El significado de los “ancianos” en la Biblia y su función en la Iglesia de Cristo

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1893
Los ancianos de la Biblia juzgaban en las Puertas de Jerusalén

Introducción

La Biblia le da una dimensión a la palabra anciano que no siempre depende de la edad y que en el Nuevo Testamento claramente designa a un oficio del sacerdocio. ¿Qué significado tienen los ancianos en la Biblia? ¿Cómo es que esta palabra sufrió tan dramática transformación, que es lo que representa y cual es su relación con el actual oficio de élder? ¿Qué es un anciano en la Iglesia? Ese es el tema del que me voy a ocupar el día de hoy. ¿Me acompañas?

El uso de la palabra «anciano» en las Escrituras

Hay muchas maneras en las cuales se emplea la palabra «anciano» en las escrituras. Comencemos por entender qué dice la Biblia de los ancianos.

Fíjate, originalmente, no sólo el pueblo de Israel, sino varias de las culturas de la región estaban organizadas en tribus, y cada tribu estaba dividida en grandes familias. Y, ¿quiénes crees que eran los jefes de estas familias? Las personas de edad, naturalmente, porque eran las de mayor conocimiento y experiencia. De hecho, es a ésta combinación de conocimiento y experiencia a lo que llamamos sabiduría. ¿Y los líderes de las tribus? También, las personas de más edad. De modo que, en los primeros momentos, los asuntos civiles y gubernamentales se concentraron en las manos de las personas naturalmente más experimentadas (ver Job 12:12).

Ancianos en función del cargo

No es que no pudiera haber líderes jóvenes. Seguro que los había, y cada vez los hubo más, pero el caso es que el título de «ancianos» se les quedó de todos modos.

Los asuntos gubernamentales y civiles pues, quedaron encargados en los ancianos, poseyesen o no el sacerdocio. En estos casos, la palabra ancianos en la Biblia se usa como sinónimo de líderes de gobierno civil y no eclesiástico. Y, con el paso del tiempo, si estabas en uno de estos puestos de responsabilidad pasabas a llamarte anciano, independientemente de tu edad, lo siento.

Esta estructura gubernamental regía en muchos de los pueblos de la antigüedad. Por ejemplo, en la ocasión en la que José asistió al funeral de Jacob, su padre, se vio acompañado por «los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto» (Génesis 50:7).  ¿Qué te parece? Se entiende claramente que tanto los israelitas como los egipcios tenían «ancianos» a la cabeza de asuntos importantes.

Por cierto, esta es la primera mención a la palabra «ancianos» en la Biblia. La segunda es cuando Moisés tiene que presentarse ante los israelitas para decirles que ha recibido un llamamiento de Dios. Lo que Dios le instruye es ir y reunirse con «los ancianos de Israel», es decir, los representantes del pueblo (Exodo 3:16). Vemos que Israel tenía cierta organización basada en la representación y que Moisés no fue el inventor de «los ancianos»: ya estaban allí cuando el llegó. Ellos habían de acompañarle a la hora de presentarse delante de Faraón (Éxodo 3:18). Cuando había asuntos que arreglar o cosas que anunciar a todo el pueblo, Moisés y Aarón se dirigían a los ancianos (ver Éxodo 4:29; 12:21; 17:5-6; 18:12; 19:7).

Un caso distinto

Un poco más adelante hablaremos en este mismo artículo de los setenta ancianos que llamó Moisés para apoyarle en las responsabilidades del sacerdocio, ya que éstos constituyen un caso totalmente diferente.

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Los ancianos que juzgan en la puerta

Tras la conquista se estableció la curiosa norma de que los ancianos se ubicasen en la puerta de la ciudad para juzgar los asuntos civiles (Josué 20:4), lo cual hacían, por cierto, sentados. Bueno, la verdad es que todavía lo hacemos sentados hasta el día de hoy. Juzgar asuntos importantes nos viene mejor cuando nos ponemos cómodos.

