Introducción

Así como anteriormente publicamos los nombres de las doce tribus de Israel, hoy te proporciono cuales son los nombres de los doce apóstoles originales llamados por Jesucristo para el establecimiento de su Iglesia y del Reino de Dios en la tierra. Veremos algunos problemas que se presentan para recordar bien estos nombres y algunos trucos para resolverlos fácilmente. Al mismo tiempo, te haré un comentario sobre un tema sumamente interesante, y que es el orden por el cual aparecen en los diferentes listados que nos proporciona el Nuevo Testamento. De ello extraeremos algunas importantes conclusiones que nos ayudarán posteriormente para comprender quiénes fueron los doce discípulos y cuál fue el papel que los doce apóstoles tuvieron durante el crecimiento de la Iglesia de Jesucristo.

Los nombres de los Doce Apóstoles de Jesús originales

Los nombres de los doce apóstoles de Jesús se encuentran listados en cuatro pasajes del Nuevo Testamento. Tres de estos listados corresponden a los evangelios sinópticos (Juan no proporciona un listado de nombres de los apóstoles), en donde se relata su llamamiento y primera misión. El cuarto listado se halla en el libro de Hechos, donde Lucas describe que, debido a la muerte de Judas Iscariote, se generó una vacante en el Quórum de los Doce, y cómo fue llenada esa vacante.

Lista de los nombres de los doce apóstoles que acompañaron a Jesús

Sin más preliminares, los nombres de los doce apóstoles de Jesucristo son los siguientes: 

Grupo 1

  • Pedro
  • Jacobo
  • Juan
  • Andrés

Grupo 2

  • Felipe
  • Bartolomé
  • Mateo
  • Tomás

Grupo 3

  • Jacobo
  • Judas
  • Simón
  • Judas

Habrás observado que me tomé la libertad de dividirlos en grupos. Hablaremos de esto más adelante.

Problemas que presenta la memorización de los nombres

De pura entrada podrás observar que hay varios nombres iguales. Por eso, se precisa alguna manera de distinguirlos. Pero la situación, además, se complicará un poco cuando te diga que algunos de ellos tenían sobrenombres. Y es que para los judíos de la época de Jesús era cosa común usar varios nombres: uno para los propios judíos, otro para los romanos, otro para denotar de dónde se venía, etc. Lo cual nuestros historiadores aprecian muchísimo, porque si no hubiera problemas tan complicados que resolver, ¿de qué vivirían?

Así que, antes de mostrarte cómo se resuelve lo de los nombres iguales déjame darte una lista de equivalencias entre los nombres comunes y los sobrenombres:

Sobrenombres de los doce apóstoles originales

  • El que conocemos como Pedro en realidad se llamaba Simón. Fue Jesús quien le puso el sobrenombre de Pedro (que significa “piedra”) y en arameo esta misma palabra es Cefas. Le encontramos en el Nuevo Testamento por todos esos nombres.
  • Jacobo es al que normalmente los mormones llamamos Santiago. Es que Santiago y Jacobo son el mismo nombre. ¡De hecho te sorprenderá saber que Santiago, Jacobo, Diego y Jaime son derivaciones del mismo nombre! Afortunadamente, el Nuevo Testamento sólo nos presenta los nombres de Santiago y Jacobo, pero es bueno saber que estos nombres son intercambiables.
  • Bartolomé es el mismo que Natanael, sí, el discípulo en quien Jesús dijo que no había engaño.
  • Mateo también se le conocía como Leví
  • A Tomás también le llamaban Dídimo.

Resumiendo

  • Pedro = Simón Pedro = Simón = Cefas
  • Jacobo = Santiago
  • Bartolomé = Natanael
  • Mateo = Leví
  • Tomás = Dídimo

Distinción entre los nombres homónimos

Notamos que hay tres pares de nombres iguales entre los nombres de los Doce Apóstoles.  Los distinguiremos de la manera siguiente:

  • Para distinguir a los dos Simones llamamos al primero Simón Pedro o simplemente Pedro, y al segundo Simón el zelote o Simón el cananita (los zelotes eran una facción política a la que quizás este apóstol había pertenecido anteriormente).
  • Para distinguir a los dos Jacobos (o Santiagos), llamamos a uno Jacobo el mayor y al otro Jacobo, hijo de Alfeo.
  • Para distinguir a los dos Judas llamamos al primero Judas Tadeo y al segundo Judas Iscariote.

Y tan, tan, quedó resuelto. Ya podemos divertirnos con los nombres y con sólo repasarlos un par de veces más nos será fácil recordarlos porque con estas aclaraciones tendrán más significado para nosotros. Pero aún más importante, nos será más fácil identificarlos durante nuestra lectura del Nuevo Testamento ahora que sabemos que podemos encontrarlos con varios nombres, y podremos distinguirlos con facilidad aún cuando algunos de ellos tienen nombres semejantes.

Un problema por resolver

Pero no creas que toda la batalla está ganada. Aún dedicaremos algún próximo artículo esclarecer el asunto de los varios Santiagos (Jacobos, pues) que pueblan el Nuevo Testamento. Ahhh, lo dicho, ¡si no existieran esas situaciones un historiador no tendría suficientes desafíos! Pero no te preocupes, que te iremos dando en su ocasión algunas pistas. En especial, te va a ser importante distinguir a tres Santiagos importantes: el mayor, el menor y el hermano de Jesús. Y los tres fueron apóstoles. Tip: en la lista que estamos estudiando el día de hoy no aparece todavía el hermano de Jesús.

