Recordar… tres sílabas, una palabra con un significado especial cuando de recordar a quienes amamos se trata. Hagámonos hoy varias preguntas ¿Qué sabemos de nuestra historia?, ¿Quiénes fueron mis antepasados?, ¿Quién fue mi bisabuela? ¿Qué hacia mi padre cuando era niño?, estás son preguntas que en ocasiones nos hacemos, pero qué quizá, exista la posibilidad que en el futuro, nuestros hijos o nuestros nietos, olviden.

Algunas personas se preguntarán ¿Por qué recordar a nuestros antepasados?, la respuesta es sencilla! ¡A quién le gustaría que lo olvidaran!  se imaginan viajar o salir de casa y que nadie si quiera preguntará ¿Dónde están?, por un momento pensemos en que sentimos cuando alguien a quien amamos nos olvida estando vivos… seguramente una inmensa tristeza. Sin embargo, debemos entender que conocer nuestra propia historia no es solo cuestión de amor, el amor es lo básico, lo más importante, una parte vital de ello, pero el conocer nuestra historia, es saber que esta contribuirá a nuestro crecimiento personal y nos ayudará a poder comprender más de nuestra familias y sobre todo a fortalecer nuestras relaciones familiares al escribir nuestra historia familiar con nuestros abuelos, tíos , primos, hermanos  y otros familiares. Al escribir nuestra historia  construimos  nuestro futuro reconstruyendo el pasado y posiblemente obteniendo recuerdos de aquellos que vivieron antes y experimentaron pruebas, alegrías, éxitos y fracasos como nosotros.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ùltimos Dìas, reconoce la importancia de la historia familiar, compartiendo con otras personas lo valioso de trabajar en ella y conocer a nuestros antepasados e instar a las personas a trabajar y conocer su propia historia.

Reconociendo el valor de la historia familiar, este año un grupo de jóvenes voluntarios de toda Guatemala, han tenido la oportunidad de trabajar en la historia familiar de una forma  diferente a través del proyecto “MERECEN SER RECORDADOS”,  con el fin que las personas puedan sentir el valor de reconstruir o escribir su propia historia, conociendo su historia familiar para compartirla con su familia y amigos y  este 29 de julio se ha invitado a cientos de jóvenes entre 18 y 30 años para unirse al proyecto y así poder ayudar a miles de personas a saber cómo pueden escribir su historia familiar.

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Fuente: http://www.saladeprensamormona.gt/articulo/merecen-ser-recordados