Cómo es que el Príncipe Carlos recibió un ejemplar del Libro de Mormón

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    Fecha de publicación: 09/05/17
    Noticia sobre:
    Alex Boyé compartió con el Príncipe Carlos el Libro de Mormón, otro testamento de Jesucristo.

    El siguiente es el relato personal de Alex Boye, músico de profesión, acerca de cómo fue guiado por el Espíritu Santo para entregar un ejemplar del Libro de Mormón, otro testamento de Jesucristo, al Príncipe Carlos, de Inglaterra.


    Como músico, paso mis días promoviendo mi música y mis vídeos, pero no hay nada comparable a la sensación que obtienes cuando estás promoviendo tu fe.

    El desafío del líder de obra misional

    Estaba sentado en la escuela dominical de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hace unos años, cuando el líder misional de barrio recorrió la clase con una severa mirada en su rostro. Tenía una caja llena de ejemplares del Libro de Mormón y dio uno a cada uno de nosotros, exhortándonos a regalarlos esa semana y regresar la próxima con un reporte, contando a quién se lo dimos.

    Mi banda salió en una gira esa semana para tener una presentación para una organización de caridad llamada “La Confianza del Príncipe.” Cada año, en este evento, se celebran los logros de los niños de la ciudad .

    La repentina aparición del Príncipe Carlos

    Mientras estábamos de gira, tocaron con fuerza a mi puerta y alguien gritó, “Rápido, ¡date prisa! El príncipe Carlos quiere conocerlos a todos.”

    Pensamos que era una broma porque no se espera que alguien de su posición se muestre en este evento. Miré por la ventana y vi un helicóptero que aterrizaba en el campo y el Príncipe Carlos salió de él con su séquito.

    Nos vestimos y nos apresuramos a llegar a la zona de recepción para conocer al príncipe Carlos. Todo mundo en Inglaterra sabe cuáles son los procedimientos que hay que seguir cuando alguien se reúne con la realeza. Las mujeres se inclinan y los hombres hacen reverencia, uno habla sólo cuando le hablan y no extiende la mano a la realeza a menos que extienda la suya primero. Nos han enseñado estas cosas desde que éramos jóvenes.

    Un mandato del Espíritu Santo

    Mientras corría abajo para situarme en la ceremonia, vino a mi mente el pensamiento de que debería volver a subir, pero no sabía por qué. Le dije a la banda que se adelantara y esperara en linea y que estaría de vuelta. Fui a mi habitación y me quedé allí, mirando alrededor y preguntándome, “¿y ahora qué?” Luego vi que la copia del libro de Mormón que me dio mi líder de obra misional. La tomé, la puse en mi bolsillo posterior y me apresuré a regresar a la planta baja.

    Había una larga fila de cocineros, limpiadores y celebridades de pie en la ceremonia, a la espera de ser recibidos por el príncipe Carlos. Estando en línea, intenté inventar algo ingenioso e inteligente que pudiera decirle al Príncipe Carlos, de tal manera que nunca se olvidara de mí. Finalmente él caminó hacia mí y mi mente se quedó en blanco. Mi supuesto comentario inolvidable se perdió en mi mente. Con cortesía, él pasó hacia la siguiente persona y mi oportunidad se perdió.

    El Príncipe Carlos recibe el Libro de Mormón

    Cuando él se acercaba el helicóptero que se lo llevaría tuve la fuerte impresión de que necesitaba darle al Príncipe Carlos el libro que tenía en mi bolsillo. Pensé, “¿cómo puedo hacer eso?” Él ya se había alejado y no se permitía a nadie salirse de la línea hasta que el Príncipe Carlos se hubiera ido. Así que me pregunté cómo captar su atención sin ser irrespetuoso.

    Hice lo primero que me pareció natural. Agité mis manos en el aire, le grité al Príncipe Carlos y me salí de la línea. Lo hice. Había roto tres reglas. Me di cuenta de lo que había hecho y retrocedí en la línea, bajando la cabeza avergonzado.

    Teniendo todavía mi cabeza todavía agachada de vergüenza, aparecieron dos grandes pies delante de mí. Miré hacia arriba y para mi sorpresa vi al Príncipe Carlos. Recuperando mi compostura, le dije: “en nombre de mi Iglesia me gustaría darle un regalo”.

    Cuando moví la mano para alcanzar el libro en mi bolsillo posterior, los de seguridad se volvieron locos, suponiendo que estaba buscando algo más peligroso. Me las arreglé para sacar el libro de mi bolsillo y extender mi mano para dárselo, rompiendo una cuarta regla. Después de mirar el libro por lo que pareció una eternidad, él lo tomó.

    Lo contempló, lo atrajo a su pecho y me dijo que pensaba que sería una lectura interesante.

    “Sí”, le respondí. “Quizá pueda leerlo en el helicóptero en su camino a casa.”

    Me dijo que podría hacer eso. Y luego salió.

    Un evento de interés nacional

    Los reporteros me bombardearon con preguntas para saber qué le había dado al Príncipe Carlos. Les dije que era el Libro de Mormón, otro testamento de Jesucristo y, a continuación, comencé a enseñar la primera de las charlas nacionales a través de la televisión nacional.

    El siguiente domingo, mi líder misional de barrio nos pidió el informe sobre nuestro desafío acerca de entregar el Libro de Mormón. Le dije que le di mi copia al Príncipe Carlos. Nadie me creyó.

    Comentarios finales de Alex Boye

    Esa noche encendí el televisor y vi que estaban hablando sobre el Libro de Mormón. No tardó en sonar mi teléfono. Era mi frenético líder misional de barrio. Supongo que me estaba creyendo ahora.

    ¿Quién hubiera pensado que alguien como yo, tratando de promover mi música, se presentaría a los pies de la realeza en Inglaterra para promover su fe? El Señor usa a la gente común para lograr cosas extraordinarias. Gracias al desafío de mi líder misional de barrio tuve el coraje para defender mi fe y darle un regalo real a la realeza.


    Alex Boye es un artista de grabación internacional y su correo electrónico es [email protected]. Para obtener más información, su página de música está en www.facebook.com/alexboyemusic


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    5 COMENTARIOS

    1. Estoy de acuerdo en todo. Sobre todo en la valentía del muchacho en obedecer la norma de José Smith: “cuando el Señor manda algo, hazlo”. Fue por algo.

      Pero Dianna nunca sera de él. Con todo el grado de la expiación ella merece alguien mucho mas alto, ya está investida. Y por conocimiento del evangelio yo sé que se nos da a todos el nivel que merecemos.

      • Hola, hermana Brenda. Me gustó tu comentario, pero no entendí la segunda parte. Cuando dices que Diana “nunca será de él” supongo que te refieres al Príncipe Carlos. Cuando dices que Diana ya está investida, ¿a qué te refieres exactamente? Quizá no tengo esa información y me gustaría conocerla para poder entender mejor lo que dices.

    2. Interesante relato, me ayuda a recordar que debemos ser muy cuidadosos con los susurros del Espiritu, porque a veces nos esta guiando, pero por el ruido del mundo y de las situaciones no podermos escucharle, gracias hermano por esta hermosa Historia y testimonio

    3. Me gusta la actitud del hermano, pero estoy seguro que el Espiritu Santo guio este acontecimiento y bien por el Principe.

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