Apóstol SUD lleva mensaje de paz a prisión en Semana Santa

0
174
Dale G Renlund

Élder Dale G. Renlund, qué recientemente fue llamado como apóstol en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, escribió en su muro de Facebook recientemente para compartir con los demás la   inspiradora experiencia qué tuvo al visitar la prisión en el domingo de Pascua (lo que comúnmente llamamos Semana Santa). Los prisioneros le hicieron  muchas preguntas, tales como: «¿puedo ser perdonado por lo que he hecho?» , «¿se aplica la expiación a mi?», «¿cómo puedo saber que yo he sido perdonado por Dios?».

Como seguidores de Jesucristo nos conviene pensar en cómo se aplican estás preguntas que quizás nosotros mismos nos hacemos una y otra vez. A continuación traduzco para ustedes la edificante reflexión del élder Renlund.

La visita del élder Dale G. Renlund a prisión durante Semana Santa

«El domingo de Pascua [Semana Santa] del 27 de marzo fue particularmente significativo para mí este año, ya que tuve un atisbo del alcance de la expiación del Salvador al visitar la presión del estado de Utah. La iglesia patrocina aproximadamente nueve ramas en la prisión. Algunos de los internos se pueden congregar juntos; a otros se les autoriza que, con grilletes, se reúnan en una base de 1 a 1 con voluntarios que incluyen a los obispos ordenados y apartados y a sus consejeros.

«Sentí la impresión de asistir a los servicios de adoración en la prisión en el domingo de Pascua. La presidencia de estaca, que tiene responsabilidad sobre tres de las ramas en la prisión, me acompañó. En lugar de que hubiese escuelas dominicales, el presidente Richard S. Boyer y el presidente H. David Nielson, de la estaca Salt Lake Holladay, y yo contestamos preguntas sobre el Evangelio: «¿puedo ser perdonado por lo que he hecho?» , «¿se aplica la expiación a mi?», «¿cómo puedo saber que yo he sido perdonado por Dios?». Estas y otras preguntas pesaban sobre las mentes de los internos.

«Quise que todos en la prisión supieran que el mensaje de la Pascua, que el Cristo se levantó del sepulcro, se aplica a todos. Todos resucitarán. El perdón de los pecados sin embargo, requiere un arrepentimiento sincero y un cambio de corazón. Aunque su libertad ha sido restringida, quienes están en prisión tienen aún el albedrío y pueden escoger arrepentirse, estudiar y aprender acerca de la expiación de Cristo, y sentir el amor que Dios el Eterno Padre tiene por ellos. Este mensaje de esperanza es universal y permanente.

«Ahora que el domingo de Pascua ha pasado, el sacrificio que Jesucristo ha hecho por cada uno de nosotros permanece. Todos somos cautivos en una u otra manera, cautivos del pecado, cautivos de la desesperación, o cautivos de la duda.

«Es mi testimonio especial qué es la expresión de Jesucristo es real. Cristo se levantó del sepulcro de modo que toda la humanidad puede también lo hara. Nos podemos arrepentir y, con la ayuda de Cristo, liberarnos de nuestras propias prisiones.»

Comentarios adicionales

Es inspirador saber que, en medio de sus ocupadas agendas, nuestros apóstoles y líderes principales a nivel mundial, se toman un tiempo para hacer esta clase de servicio, a favor de quienes no pueden obrar por sí mismos para buscarles, y llevarles una esperanza. La experiencia del élder Dale G. Renlund en Semana Santa, al visitar la prisión del Estado de Utah, me hace reflexionar en nuestras propias prisiones internas, en aquellos que son prisioneros del pecado o de crisis de diversas índoles y se sienten incapacitados para buscar ayuda. Me hace pensar en nuestros propios Goliats, en nuestras dudas y en lo mucho que necesitamos la ayuda de Cristo, y en cómo este mensaje que el élder Dale G. Renlund llevó a la prisión nos habilita, nos libera y nos da una esperanza.

Al mismo tiempo reflexiono en quienes se encuentran en otra clase de prisión, aquellos que han muerto y que se encuentran en lo que, dentro del esquema del Plan de Salvación de Dios, nosotros llamamos “la cárcel espiritual”. Son aquellos que no pudieron vivir el evangelio de Jesucristo sobre la tierra y no pudieron obtener sus bendiciones simplemente por no conocerlo. A aquellos, nos comenta Pedro en la Biblia, les es predicado el evangelio ahora (ver 1 Pedro 4:6) para que puedan tener una esperanza en Cristo (ver 1 Pedro 3:18-20). En correspondencia con ello, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha edificado templos en los cuales podemos llevar a cabo ordenanzas de valor eterno, como el bautismo, en favor y representación de ellos, para ayudarles a alcanzar la salvación (ver 1 Pedro 3:21-22; DyC 138). Recientemente se ha invitado a todos los miembros a llevar sus propios nombres, los nombres de sus propios familiares, al templo, para que pueda efectuarse por ellos esta obra redentora y vicaria y poner a su disposición las bendiciones salvadoras de la expiación de Jesucristo, en lugar de esperar a que se les asignen nombres. Al leer la edificante experiencia del élder Dale G. Renlund en Semana Santa y el mensaje de esperanza llevado a aquellos en prisión, pienso en las muchas maneras en que nosotros mismos, para nuestros seres amados, podemos ser agentes de una gran liberación.

Dejar respuesta