Cómo es que el Señor enseñó a Nefi a hacer un barco

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Todos los días nuestra familia se levanta a las seis de la mañana para leer las escrituras. Durante nuestro estudio familiar de las escrituras de esta mañana, recordé un pequeño hecho que muestra tanto la manera como los profetas pueden recibir revelación como la manera tan compacta y discreta en que están redactadas muchas de las escrituras.

El Señor manda a Nefi construir un barco

Los versículos a los que deseo referirme son los siguientes:

8 Y aconteció que el Señor me habló, diciendo: Construirás un barco, según la manera que yo te mostraré, para que yo lleve a tu pueblo a través de estas aguas.

9 Y yo dije: Señor, ¿a dónde debo ir para encontrar el mineral para fundir, a fin de que yo haga las herramientas para construir el barco, según el modo que tú me has mostrado?

(Libro de Mormón | 1 Nefi 17:8–9)

La empresa de construir un barco con seguridad fue atemorizante para Nefi, como lo sería para cualquiera de nosotros. Nefi sabía que el barco atravesaría grandes distancias en medio de un mar embravecido, con una tripulación compuesta por personas comunes y no por marineros expertos. Tendría que ser fabricado, por lo tanto, de materiales resistentes; ser capaz de albergar y proteger provisiones; ser fácil de dirigir… La lista de requerimientos puede ser abrumadora. Sin embargo, no se percibe en Nefi el menor signo de desaliento, y estos pasajes suelen usarse mucho en nuestra Iglesia para mostrar la disposición constante que hemos de tener hacia el servicio y la fe con la que debemos abordar los desafíos.

Se muestra a Nefi el diseño del barco

Pero además de esto hay pequeños detalles en este pasaje que se pueden descubrir con una segunda lectura, un poco más atenta. En el versículo 8, el Señor le dice a Nefi “construirás un barco, según la manera que yo te mostraré” (1 Nefi 17:8). El Señor no dejó a Nefi abandonado a su su suerte, como quien diría “yo te mando construir un barco y tú a ver cómo lo haces”. El Señor Jesucristo fue el diseñador de este barco y prometió a Nefi compartir los planos con él.

El tiempo de la frase está en futuro: “te lo mostraré“, le dice el Salvador a Nefi. No hay indicaciones en el mismo versículo sobre cuándo se llegaría a cumplir esta promesa.

El Señor cumple sus promesas

Pero el versículo siguiente es sorprendente. Nefi acepta con fe el mandamiento y pregunta al Señor dónde debe ir para encontrar metal para fundir, a fin de construir el barco “según el modo que tú me has mostrado”.

Aquí hay algo extraño, con respecto al versículo anterior. El Señor le había hablado en futuro en el versículo 8. Pero en el versículo 9, ¡Nefi está hablando en pasado! En el versículo 8 el Señor dice a Nefi que le mostrará el diseño del barco. ¡En el versículo 9 Nefi dice que ya se le ha mostrado!

Es evidente que hay un salto de tiempo entre lo que se relata en los dos versículos, una experiencia espiritual extraordinaria sucedió entre ellos que Nefi trata con suprema discreción y mucha reverencia. No es ligera cosa que el Señor le muestre a uno el diseño de una construcción tan imponente. Pero, en lugar de describirnos la visión con todo detalle, Nefi simplemente la omite. Y lo hace con tanta discreción que es necesaria una segunda lectura para llegar a descubrirlo.

Nefi es todo un ejemplo de la discreción que debemos guardar sobre ciertas experiencias sagradas. A semejanza de María, la madre de Jesús, Nefi guardaba algunas experiencias sagradas solamente para sí, para meditarlas en lo profundo de su corazón.

Y aconteció que adoraron al Señor, y fueron conmigo; y labramos maderos con maestría singular. Y el Señor me mostraba de cuando en cuando la forma en que debía yo trabajar los maderos del barco.

2 Ahora bien, yo, Nefi, no labré los maderos en la forma aprendida por los hombres, ni construí el barco según la manera del hombre, sino que lo hice según el modo que me había mostrado el Señor; por lo tanto, no fue conforme a la manera de los hombres.

(Libro de Mormón | 1 Nefi 18:1–2)

3 Y yo, Nefi, subía con frecuencia al monte y a menudo oraba al Señor; por lo que el Señor me manifestó grandes cosas.

(Libro de Mormón | 1 Nefi 18:3)

El barco de Nefi y los planos de los templos antiguos y modernos

Este proceso de revelación a través del cual Nefi pudo ver los planos de la construcción que estaba a punto de abordar recuerda el de los templos antiguos y modernos. El Señor ha sido el diseñador de los templos.

El tabernáculo de Moisés

Durante los 40 días que Moisés pasó en el monte Sinaí recibiendo instrucciones, estas incluyeron una visión del diseño del tabernáculo. Observa la forma en que el Señor habla a Moisés en los versículos siguientes:

8 Y me harán un santuario, y yo habitaré entre ellos.

9 Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo y el diseño de todos sus enseres, así lo haréis. (Antiguo Testamento | Éxodo 25:8–9)

Luego, en el mismo capítulo, el Señor le habla a Moisés en tiempo pasado, de algo que ya había sucedido:

40 Y mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte. (Antiguo Testamento | Éxodo 25:40)

El templo de Kirtland

Este artículo del erudito SUD Daniel C. Peterson, publicado apenas este 20 de octubre de 2016, muestra cómo el proceso se ha repetido en nuestros días. En el caso del templo de Kirtland, José tuvo una visión en conjunto con Frederick G. Williams y Sidney Rigdon. Mi amigo Ernesto Pelé me hizo llegar la referencia a este artículo en inglés por correo con esta memorable anotación: “Leed el artículo. Lo primero que me vino a la mente fue: “Holograma””. Después de que leí el artículo pensé: “Tiene razón, parece exactamente un holograma”. Te dejo el enlace al artículo, está en inglés. Usa Google Translate si necesitas traducirlo.

El Señor cuida a sus hijos

Es muy emocionante observar a Nefi en su preparación para el ministerio profético. En esta etapa de su vida, Nefi aún no era un profeta (el profeta era su padre, Lehi) y aún era joven, en cuanto a edad. Había tenido ya algunos hijos, y el largo viaje que había consumido ocho largos años de su vida había sido truncado por un obstáculo que a primera vista parecería insalvable: el mar. Ni la carencia de materiales ni la inhabilidad detuvieron el afán de Nefi, quien preguntó al Señor directamente lo que debía de hacer para poder cumplir su llamamiento. En respuesta, Nefi obtuvo una visión clara y detallada sobre el objetivo, los planos del Señor para la realización de sus planes. Y al seguir dirigiéndose al Señor fue también dirigido a donde podría obtener los recursos y materiales necesarios para la consecución de este plan.

Yo sé que el Señor contesta todas las oraciones y puede bendecirnos en todos nuestros desafíos y llamamientos, si tenemos la humildad para acudir a él en oración. Como Nefi, podemos ser bendecidos con una visión.

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