnos con lo que se ha supuesto a este respecto.
  • En el sentido material, los presentes eran sumamente costosos. No sabemos cuánto oro pudieran haberle regalado, pero sabemos que José y María eran anteriormente de extracción humilde debido al tipo de ofrenda que llevaron al templo durante la presentación de Jesús (Lucas 2:22-24). Podríamos razonablemente suponer (aunque, nuevamente, sólo suponer) que, si el regalo de los magos de oriente tuvo también un valor práctico, pudiera haber cambiado radicalmente la situación de la familia al punto de habilitarles para su huída a Egipto y para su posterior crecimiento en Nazaret.

Conclusión

Dios trabaja en formas misteriosas. No apareció al soberbio Faraón, sino al humilde Moisés. No apareció al perverso Herodes el Grande, sino que tuvo por dignos a los gentiles de contarse entre los primeros en reconocer a Jesús como el Mesías y en brindarle apoyo y adoración. Sabemos de la espiritualidad de estos misteriosos visitantes por su reconocimiento del Mesías, por su dignidad para recibir revelación y por su conocimiento de las Escrituras y fe en las palabras de los profetas. Nos damos cuenta de que la tradición (lo que nosotros llamamos apropiadamente la Gran Apostasía) ha obscurecido el carácter de estos hombres dignos, como el de tantos otros, para asignarles un carácter, identidad y personalidad falsas, y alejarnos de las grandes enseñanzas que, gracias al favor de Dios, podemos hoy recuperar a través del estudio directo de las Escrituras. Fue hasta el siglo II que el sacerdote Tertuliano les asignó el título de reyes (sin un fundamento) y hasta el siglo XV que se definieron sus nombres, sus figuras y sus personajes, completamente ajenos a la descripción de la Biblia.

Al relatar esta historia a tus seres amados, recuerda que únicamente en el segundo capítulo de Mateo, versículos del 1 al 12, se encuentra la historia original y fidedigna que nos permite recobrar el verdadero sentido de la personalidad de estos grandiosos y nobles seres y, con ella, las valiosas y poderosas lecciones de humildad y revelación que representan, dándonos luz adicional sobre la historia, pruebas, misión y carácter del ser más importante que sobre la tierra jamás ha existido: Jesús, llamado el Cristo.

Citas citables

He afirmado, porque así parece afirmarlo la Biblia, que los sabios de oriente eran gentiles, y considero justo mencionar una opinión hecha por una autoridad general en sentido distinto. El élder Bruce R. McConkie expresa la opinión (aunque no debe tomarse como doctrina) de que los “hombres sabios” de Oriente pueden haber sido tan judíos como el resto del pueblo:

“Lo probable es que fueran judíos que vivían, como millones de judíos entonces, en una de las naciones de oriente. Eran los judíos, no los gentiles, los que estaban [más] familiarizados con las escrituras y los que esperaban con ansiosa expectación la venida de un Rey. Y ese Rey habría de venir primero a ellos; iba a entregar su mensaje a ellos antes de ir al mundo gentil, y sus primeros testigos habrían de venir de su propio linaje, de la casa de Israel, no de las naciones gentiles, no de las naciones compuestas por aquellos que no conocían a Dios y que no tenían interés por el espíritu de profecía y revelación que se hallaba entre el pueblo del Señor.” (Mortal Messiah, capítulo 21)

En la misma vena, el élder McConkie pone continuamente en tela de juicio en sus escritos su designación como “magos”.

Noten, nuevamente, que la declaración del élder McConkie es solamente una opinión (como él mismo dice, una probabilidad) y no una declaración oficial de doctrina. Por lo mismo, pudiera diferir de otras opiniones. Por ejemplo, el élder James E. Talmage sí se refiere a ellos como gentiles.

Bibliografía

  • En español, puedes aprender más sobre este tema consultando el capítulo 8 del libro “Jesús el Cristo”, de James E. Talmage.
  • También te servirá leer, en inglés, “El Mesías Mortal, de Belén al Calvario“, del élder Bruce R. McConkie.

6 COMENTARIOS

  1. Muy interesante saber estas reseñas ya que aclara muchas interrogantes , me fascinan las escrituras y siempre que tengo alguna duda las vuelvo a leer. Esta información que ustedes entregan son un tesoro para mí.
    Gracias;

  2. El Sacerdocio NO es exclusivo del pueblo de Israel, pensemos en Jetro, suegro de Moisés el cual siendo Madianita (descendiente de Abraham por linaje de Ismael) bendijo y confirió el Sacerdocio a este, luego los Gentiles no podrían estar familiarizados con las profecías, ya que estas heran celosamente custodiadas por el pueblo del convenio (Israel) y el mundo no tenia conocimiento de la obra de Dios, ni en ningún momento se les declararía el evangelio, sino hasta después de la resurrección de Cristo.

  3. Y como podemos ver, tampoco se menciona los nombres de los “magos”, solo dice que fueron y adoraron al Salvador y seria todo lo que sabemos de ellos

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