El ordenamiento de los nombres de los Doce Apóstoles originales

Ahora bien, como te decía, los nombres de los primeros doce apóstoles de Cristo aparecen en cuatro listas: tres de ellas en los evangelios sinópticos y la cuarta en el libro de Hechos. Lo que desconcierta al lector que se pone por primera vez a comparar esos listados es que a primera vista ¡no se parecen! Tienen los mismos nombres pero, dice uno, ¡en completo desorden!

Pues bien, un segundo vistazo te permitirá comprobar que el desorden es solamente aparente. Mira otra vez y verás que tienen los siguientes elementos en común:

  • Todas las listas comienzan con Pedro y terminan con Judas Iscariote (excepto la de Hechos, porque para entonces Judas Iscariote se había muerto), y
  • Todas las listas repiten los mismos nombres si las dividimos en tres grupos de cuatro nombres, con lo cual descubrimos otro hecho interesante
  • Cada grupo de cuatro nombres es siempre encabezado por el mismo nombre

Para que puedas comprobar más cómodamente estos hechos tan curiosos, te colocaré a continuación una tabla, en donde podrás hacer estas comparaciones de un sólo vistazo. Nota: En una pantalla pequeña, es aconsejable colocar tu dispositivo en posición horizontal para visualizar este gráfico. También puedes hacer click en la imagen para ampliarla.

Nombres de los doce apóstoles de Jesús en cuatro grupos
Nombres de los doce apóstoles de Jesús en cuatro grupos

Conclusiones

¿Qué podemos sacar en claro de esta última comparación?

1 Primero, la relevancia de Pedro, ya que no sólo encabeza todas las listas “completas” de nombres de los primeros doce apóstoles de Cristo, sino que también es llamado primero en las listas “parciales” en donde sólo se menciona a los más importantes. Estos apóstoles más importantes son aquellos que fueron privilegiados por Jesús con experiencias espirituales sumamente especiales, y siempre fueron tres: Pedro, Santiago y Juan. Y sí, seguro ya te fijaste que, apenas agregando a Andrés, se trata nada menos que de los nombres del primer grupo de cuatro. Lo que sabemos de la esposa del apóstol Pedro La forma en que resumió Pedro el ministerio de Jesucristo
2 Así que, segundo, nos damos cuenta de la relevancia que, desde el principio tuvo lo que hoy llamamos la Primera Presidencia de la Iglesia. Pablo de Tarso dijo que estos tres apóstoles (Pedro, Santiago y Juan) llegaron a ser “las columnas de la Iglesia” (ver Gálatas 2:9), es decir, los líderes principales de la misma. Aún antes de llamarles al apostolado, Jesús ya les había privilegiado por separado durante la experiencia con la hija de Jairo. De donde aprendemos sobre la anticipación con que Jesucristo dispuso todas estas cosas tan importantes para la organización de la Iglesia.
3 Tercero, nos damos cuenta que había una organización interna entre el Quórum de los Doce. Aunque con estos elementos no podamos concluir un orden definitivo, sí podemos ver que había indicios de un órden. Actualmente, este orden asegura no sólo que haya un presidente de los Doce (por orden de antigüedad dentro del Quórum), sino también la sucesión ordenada del Presidente de la Iglesia.
4 Cuarto y último, el último listado lo da Lucas a razón de la muerte de Judas Iscariote y detalla que, tras la ascensión de Jesucristo, el primer asunto importante para el que se reunió el liderazgo de la Iglesia fue para llenar la vacante generada en el Quórum o Consejo de los Doce. El Nuevo Testamento les llama consistentemente “los doce” y doce debían ser, en representación de las doce tribus de Israel. Por lo tanto, el libro de Hechos abre precisamente con este asunto y muestra cómo fue llenada esta vacante. Lo que aprendemos es que debemos considerar que en la Iglesia organizada por Jesucristo siempre hubo doce apóstoles, y no menos ni más que doce apóstoles, a la cabecera de la Iglesia. Esto significa que, cuando leemos que Bernabé y Pablo de Tarso fueron llamados apóstoles, otros dos habían muerto anteriormente. Sabemos que uno de los que murió fue precisamente Santiago el mayor, miembro de la Primera Presidencia, quien fue muerto por Herodes.

Ba-bay! Sayonara! Adieu!

Bueno, te dejo ahora para que medites en la información y en estas cuatro conclusiones. Como siempre, me agradará mucho que me dejes un poco de retroalimentación y te animes a poner tus comentarios al final de este artículo.

Originally posted 2015-04-03 05:00:23.

79 COMENTARIOS

  1. Hola, gracias por todo tu articulo lo leí todo hasta los comentarios y las respuestas que das a las personas, eres muy generoso al compartir con argumentos sólidos todo el conocimiento..
    Quisiera preguntarte sobre Lucas, hay un libro con ese nombre.. Pensé que el hacía parte de los doce Apostoles de Jesús..
    La misma pregunta te hago sobre Marcos. Gracias

    • Hola, Diego. Con respecto a los escritores de los evangelios, únicamente Mateo y Juan eran parte del cuerpo de los 12 apóstoles originales. Marcos y Lucas no lo eran.

