Portada » Noticias » Misionera recien relevada gana concurso de belleza para impulsar la modestia
Fecha de publicación: 18/06/15
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A diferencia de otras concursantes, Bekah Pence, de 29 años, no decidió entrar al concurso de belleza Señorita Virginia Estados Unidos para obtener el glamor de 15 minutos de fama. Ocurre que esta misionera recientemente relevada lo vio como una manera de continuar compartiendo sus creencias. ¿Cómo está eso? Pues… sigue leyendo y entérate.

Convocatoria para concurso de belleza diferente

Pence regresó en octubre de la misión Nevada Las Vegas y nunca había competido en un concurso de belleza, por lo que no esperaba ganarlo. Sus probabilidades podrían haber sido mucho menores debido a que no utilizó un atuendo convencional, sino que utilizó ropa modesta. Sin embargo, estaba deseosa de seguir un consejo acerca de la modestia que había recibido antes de su misión. “No entré a este concurso porque lo estuviera buscando. En realidad llegó a mí como una oportunidad y sentí, a través del Espíritu Santo, que el Padre Celestial deseaba que yo la tomara”, fue el comentario hecho por Pence al Deseret News.

Vestidos de concurso de belleza

El participar en el certamen de belleza fue todo un desafío para Bekah, quien estaba decidida a hacerlo de acuerdo con los valores que enseña el evangelio de Jesús. “No sólo soy una firme creyente en la modestia, sino que creo que la modestia en la forma de vestir no te impide en nada ser absolutamente encantadora y no sólo bella. Me da tristeza ver cómo otras chicas no piensan en esta forma. Ellas creen que están un paso atrás si son modestas. No saben que pueden ser verdaderamente encantadoras, pero así es como yo me sentía. Es como decir: ‘¿Sabes qué? Este vestido es maravilloso, me siento hermosa con él – y no he dejado de ser virtuosa y modesta'”.

Un mensaje para concurso de belleza

En apoyo a su deseo de transmitir este poderoso mensaje su madre Elaine Pence le ayudó a modificar cada vestido; por ejemplo, cerrando algunos escotes o agregando alguna pequeña pieza de tela. Durante el concurso ella se empezó a destacar como alguien diferente, incluso en el momento de usar un traje de baño. “Era la única con un traje de baño de una sola pieza”, comentó. Participó con soltura en este tipo de traje mientras las demás usaban bikini. “Ellas hacían comentarios como ‘está lindo’ y yo les contestaba ‘sí, en verdad quería usar un traje de una pieza, me gusta la modestia’. Era agradable saber que les agradaba”. El seguir a Jesus conduce a resultados inesperados… como ganar un concurso de belleza. 🙂

El ejemplo de Bekah le ayudó a mantener conversaciones con sus compañeras, especialmente con una de ellas a la que terminó regalando un libro de Mormón en el último día de la competencia.

¿Que es modestia?

La modestia es, sencillamente, lo opuesto a la vanidad. La persona modesta coloca los valores espirituales por encima de los valores mundanos como el conocimiento, el dinero o la fama, aún cuando los posea. Este mismo concepto se aplica también a la belleza. La modestia enfatiza la belleza espiritual por encima de la belleza física.

¿Que significa vestir con modestia?

En congruencia con el concepto anterior, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días procuran conservar el pudor en el vestir, vistiendo de manera que realce los valores espirituales por encima de la belleza física. Como se puede apreciar por el caso de esta mujer que pudo ganar un concurso de belleza, la modestia en el vestir no significa vestir de forma exagerada o desgarbada, ya que se puede vestir con creatividad y con un buen estilo y al mismo tiempo conservar el pudor y hacerlo de manera espiritual. El vestir de manera modesta es en realidad una expresión de autoestima, ya que la persona sabe que no necesita un vestido escotado para resaltar su verdadero valor.

Vestir con modestia en la Biblia

La Biblia enseña el valor de la modestia con el siguiente consejo, que inspiró a la hermana Pence durante su desempeño:

1 Timoteo 2:9–10
9 Asimismo, que también las mujeres se atavíen con vestimenta decorosa, con pudor y modestia; no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos, 10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. (Nuevo Testamento | 1 Timoteo 2:9–10)


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