Nota de JPMarichal: Lo siguiente está basado en un reporte del Deseret News acerca de una entrevista sostenida con Michael Scott, hijo del élder Richard G. Scott, un día después de la muerte de su padre.

La muerte de los hijos del élder Richard G. Scott

Durante una charla devocional del SEI que se dió el 12 de septiembre de 2010, el élder Scott se refirió brevemente a ese momento. Hablaba sobre los beneficios del matrimonio, y entonces comentó con mucha ternura sobre una noche en que estuvo cuidando de su hijo Richard, que padecía una enfermedad crónica del corazón. “Yo no sabía entonces que, tan sólo unos meses más tarde, se nos adelantaría”, dijo el élder Scott. “Siempre me recordaré con él en mis brazos”.

Durante una entrevista sostenida el 23 de septiembre de 2015, Michael, el hijo menor del élder Scott evocó el momento en que su hermano murió, cuando Michael tenía apenas 2 años y medio de edad.

Richard había sido hospitalizado para una cirugía a corazón abierto. Mientras esperaban, el élder Scott y la hermana Jeanene se dieron tiempo para consolar y fortalecer a otros padres que estaban allí y que pasaban también por situaciones críticas. “Los médicos salieron y dijeron que la operación había sido un éxito para mi hermano Richard”, relata Michael. El anuncio de los médicos fue motivo de alivio. Unos 30 minutos después, el médico salió y dijo: “Lo perdimos”. La hermana Jeanene estaba embarazada. Unas seis semanas después su hija murió durante el parte. Le llamaron Andrea.

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La semilla de la conversión en la familia

“En vez de amargarse o deprimirse, mis padres se volvieron más comprometidos, más fieles y más agradecidos”, comentó Michael. “Y, curiosamente, este evento y los acontecimientos que tuvieron lugar después condujeron a que mi abuelo, el padre de mi padre, se uniera a la Iglesia, y a que mi abuela, la mamá de mi papá, se reactivara en la Iglesia”. La cosa pasó así: Un día, los abuelos estaban hablando entre sí de lo bien que Richard G. Scott y Jeanene estaban llevando su tragedia. Entonces la abuela dijo algo crucial. “Ella se volvió hacia él y dijo: ‘Bueno, ellos se han sellado en el templo y estarán con sus hijos después de esta vida, pero tú y yo no'”. Por unos días, el abuelo estuvo meditando. “A continuación, mi abuelo se interesó en la Iglesia y comenzó a estudiar el evangelio”. Por aquel entonces Ezra Taft Benson servía como Secretario de Agricultura de los Estados Unidos. El abuelo, Kenneth Scott, pudo sentir su ejemplo y su influencia. “Se unió a la Iglesia, llegó a ser sellador en el templo y, cuando el templo de Washington D.C. fue abierto, el primer día, mi abuelo nos selló a mi hermano y a mí, ambos adoptados, a nuestros padres”.

Los hijos adoptados del élder Richard G. Scott

La mayor de la familia fue Mary Lee, seguida de Richard y Andrea, que fallecieron. En los años subsiguientes el élder y la hermana Scott adoptarían cuatro hijos más. Michael comenta cómo llegaban a saber que eran adoptados, lo cual ocurría, para ellos, desde que eran pequeños. “Nos decían ‘oh, sí, eres adoptado, pero no te preocupes. Esa es la forma que el Padre Celestial utilizó para que estemos juntos. Era su diseño que fuéramos esta familia, y este es, simplemente, el método que usó”.

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En la charla del SEI que te comentaba en un principio, el élder Richard G. Scott aludió a esa actitud, al mencionar a los padres que no son físicamente capaces de tener hijos: “Yo soy un testimonio de que el Señor puede guiar a los padres hacia espíritus que él colocará en su hogar a través del proceso de la adopción. Más tarde, cuando los niños estén sellados a ellos en el templo por la autoridad del santo sacerdocio, serán equivalentes en todos los sentidos a los niños nacidos a esa pareja en el convenio.”

Los últimos momentos del élder Richard G. Scott

Michael describió a su padre como “un gran hombre”. “Tuve la oportunidad de ver al hombre tanto como personaje público, como en sus momentos de intimidad. Y lo que más me gusta y me causa respeto a mi papá es que esas dos cosas estaban completamente en armonía”.

Elder Richard G. Scott había sido el presidente de misión del élder D. Todd Christofferson al final de la década de los 60’s. Michael comentó al periódico Deseret Morning News como en las últimas horas del élder Richard G. Scott, éste fue visitado por el Presidente Russell M. Nelson y por el élder D. Todd Christofferson, que ahora estaba en el Quórum de los Doce Apóstoles, y le dieron una bendición. Más tarde le visitó también el presidente Thomas S. Monson, que le dio una bendición adicional, en la que expresó la eficacia en que el apóstol había estado en el servicio del Señor y cómo había sido amado por muchos.

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4 Comentarios

  1. Nunca olvidaré cuando Élder Scott fue a la Estaca Tacubaya hace algunos años, y le tocó a la Presidencia de MJ de Estaca junto con todas las MJ y sus líderes de barrio la increíble oportunidad de servir como parte del comité de seguridad. La parte que más recuerdo y que más remueve mis sentimientos fue cuando en ese momento a mi me tocó estar afuera, cerca de la puerta de entrada al Salón Sacramental, el pasillo se encontraba totalmente en silencio y sólo algunas hermanas nos encontrábamos ahí con otros hermanos de seguridad. Cuando el Élder Scott salió se sintió el Espíritu tan profundamente que era como si Jesucristo viniese caminando y el silencio fuese interrumpido tan solo por los leves pasos que e escuchaban, y mi alma se llenó de gozo y ternura cuando él se detuvo, me dio la mano y las gracias por estar ahí, eso nunca lo olvidaré. Mi familia, al igual que la de él sufrió tragedias, muchas, mis padres eran divorciados y no miembros (ahora ellos están sellados en el Templo de manera vicaria), yo era divorciada y tenía tres hijos a los cuales siempre saqué adelante yo sola, pero siempre tuve la ayuda de mi mamá. No sé lo que es perder un hijo, pero sí entiendo parte de lo que se siente, hasta el punto de que casi pierdo a Daniel y a Grecia, y sólo el Señor me ayudó de tal forma que se pudieron salvar. Y por mi parte me siento más conmovida de saber que él adoptó 4 hijos, eso me dejó impactada y por lo que dijo su hijo. Me sentí muy identificada con ello porque yo "adopté" a Ximena, mi hija adorada, y digo la "adopté" porque nunca su certificado dice eso, sino que la registré como mi hija legítima, y la tuve en mis brazos desde su primer día de vida, y ahora confirmo que el día en que me selle, el día en que el Señor se acuerde de mi, entonces ella será mi hija para siempre, porque así fue el convenio que yo hice con el Señor desde un principio, y él en pago me ha dado "dos hojitas" que son mis dos nietos Andrés David y Alan Isaac. Soy demasiado afortunada a pesar de todas las cosas que he vivido, y por eso mantengo limpios mis convenios, para ser merecedora un día de la compañía de hombre fiel al Señor, y poder sellarme con él y mis hijos, esa es la promesa que tengo del Señor. Gracias por esta información y por el tiempo que siempre invierte en compartirnos el Evangelio y despejar nuestras dudas.

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