      Marcos, cuyo nombre completo era Juan Marcos, era sobrino de Bernabé e hijo de una mujer llamada María, en cuya casa Pedro se refugió después de haber sido librado de la cárcel por intervención divina (Hechos 12:12). Cuando Bernabé y Saulo de Tarso visitaron Jerusalén en una misión de socorro, regresaron a Antioquía llevando a Marcos consigo (Hechos 12:25). El joven Marcos acompañó luego a Bernabé y a Pablo en su primer viaje misional, pero su regreso inesperado a Jerusalén ocasionó la separación de Bernabé y de Pablo (Hechos 15:37-39), continuando a este último el resto de sus viajes misionales en otra compañía. Al equipo misional de Pablo se sumó en algún momento Lucas, un médico de origen griego, qué se convirtió posteriormente en el cronista tanto de la vida de Jesús Cómo de los Hechos de los primeros apóstoles, Incluyendo los viajes misionales de Pablo. La desavenencia entre Pablo, Bernabé y Marcos no duró demasiado. Marcos volvió a integrarse al equipo paulino más tarde, siendo acompañante de Pablo al momento de escribir algunas de sus epístolas (2 Timoteo 4:11; Colosenses 4:10; Filemón 1:24).

      Cómo datos adicionales, se cree que el evangelio de Marcos fue el primer evangelio en ser escrito, y es muy posible que Marcos haya sido el secretario de Pedro qué tomó el dictado de sus dos epístolas (Hechos 5:13). Y, con respecto a Lucas, te Será muy conveniente leer Lucas 1:1-4, que es la introducción al evangelio de Lucas y en donde también se puede vislumbrar mucho acerca de su biografía, personalidad y carácter.

  2. No existe ni existió ningún Apóstol de Jesucristo de Nombre Santiago. Los nombres de los Apóstoles de Jesucristo fueron y son: Pedro, Jacobo y Juan. Lean bien las escrituras en el Nuevo Testamento y no enseñen mentiras. Si no creen que Jacobo era y es el otro Apóstol, junto a Pedro y Juan, entonces no creen que José Smith fué un Profeta de Jesucristo, pues él enseño tal como aparecen en las escrituras del Nuevo Testamento, cual se hayan actualmente, incluso en la edición SUD. Sin embargo, para evitarte el trabajo de buscar dicha información y que después digas que no hay nada que confirme todo lo que he dicho y que estoy escribiendo mentiras, te daré las citas exactas para que lo confirmes por tí mismo.
    Mateo 4.21, Mateo 10.1-5, Mateo 17.1, Maracos 14.33.
    Aún no puede Dios convencerte de las escrituras correctas? Bien, entonces lee lo que enseña El Profeta de Jesucristo, el Profeta qué Él y Su Padre Celestial escogieron para que fuera Su Profeta en esta última dispensación: Libro: “Enseñanzas del Profeta José Smith”( en español ), página # 432…El nombre del Apóstol de Jesucristo es “JACOBO”.

    • Estimado hermano Orlando:

      En realidad no existe ninguna discrepancia: José Smith tenía razón, el nombre original es Jacobo. Pero erras al afirmar tan categóricamente (e incluso usando hacia mí términos despectivos, lo cual es una lástima) que no hubo ningún apóstol con el nombre Santiago. Eso es un error y, si me das una oportunidad, me gustará ayudarte a resolver esta confusión. Verás, comprendo que, para tu investigación, te estás apoyando en nuestra amada edición SUD de la Biblia. En esta edición, la Reina Valera SUD, el nombre Santiago, como aparece en otras Biblias, ha sido dejado casi uniformemente como Jacobo, que es el nombre original. Y digo “casi” porque verás que existe allí, en nuestra amada edición Reina Valera SUD, un libro que sigue llamándose Santiago, y que es el que citamos cuando narramos la historia de la Primera Visión. Decimos que José Smith leyó Santiago 1:5, ¿cierto? Si quisiéramos ser correctos diríamos, respetando el nombre original, que lo que leyó es Jacobo 1:5. Pero si lo citamos así nadie nos entendería ni lo encontrarían en sus Biblias. Así que los editores lo dejaron así, como una excepción. En todas las demás citas donde, en las otras Biblias, aparece el nombre “Santiago”, nuestra Biblia SUD lo deja como “Jacobo”.

      Acompáñame y te mostraré algo más. Vamos a buscar ese “Jacobo”, que es el nombre que me proporcionas y que estás defendiendo, en la Guía para el Estudio de las Escrituras que está al final de tu Triple. Encontrarás tres entradas. Copio aquí los títulos, ¿vale?

