Fallece el élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles [reporte ilustrado]

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    SALT LAKE CITY — El élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, falleció este martes 22 de septiembre de 2015 a la 1:45 p.m., por causas relacionadas con la edad, mientras se encontraba acompañado por su familia en su hogar, en Salt Lake City. Tenía 86 años.

    Características distintivas del élder Richard G. Scott

    Elder Scott fue sostenido como apóstol de Jesucristo el 1° de octubre de 1988. Antes de ello formaba parte del Primer Quórum de los Setenta desde el 2 de abril de 1977 y sirvió como miembro de la presidencia de ese quórum desde octubre de 1983 hasta ser llamado al apostolado en 1988.

    “El élder Scott era un hombre capaz, muy exitoso, con su vista fija en la eternidad”, dijo el élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles, que sirvió como misionero bajo el élder Richard G. Scott. “Sus mensajes estaban llenos de esperanza. Hablaba con toda seguridad sobre el arrepentimiento y la expiación porque sabía que de allí es de donde proviene la esperanza y lo que uno puede esperar como consecuencia de un arrepentimiento completo y honesto y conocía el efecto de la expiación, la gracia de Jesucristo, en la vida de uno”.

    Como los apóstoles del Nuevo Testamento, los apóstoles de los últimos días son llamados a ser testigos especiales de Jesucristo. El élder Scott era uno de los 15 hombres que ayudan a supervisar el crecimiento y desarrollo de la Iglesia mundial, cuyos números rebasan los 15 millones de miembros.

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    Elder Scott enseñó: “Hay pocas cosas en la vida que brinden más gozo que el que surge al ayudar a otro a mejorar su vida”.

    “No importa adonde vaya (y esto se aplica especialmente a Latinoamérica, donde él sirvió por tanto tiempo y en tantos lugares), no hay lugar en que no encuentre sus huellas, en que no conozca a alguien que haya sentido su influencia en alguna forma”, comentó el élder Christofferson.

    Una vida dedicada al servicio de Jesucristo

    Richard Gordon Scott nació el 7 de noviembre de 1928 en Pocatello, Idaho, hijo de Kenneth Leroy y Mary Whittle Scott. Sirvió una misión de tiempo completo en Uruguay y presidió sobre la misión Argentina Norte (con sede en Córdoba, Argentina) de 1965 a 1969.

    Se graduó en la Universidad George Washington como ingeniero mecánico y completó un postgrado en ingeniería nuclear en Oak Ridge, Tennessee. De 1953 a 1965, el élder Scott sirvió en el staff del Almirante Hyman Rickover, dirigiendo el desarrollo de combustible nuclear para una amplia variedad de plantas de energía navales y terrestres. También trabajó como consultor privado para varias compañías de energía nuclear.

    El élder Scott recibió un doctorado honorario en servicio cristiano de la Universidad Brigham Young en 2008.

    Fallecimiento del élder Richard G. Scott

    La esposa del élder Scott, Jeanene, le precedió en su muerte. Ella falleció el 15 de mayo de 1995. Elder Scott se había hecho conocer entre los miembros de la Iglesia debido al amor que expresaba por su esposa. Les sobreviven siete hijos.

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    “Él será recordado como un trabajador incansable, un siervo incansable y un amigo del Señor a cuya causa dedicó su vida con alegría por hacerlo”, dijo el élder Christofferson. “Pienso que será siempre recordado por su facilidad para transmitir esperanza”.

    La Iglesia anunciará los detalles respecto a los arreglos funerarios cuando estén disponibles. No se ha determinado cuándo será ocupada la vacante que se genera en el Quórum de los Doce Apóstoles con su fallecimiento.

    ¿A que no sabías que…

    El élder Scott es una muestra del poder de una buena orientación familiar? El élder Richard G. Scott no fue criado en un hogar activo en el evangelio. Su padre no era miembro de la Iglesia y su mamá estaba inactiva. Sin embargo, sus padres se esforzaron por inculcar buenos valores y carácter a sus hijos. Los maestros orientadores y líderes del barrio le animaron a asistir a la Iglesia, aunque él admite que comenzó por hacerlo de mala gana.

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