Esto te ayudará a entender los muchos versículos de las escrituras en los cuales se habla de «las puertas de la ciudad» como algo importante. Por ejemplo, quizás te acuerdes ahora del conocido pasaje de Proverbios 31, en donde, a partir del versículo 10 y hasta el versículo 31, se alaban las cualidades de la mujer virtuosa. «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?» ¿Ya te acordaste? Entre los beneficios que representa el hallazgo de semejante tesoro, de una mujer virtuosa, el versículo 23 dice: «Conocido es su marido en las puertas de la ciudad cuando se sienta con los ancianos de la tierra». Seguramente la explicación anterior te  ayudará ahora a entender mejor este versículo y, con ello, a mirar con una visión más integral todo el pasaje.

En el libro de Rut tenemos todo un capítulo completito ambientado en el escenario de un asunto civil que es juzgado frente a diez «de los ancianos de la ciudad» en «la puerta» de la ciudad de Belén (Rut 3:1–2). Todo el que debía participar tenía que «sentarse» allí también. Si te invitan a ti debes encontrar un lugar para sentarte.

El valor del consejo de los ancianos

Una de las imprudencias más graves de la historia de Israel causó la división irreparable de la nación en dos reinos. En parte, el problema surgió cuando el rey Roboam desechó el consejo de los ancianos que formaban parte de su gabinete para prestar atención de las sugerencias de sus amistades más jóvenes (1 Reyes 12:1–19). Espero que no tengas esa clase de «amigos».

Ancianos, como oficio en el sacerdocio

De modo que nos quedamos hasta aquí con dos tipos de ancianos en la Biblia: los que lo eran porque ya estaban entraditos en años y los que lo eran por tener un cargo de responsabilidad, independientemente de la edad. Porque, aunque las más de las veces se delegaba la responsabilidad en las personas de mayor edad, capaces de brindar consejo a partir de la experiencia, uno que otro joven destacado llegaba a hacerse notar entre los líderes. ¿De qué otra manera se usa la palabra ancianos en la Biblia?

Dado que, en el idioma común, la palabra «anciano» llegó a ser sinónimo de sabiduría y de autoridad, no es de extrañar que así se designará a un oficio del sacerdocio en el Antiguo Testamento. De esta naturaleza, ancianos ordenados al sacerdocio de Melquisedec, eran los setenta ancianos que acompañaron a Moisés, a Aarón y a sus hijos al monte Sinaí y que, junto con ellos, tuvieron el privilegio de ver al Dios de Israel (Números 11:16–30; Éxodo 24:9–11).

El oficio de anciano en el Nuevo Testamento

La constitución de ancianos en las primeras iglesias cristianas

Todas las referencias a «ancianos» en los evangelios se refieren a la clase gobernante judía que, combinada con fariseos y escribas, buscaban terminar con la vida de Jesús. Lo mismo sucede en los primeros diez capítulos del libro de Hechos. Pero en el último versículo del capítulo 11 de Hechos aparece una figura que nos toma por sorpresa: la presencia de «ancianos» como líderes locales de la Iglesia. Se trata de una figura que ya no es gubernamental ni civil, sino parte del ministerio de la Iglesia.

Otros textos bíblicos sobre los ancianos nos proveen de mayor información. El capítulo 14 pone más atención a ésta figura, describiéndola ya como un llamamiento de la Iglesia. Los apóstoles Bernabé y Pablo de Tarso, conforme pasaban por las diferentes ciudades de Asia, iban dejando liderazgo local para la Iglesia en cada una de ellas.

Hechos 14:23
23 Y habiéndoles constituido ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído. (Nuevo Testamento | Hechos 14:23).