      • Jacobo, hermano del Señor (llamado también Santiago)
      • Jacobo hijo de Alfeo
      • Jacobo hijo de Zebedeo (llamado también Santiago)

      Estas tres entradas muestran lo que estoy diciendo en el artículo: la existencia de, por lo menos, tres Jacobos. Y verás que, en dos de estas entradas, en el título mismo, se esclarece que también se les llama “Santiago”. Vayamos un poco más allá, al primer párrafo de la primera entrada:

      Jacobo, hermano del Señor (llamado también Santiago)
      En el Nuevo Testamento, hermano del Señor (Gál. 1:19) y de José, Simón, Judas y algunas hermanas (Mateo 13:55–56; Mar. 6:3; Judas 1:1). Se le conoció como Jacobo el Justo. Ocupó un puesto importante en la Iglesia en Jerusalén (Hech. 12:17; 15:13; 1 Cor. 15:7; Gál. 2:9–12). Se cree que fue el autor de la Epístola de Santiago.
      (Guía para el Estudio de las Escrituras | J Jacobo, hermano del Señor (llamado también Santiago) • Combinación triple, p. 101)

      Ok, como verás, ya aprendimos que el primer Jacobo es el hermano del Señor, es también llamado Santiago, es el autor de la epístola de Santiago (llamada según su nombre) y se le conoce en los libros históricos como Jacobo el Justo.

      Ahora, dirás, “pero él no era apóstol”. Es verdad, no sabemos si lo fue. Sin embargo, presta atención ahora a la tercera entrada.

      Jacobo hijo de Zebedeo (llamado también Santiago)
      Llamado Santiago en la revelación de los últimos días, fue uno de los Doce Apóstoles escogidos por Jesús durante Su ministerio terrenal; hermano de Juan…
      (Guía para el Estudio de las Escrituras | J Jacobo hijo de Zebedeo (llamado también Santiago) • Combinación triple, p. 101)

      Ahí lo tienes, sí hubo un apóstol llamado Jacobo y llamado también Santiago. ¿Y qué decir de la segunda entrada?

      Jacobo hijo de Alfeo
      Uno de los Doce Apóstoles escogidos por Jesús durante Su ministerio terrenal (Mateo 10:3; Mar. 3:18; Lucas 6:15; Hech. 1:13).
      (Guía para el Estudio de las Escrituras | J Jacobo hijo de Alfeo • Combinación triple, p. 101)

      Ahí está otro apóstol llamado Jacobo. Dirás que éste no se llamaba Santiago sólo porque allí no lo dice, como en el caso de los otros, ¿verdad?

      Te diré, si hubieras leído mi artículo antes de criticarlo, (que, te lo digo con todas las letras, no, no lo hiciste), te darás cuenta que hay allí un párrafo que explica que los nombres Jacobo y Santiago son equivalentes. El párrafo contiene también un enlace que explica el por qué de ese cambio de nombre. Me voy a citar a mí mismo. Aquí está el párrafo, del subtítulo “Sobrenombres de los doce apóstoles originales”:

      Jacobo es al que normalmente los mormones llamamos Santiago. Es que Santiago y Jacobo son el mismo nombre. ¡De hecho te sorprenderá saber que Santiago, Jacobo, Diego y Jaime son derivaciones del mismo nombre! Afortunadamente, el Nuevo Testamento sólo nos presenta los nombres de Santiago y Jacobo, pero es bueno saber que estos nombres son intercambiables.

      Si sigues el enlace, te darás cuenta que este versátil nombre de Jacobo es también el término de donde surgieron, por distintas derivaciones históricas, nuestros nombres latinizados Santiago, Diego y Jaime. Las palabras en los idiomas sufren estas modificaciones a lo largo del tiempo, querido hermano, y es bueno estar al tanto de ello.

      Voy a proporcionarte otro detalle. En el párrafo digo que “Jacobo es al que normalmente los mormones llamamos Santiago”. Y las citas que leímos de la GEE dicen que Jacobo, el hijo de Zebedeo es “llamado Santiago en la revelación de los últimos días”. ¿A qué se refieren tanto mi artículo como la Guía para el Estudio de las Escrituras? Bueno, aunque casi todas las referencias al nombre Santiago fueron dejadas como Jacobo en la Biblia Reina Valera SUD y aunque, como has hecho notar, José Smith usa el nombre Jacobo en sus escritos, el nombre Santiago aparece tres veces en las revelaciones de Doctrina y Convenios (DyC 7:7; DyC 27:12; DyC 128:20) y cuatro en la Perla de Gran Precio (José Smith Historia 1:11, 13, 26, 72).

      Observa DyC 7:7. En este pasaje se menciona al hijo de Zebedeo y hermano de Juan como Santiago. Mira DyC 27:12 y verás que se menciona a los apóstoles que ordenaron a Oliverio Cowdery y a José Smith como “Pedro, Santiago y Juan”. Y esto es importante, porque este pasaje se ha introducido con tal fuerza en la cultura SUD que siempre les llamamos así y decimos que ellos fueron ordenados por “Pedro, Santiago y Juan”. Y es más, si vas al templo a una sesión de investidura (confío en que seas investido y que, si no es así, te esfuerces por serlo), verás que en el templo se les menciona de esta misma manera. Y, como refuerzo, les verás también mencionados como “Pedro, Santiago y Juan” en DyC 128:20.

      En cuanto a la Perla de Gran Precio, baste decir la mayoría de las citas son referencias a la epístola de Santiago y a su autor, a quien José Smith llama Santiago (en lugar del nombre original Jacobo). Pero José Smith pone también el nombre “Santiago” en boca de Juan el Bautista en JS-H 1:72.

      El mensajero que en esta ocasión nos visitó y nos confirió este sacerdocio dijo que se llamaba Juan, el mismo que es conocido como Juan el Bautista en el Nuevo Testamento, y que obraba bajo la dirección de Pedro, Santiago y Juan, quienes poseían las llaves del Sacerdocio de Melquisedec
      (Perla de Gran Precio, José Smith—Historia 1:72 • P de GP, p. 67)

      Con todos estos antecedentes que te he proporcionado podrás leer con más fluidez las Escrituras. Si sigues leyendo solamente la edición Reina Valera SUD te felicito y harás bien, porque leerás una traducción más correcta y te quitarás muchos dolores de cabeza. Pero si un amigo quiere que localices pasajes en su Biblia, en una traducción distinta, no te desconcertarás cuando veas muchas veces el nombre “Santiago” en donde esperabas encontrar “Jacobo”. Sabrás de antemano que se refiere a la misma persona, y que es en realidad el mismo nombre. Y si en Doctrina y Convenios o en la literatura de la Iglesia ves el nombre Santiago, sabrás con precisión a quién se están refiriendo. Podrás entender por qué, en los libros SUD que se han traducido al español, los nombres Santiago y Jacobo se han utilizado en forma intercambiable. Y si eres atrevido y también lees libros SUD en inglés, encontrarás el mismo caso con los nombres “James” y “Jacob”. Es más, entenderás así por qué hablamos de la versión “King James” (que se traduce literalmente como “Rey Santiago”) en lugar de “King Jacob” (“Rey Jacobo”). En los tiempos de este rey ya se había producido la transformación del nombre en Santiago, y así le tocó.

      Espero que lo anterior pueda servirte para vencer la confusión y ver con claridad que había, de hecho, más de un apóstol al que podemos llamar Santiago y también Jacobo sin temor a equivocarnos. Pero, habiendo dicho lo anterior, tengo para tí dos recomendaciones:

      Primero que nada, lee, hermano, los artículos completos antes de exponer tu comentario, especialmente cuando tu comentario sea una crítica. Es lamentable criticar sin leer y, de hecho, te habrías ahorrado toda esta explicación con sólo leer el párrafo citado y seguir el enlace. Esto te habría ayudado, también, a entender mejor las escrituras y el por qué de otros sobrenombres, como el recibido por Pedro, Bartolomé, Mateo y Tomás, que se citan en esa misma sección.

      Segundo, no uses términos despectivos al referirte a una persona, jamás. Es contrario a nuestra doctrina y cultura SUD referirnos a los demás desde una posición de superioridad y colocarnos en una postura que parece expresar que somos los únicos que sabemos algo y que todos los demás están mal, porque eso es exactamente lo que los fariseos hacían y dicha postura les impidió reconocer a Jesucristo y sus enseñanzas. Encontrarás que el presidente Gordon B. Hinckley deploró esta postura entre los SUD y le dedicó varios de sus discursos. Me has acusado de “no leer el nuevo testamento y enseñar mentiras”. Haz puesto en tela de juicio mi testimonio sobre José Smith (lo cual quiere decir que te has supuesto autorizado para juzgar mi testimonio). Y, en general, has asumido una posición de autoridad que ninguno de nosotros debería asumir. La verdad es que todos estamos aprendiendo y me incluyo: yo sólo soy un investigador de la verdad. Todas nuestras comunicaciones, hermano, deben ser hechas con respeto y no en este tono. Por favor, toma en cuenta lo que dijo José Smith, quien estaba sorprendido por las palabras de los ministros de su época, “teniendo pocos años, y perseguido por aquellos que debieron haber sido mis amigos y haberme tratado con bondad; y que si me creían engañado, debieron haber procurado de una manera apropiada y cariñosa rescatarme” (Perla de Gran Precio, José Smith—Historia 1:28 • P de GP, p. 59)“. Pues bien, yo te digo lo mismo. Si notas un error en mí, estoy más que dispuesto a escucharte, porque me gusta corregirlos y perfeccionarme. Si me lo haces notar será una expresión de amor. Pero, para que el amor sea percibido, hombre, ¡háblame con amor! Si cuestionas mi testimonio y me tachas de incrédulo, de inculto que no ha leído, mientras que tú sí, y que soy un cabeza dura que predica mentiras, pues, dime, ¿cómo voy a percibir respeto y ese amor que debe prevalecer en todas nuestras comunicaciones en las que representamos a Jesucristo? Porque de él se dijo: ”Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. (Nuevo Testamento, Juan 3:17 • NT, p. 1674)“. Bueno, hermano, creo que todos nosotros, los que representamos, debemos tener esa misma actitud. Es mejor recomendar, sugerir, invitar, exhortar que criticar. Y, como dijo el élder Oaks en su discurso ”Criticism", si tenemos que criticar algo, que sea al asunto y no a la persona. Pero si criticamos el asunto, estará bien enterarnos de él antes. Porque no estaría bien hallarnos criticando algo que simplemente desconocemos. Y porque somos compañeros de camino y estamos aquí para aprender juntos, ¿no crees?

      Considérame compañero de camino entonces. Hablemos de igual a igual. Si algo ves mal en mí, dímelo con amor y yo te escucho. Y yo, hermano, haré lo mismo, para que podamos ser dignos compañeros en Cristo Jesús. Debo también disculparme contigo. Si me atreví a poner lo anterior no es en mi defensa. Tengo poco que defender. Pero quienes te lean, junto con lo que has dicho leerán también esta respuesta, que incluye recomendaciones para el progreso de todos. Un abrazo, hermano, amplio como el mar y sin fronteras.