La influencia de los apóstoles y ancianos en la Iglesia Primitiva

Para el momento del Concilio de Jerusalén, en el capítulo 15 de Hechos, nos encontramos con que el liderazgo central de la Iglesia ya estaba constituido por «los apóstoles y los ancianos» (Hechos 15:1, 4, 6, 22, 23). Con lo cual descubrimos dos hechos: que los apóstoles, habiendo crecido la Iglesia, ya no gobernaban sólos y que existían cuerpos de «ancianos» tanto a nivel general como local. Durante su ministerio, Pablo de Tarso alternó con ambos tipos de líderes (por ejemplo, nótese el contraste entre Hechos 20:17 y Hechos 21:18).

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Los ancianos realizaban ordenanzas

El Nuevo Testamento nos ofrece muchos más ejemplos de oficiales en el sacerdocio llamados «ancianos», sin que esto sea una referencia a su edad sino, más bien, a su autoridad. Veamos un poco más de lo que dice la Biblia de los ancianos de la Iglesia.

Santiago, por ejemplo, usa claramente esta palabra para designar un oficio del sacerdocio cuando aconseja sobre la unción de los enfermos.

Juan 3:16
14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren ellos por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. (Santiago 5:14). (Juan 3:16)

Los ancianos eran líderes en la Iglesia de Cristo

La epístola de Pablo a Tito

Pablo de Tarso dirigió valiosos consejos de liderazgo en las epístolas a Timoteo y a Tito, en las cuales imparte instrucciones sobre cómo debían escogerse los ancianos (líderes locales de la Iglesia), cuáles eran los requisitos de los ancianos y cuál debía ser su comportamiento. Estas epístolas nos son de gran valor para entender el significado y las funciones de lo que es un anciano en la Iglesia de Cristo.

Los diáconos y ancianos en la Biblia, constituyen una parte muy valiosa del liderazgo local de las iglesias (ver también Efesios 2:20 y 4:11).

Los 24 ancianos en la Biblia

Cabe destacar que en el Apocalipsis se encuentran repetidas menciones a un consejo de veinticuatro ancianos que se representa cerca del trono de Dios (véase, para comenzar ese estudio, Apocalipsis 4:4, 10). Lo que significan los 24 ancianos en la Biblia ha sido explicado por el Señor como parte de la revelación contenida en la sección 77 de Doctrina y Convenios (DyC 77:5).

El oficio de anciano en el Libro de Mormón

El Libro de Mormón también aporta numerosos ejemplos que muestran la existencia de un oficio del sacerdocio específicamente denominado con este nombre, ancianos, y que, para ayudarnos a distinguirlo de las referencias a personas de edad, se ha dejado en nuestras ediciones en español como «élderes» (que es el uso de la palabra en el idioma inglés).

La ordenación de ancianos en la Iglesia

Alma 4:7 señala que Alma había ordenado «maestros, sacerdotes y élderes» en la Iglesia, es decir, así eran llamados sus oficios en el sacerdocio. Como mención de un caso particular, se nos comenta que un hombre llamado Nefíah fue elegido entre el conjunto de los élderes de la Iglesia para ocupar un cargo político y ser juez superior entre el pueblo (Alma 4:16–17). Más tarde, al poner en orden los asuntos de Zarahemla antes de iniciar una gira misional, Alma personalmente «ordenó sacerdotes y élderes por la imposición de sus manos, según el orden de Dios, para presidir la Iglesia y velar por ella» (Alma 6:1).

De la misma manera, Moroni refiere en sus resúmenes que «los discípulos, que eran llamados los élderes de la iglesia, ordenaban presbíteros y maestros» (Moroni 3:1). Es decir, tenían autoridad para ordenar, indicativo de que ellos mismos estaban ordenados al sacerdocio y que, de hecho, tenían autoridad mayor que los presbíteros y maestros.

Funciones de los ancianos en la Iglesia

Más adelante, Moroni también explica que entre los élderes y presbíteros se organizaban para administrar la Santa Cena (Moroni 4:1) y que los conversos «eran bautizados élderes, presbíteros y maestros» (Moroni 6:1), o sea, ordenados rápidamente al sacerdocio tras de su bautismo, en alguno de estos tres oficios.