  3. Agregó que hay un detalle que no me cierra que en 1 Corintios 15:5 dice que cuando Jesus resucito se presentó antes los DOCE el único detalle a resaltar es que eran ONCE pues Judas ya se había ahorcado y recién volvieron a ser DOCE DESPUÉS QUE JESUS SUBIO AL CIELO Y POR SORTEO EL ELEGIDO FUE MATIAS..¿muy desprolijo no?

    • Es un buen punto el tuyo. Y es muy interesante. Como sabes, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sigue el modelo de la Iglesia Primitiva (de hecho, hablamos de la Restauración de la Iglesia). En ella tenemos a un cuerpo llamado el Cuórum (o Consejo) de los Doce Apóstoles. Es así como se llama este cuerpo, igual en integración al grupo de los Doce Apóstoles original. A veces les llamamos simplemente “los doce”. Y les llamamos así aunque uno de ellos (o hasta tres, como sucedió hace muy poco) hayan muerto. Nos referimos entonces al organismo (el Cuórum o Consejo), y no a su número actual, ya que sabemos que cualquier ausencia es temporal, y que pronto se llenan las vacantes por fallecimiento para seguir conformando un cuerpo de doce integrantes. Me pregunto si en la jerga de la Iglesia Primitiva no era igualmente aceptable referirse a todo el cuerpo de los apóstoles como “los doce”, como organismo y no por un número temporal de integrantes, sabiendo, como sabemos, que siempre se mantuvieron doce, como podemos validar, precisamente, por la sucesión de Judas. Tú, ¿qué piensas?

  4. Gracias soy mormona hace 2 años lo vivo y me encanta.Tengo una pregunta Como están distribuidas las doce tribus de Israel en la actualidad? Se dice que desaparecieron entonces Cómo se va a juzgar a las doce tribus en la tierra?

    • El libro de 1 Reyes relata cómo, a la muerte de Salomón, el Reino Unido de Israel se dividió en dos reinos. El del sur se llamaba el Reino de Judá y contenía mayormente a gente de las tribus de Judá y Benjamín. El del norte se llamaba el Reino de Efraín y contenía a las diez tribus restantes.

      A pesar de las advertencias de los profetas, los dos reinos entraron en una decadencia moral. El libro de 2 Reyes comenta los resultados. Primero, el imperio asirio invadió y asoló el reino del norte. Entonces las diez tribus que lo conformaron se dispersaron y nadie sabe dónde están. Son las famosas diez tribus perdidas.

      El reino del sur permaneció por poco tiempo hasta que, a su vez, fue puesto en cautividad por los babilonios, luego por los griegos, luego por los romanos. Luego nació Jesucristo. Luego fue arrasado por Tito… En fin, el resto de la historia ya más o menos la conoces.

      De modo que podemos hablar de una dispersión, o de una serie de dispersiones, profetizadas por las escrituras (por ejemplo, ve Jacob 5). Sin embargo, estás misma escrituras hablan de un recogimiento que se deberá efectuar en los últimos días orquestado por la tribu de José, qué sería identificada y recogida primero. Este recogimiento sería primero de índole espiritual y luego temporal. Y es allí donde la obra misional y la conversión cobran una enorme importancia. Tu bendición patriarcal te ayudará a identificarte como parte de una de las tribus y escrituras como Deuteronomio 33 y Génesis 48-49 te ayudarán a conocer tu papel dentro del plan del Señor para la salvación.

      • En realidad el que Ud. dice que es el reino de Efraín es también conocido por el reino de Israel, su capital estaba en Samaria y su templo en el monte Gerizim. Sus habitantes, los samaritanos, eran mayormente los retornados de la primera deportación a Babilonia

    • Como se explica en Hechos 1:15 y siguientes, especialmente versículo 20, Judas perdió de manera definitiva su lugar entre los doce con su traición y posterior suicidio. Por esta razón Matías fue elegido para llenar la vacante, a fin de conservar siempre un quórum de 12 elementos. Cada vez que un apóstol moría se elegía un sucesor.

      La razón de la elección de Matías, como lo explicó Pedro, es que él también había sido testigo ocular de Jesús desde el principio. Por tanto, aunque su nombre no aparece en los evangelios, debemos considerarle un discípulo original de Jesús. A los doce apóstoles fieles (contando a Matías) el Señor prometió

      28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido os sentaréis también sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
      (Nuevo Testamento | Mateo 19:28)

      Durante la última cena, después de expulsar a Judas (esto es importante), el Señor expresó lo siguiente a los once restantes:

      28 Y vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.
      29 Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
      30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
      (Nuevo Testamento | Lucas 22:28–30)

      Como se observa, el Señor prometió esto a los once en recompensa a su fidelidad, promesa que Judas no alcanzó ocupado como estaba en la traición. Matías sería contado con los once para integrar el número doce necesario para la tarea de juzgar sobre las doce tribus.

      El Libro de Mormón ratifica y amplía de manera importante este concepto. El profeta Mormón escribe “a todos los extremos de la tierra; sí, a vosotras, doce tribus de Israel, que seréis juzgadas según vuestras obras por los doce que Jesús escogió en la tierra de Jerusalén para que fuesen sus discípulos“. (Libro de Mormón | Mormón 3:18)

      Por su parte, Nefi explicó la relación entre los doce apóstoles de Palestina y los doce discípulos que Jesús escogería después en América, enfatizando la dignidad y santidad necesaria para el ejercicio de su ministerio:

      8 Y el ángel me habló, diciendo: He aquí los doce discípulos del Cordero que han sido escogidos para ministrar a los de tu descendencia.
      9 Y me dijo: ¿Te acuerdas de los doce apóstoles del Cordero? He aquí, ellos son los que juzgarán a las doce tribus de Israel; por tanto, los doce ministros de tu posteridad serán juzgados por ellos, pues vosotros sois de la casa de Israel.
      10 Y estos doce ministros que tú ves juzgarán a tu posteridad. Y he aquí, son justos para siempre; porque a causa de su fe en el Cordero de Dios, sus vestidos son emblanquecidos en su sangre.
      (Libro de Mormón | 1 Nefi 12:8–10)

    • Te gustaría leer este otro artículo en el sitio, que trata sobre este tema que acabas de tocar:

      Los nombres de los hermanos de Jesucristo: http://biblicomentarios.com/mateo-63-4-los-hermanos-de-jesucristo/

      Cabe decir, sin embargo, que los Jacobo y Judas que allí se mencionan no eran parte de los apóstoles en ese momento. En Hechos 1:13-14 todavía se menciona a los hermanos de Jesús por separado a los apóstoles y no es sino hasta después de la muerte de Jacobo, hermano de Juan el Amado (Hechos 12:1-2), que comienzan a integrarse al cuerpo de los apóstoles. Jacobo, el hermano del Señor, sucedió a Jacobo, el hermano de Juan el Amado. Lo encontramos referenciado por Pedro tras su escape de la prisión, y asumiendo un papel dirigente junto a Pedro en Hechos 15. Pablo de Tarso le menciona como parte de la Primera Presidencia, o cuerpo dirigente dentro de los apóstoles, conformada por Pedro, Santiago y Juan, a quienes se refiere como “las columnas de la Iglesia”.

  5. Muy interesante y muy bonito me gusta saber mucho de la Biblia para saber que contestar a los falsos profetas creo que solo la Iglesia catolica les da su importancia a los Apostoles porque se festejan el mismo dia San Pedro y San Pablo?

      • Tanto Pablo como Bernabé fueron apóstoles. Al respecto te comparto los siguientes enlaces, que explican ambos llamamientos en detalle:

        Ahora bien, la Biblia en sí no dice que él haya sido el último apóstol. No sabemos si haya sido el último en ser ordenado ni sabemos si haya sido el último vivo. A Juan el Amado se le prometió que viviría hasta la Segunda Venida (Juan 21:20-23; Lucas 9:27; DyC 7), y entendemos que él fue el apóstol principal que presidió la Iglesia tras la muerte de Pedro. No sabemos con precisión en qué año murió Pablo y el libro de los mártires, de John Fox, que parece ser la referencia principal en estos menesteres, tampoco trae la fecha de su muerte ni ninguna indicación que nos pueda hacer suponer que él haya sido el último en morir. Hay que tomar en cuenta, también, que Jacobo y Judas, los hermanos del Señor, también ocuparon el apostolado, y no tenemos fechas precisas de su ordenación.

      • En el caso de los hermanos del Señor , Santiago conocido también por Santiago el Justo (Flavio Josefo) no fue apóstol sino el primer obispo de Jerusalén según Clemente de Alejandrís citado por Eusebio de Cesarea.

        En cuanto a la jefatura de Pedro, ya en Mateo 16 el mismo Jesús declara que Pedro recibía revelación del Padre ( “no te lo reveló ni carne ni sangre sino mi Padre que esta en los cielos”) En virtud de esa capacidad recibe la revelación que los gentiles, considerados inmundos, debían recibir el Evangelio (el bautismo de Cornelio y toda su casa) y lo comunica a la comunidad cristiana en el primer concilio de Jerusalen

      • Gracias por los dos apuntes. Es notorio el papel dirigente de Pedro, el cual se puede notar en toda la primera parte del libro de Hechos.

        En cuanto a Santiago el hermano del Señor, sería el primer obispo de Jerusalén si su identidad y la de Santiago el Justo son la misma. Aún así, de ser sólo un obispo con jurisdicción importante pero local, llama la atención que tuviese la autoridad para escribir una carta para toda la Iglesia. Por lo que algunos concluyen que el hermano del Señor tuvo una autoridad mucho mayor, incluso la de una autoridad general en la Iglesia.

        Por lo que se observa en el Concilio de Jerusalén, se le ve como un dirigente de autoridad sólo segunda a la de Pedro, es decir, como parte de la Primera Presidencia en la iglesia primitiva.

      • Perdona, Esteban, no había visto tu pregunta. Casi todos los eruditos bíblicos coinciden en señalar a Santiago, el hermano de Jesús, como el autor del libro que lleva este nombre.

        Como sabes, Santiago y Jacobo son el mismo nombre. Hay no sólo tres, sino cinco Jacobos o Santiagos en el Nuevo Testamento. Los más conocidos son Santiago el menor, Santiago el mayor y Santiago o Jacobo, el hermano del Señor. El que nos concierne debió estar vivo después de la muerte del primer Jacobo, al que mató Herodes. Así que nos quedan cuatro Jacobos.