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Como en otros asuntos, el testimonio combinado de la Biblia y el Libro de Mormón nos ayuda a entender mejor la función de los ancianos (élderes) eran el tipo de gobierno de la Iglesia. No en balde, el profeta Ezequiel declaró que éstos dos volúmenes de escrituras debían ser «uno sólo en tu mano» (Ezequiel 37:15–20).

El oficio de anciano (élder) en nuestros días

Al restaurarse la Iglesia en esta dispensación, el orden del sacerdocio también fue restaurado por el Señor. En la sección 20 de Doctrina y Convenios, una revelación recibida en época tan temprana como abril de 1830, el Señor ya  hace mención de este oficio, al referirse a José Smith y a Oliver Cowdery como «el primer y segundo élder de la Iglesia», respectivamente (DyC 20:2–3).

La Guía de Estudio de las Escrituras (GEE) explica que, en la actualidad, «para evitar la interpretación incorrecta que pudiera darse al título “anciano”, la Iglesia ha optado por usar el término “élder” (que es el equivalente de “anciano” en inglés) como título apropiado para todos los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec». Tan pronto como sea posible después de su bautismo, los nuevos conversos que son varones adultos se preparan para recibir el sacerdocio de Melquisedec en el oficio de élder. Dado que los oficios del sacerdocio tienen un carácter acumulativo, todos los poseedores del sacerdocio de Melquisedec son élderes.

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Aunque  actualmente el sacerdocio es otorgado a todos los varones dignos, el protocolo de la Iglesia tiende a obrar con reverencia y con humildad y sencillez al no mencionar los oficios del sacerdocio innecesariamente, como para presumir o impresionar, sino sólo en situaciones especiales. Así, los misioneros usan el título de «élder» cuando están en la misión y dejan de usarlo al regresar a casa, aunque todavía siguen siendo poseedores de este oficio. Igualmente, se utiliza el título de élder en algunos otros llamamientos, que incluyen el de setenta de área y el de apóstol. Doctrina y Convenios 20:38 explica que «un apóstol es un élder» y, a este respecto, es valioso notar cómo, en el Nuevo Testamento, Pedro, que era el apóstol principal, se aplicó a sí mismo el título de «anciano» o, como le llamamos hoy en día, de «élder», al dirigirse a la Iglesia (1 Pedro 5:1).

Ancianos en el sacerdocio de Aarón

Para cerrar este artículo convendrá notar que varios de los términos que hoy en día utilizamos para referirnos a los oficios del sacerdocio, incluso a los oficios del sacerdocio menor al que en la actualidad son ordenados los jóvenes, tienen este antecedente común que ya hemos referido. Así, el término «presbítero» está tomado de una palabra del griego que significa «el más anciano» o «decano». De manera que también hay un oficio que significa «anciano» en el sacerdocio de Aarón, a que no te lo sospechabas. ¡Que ninguno tenga en poco tu juventud!

Conclusión

Hemos visto cómo ha sido la curiosa evolución de la palabra «anciano» a través del tiempo. Y tal vez no te hayas dado cuenta, pero lo hicimos a través de por lo menos tres idiomas y cuatro culturas diferentes. Recuerda que inicialmente fue dirigida a las personas de mayor edad pero, debido a los cargos civiles que ocupaban, llegó a convertirse en una designación para esos cargos, sin importar la edad. La palabra llegó a ser representativa de sabiduría y autoridad. En algún momento de la historia se comenzó a denominar así a uno de los oficios del sacerdocio de Melquisedec, de cuya existencia tenemos claro ejemplo tanto en la biblia como en el Libro de Mormón y que constituye el precedente de nuestro actual oficio de élder.

Hoy en día, al considerarte a ti mismo como un élder o al usar en cualquier otra ocasión esta palabra, podrás recordar toda la historia que le enriquece y el legado de sabiduría y autoridad que representa.

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