        Los escritores de los primeros siglos indican que fue “el hermano del Señor” (Mateo 13:55; Marcos 6:3) el que escribió este libro. No hay razones de peso para dudar de esa afirmación, y el lenguaje del libro es semejante al expuesto por “el hermano del Señor” en el Concilio de Jerusalén, que se nos narra en Hechos 15. Esta presencia del “hermano del Señor” es hermosa y providencial, ya que evidencia que los hermanos de Jesús, primeramente opuestos a él (Juan 7:5), pudieron convertirse tras su resurrección. Esta es una historia hermosa y fascinante que espero contar con detalle alguna vez.

        Jacobo (Santiago) no fue el único hermano de Jesús que se convirtió y que llegó a ser un líder importante en la Iglesia. Judas, en el versículo 1 de su carta, declara ser hermano de Jacobo. Es decir, son dos los hermanos de Jesús cuyos corazones fueron tocados por el Espíritu Santo y con cuyos escritos contamos actualmente entre nuestros libros canónicos.

      • Santiago, el hermano del Señor era el jefe de los “judaizantes” quienes sostenían que se debían de mantener las costumbre judías A ellos se enfrenta duramente Pablo ya que incluso obligaron a circuncidarse a Tito, su compañero, que era griego

      • Hermano Lisboa, me gustaría constatar tus fuentes. ¿Qué puede hacerte pensar que Santiago, miembro de la Primera Presidencia de la Iglesia Primitiva y segundo de Pedro, fuera el jefe del movimiento apóstata de los juadizantes? Me parecen papeles completamente opuestos. No veo ni en su origen ni, sobre todo, en su participación en el Concilio de Jerusalén, evidencia alguna que no indique que estaba completamente alineado con Pedro, Pablo de Tarso y con las demás autoridades generales en la voluntad revelada por el Señor a toda la Iglesia.

      • En cuanto a tu otra pregunta, Pablo no parece haber sido miembro del Sanedrín. Era fariseo, pero eso es harina de otro costal. Obtuvo una comisión firmada del Sanedrín para ir a Damasco. Eso, más su papel en el martirio de Esteban, me hace pensar que no era miembro del Sanedrín, aunque pudo haber estado al servicio del mismo.

    • me a gustado esta pagina porque me parece muy original y vonita ademas que es para los que van ha hacer la comunion y me encana ademas yo lo he utilizado para hacer unos deberes para la clase de religion y me parece que voy ha aprobar por que es muy chulo y me encanta todo el tema de religion y los apostoles y de jesus

      • Muchas gracias, Mari Carmen, por tu amabilidad y tus comentarios. Me encanta que te encante aprender!

    • ¡Ouch! ¡Judas Iscariote es toda una historia!
      Los apóstoles estaban inicialmente convencidos de que al que seguían era al líder que les libraría del yugo romano y establecería un reinado de paz eterno. Este concepto provenía de un malentendimiento de las profecías concernientes a la primera y a la segunda venida. Jesús les fue dando las “pistas” que necesitarían para obtener el concepto correcto después de su resurrección. No obstante, a Judas no le gustó nada el hecho de que Jesús se tomara tanto tiempo para acabar con los romanos y para establecer el reino. Él quería resultados prontos porque era codicioso. Las escrituras nos informan que era ladrón. Codiciando fue como llegó a la traición. No obstante, una vez consumada, su testimonio del Mesías le atormentó. Se suicidó, como ya sabes, en Acéldama. Su nombre no fue contado más entre los doce. Pedro explicó esto con claridad en Hechos 1. Inicialmente debió ser un buen hombre, pero esa codicia le carcomió como un cáncer.

      • Cierto, como Dalila y Absalón, que todos fueron desleales. Dalila, al hombre que la amaba, Sansón. Absalón, a su padre, el rey David. Y Judas, a su Maestro, Cristo Jesús. Y ese hecho no nos sorprende, pues al dar la señal “del fin del mundo”, Cristo dijo: “Y muchos … se entregarán unos a otros” (Mateo 24:3,10).

    • La primera pregunta te la puedo responder muy rápido. Todos los doce originales eran judíos, es decir, de la tribu de Judá. No sabemos de que tribu era Matías, que remplazó a Judas Iscariote a su muerte, pero presumiblemente era también judío. Los apóstoles posteriores que sabemos que fueron de una tribu distinta fueron Pablo de Tarso, que era de la tribu de Benjamín (Romanos 11:1; Filipenses 3:5) y Bernabé, que era de la tribu de Leví (Hechos 4:36).

    • En cuanto al orden de aparición de los nombres la única consideración realmente importante es la precedencia de Pedro, ya que él fue el director de este grupo, lo que hoy llamamos el Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles. Esto se puede comprobar fácilmente porque se pueden observar varias ocasiones en los evangelios en que Pedro se expresaba por todos los apóstoles. Posteriormente le vemos liderando en el día de Pentecostés, en la conversión de Cornelio y en el Concilio de Jerusalén, lo que muestra que a la muerte de Jesucristo él le sucedió como profeta o Presidente de la Iglesia.

      Lo demás en cuanto al órden es meramente una curiosidad. No hay un significado espiritual que pueda identificarse en las Escrituras en cuanto al orden que guardaban dentro del Quórum de los Doce.

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