Un apóstol de la Iglesia SUD clarifica los cambios al manual de la Iglesia en relación al matrimonio homosexual

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Entrevista con el élder D. Todd Christofferson sobre los cambios al manual de la Iglesia en relación con el matrimonio homosexual

Nota del traductor: El asunto de la atracción al mismo sexo, comúnmente llamada homosexualidad, es un asunto con múltiples facetas que tienen que ver con el sentido de identidad de los individuos, con la vida familiar y con los derechos humanos. Siendo un asunto tan trascendental para la vida no debe ser tratado con sarcasmo, con desprecio, ni con ligereza. Todo miembro de la Iglesia y, en general, todo cristiano, debe permanecer abierto y sensible hacia quienes tienen esta atracción, recordando la actitud del Salvador de salvar y no de condenar (ver Juan 3:17), en tanto que lucha por ayudar a las personas a entender con claridad las normas que el Señor Jesucristo y sus apóstoles han expuesto en las escrituras y que se han recibido a través de revelación adicional en estos, los últimos días, y a hacer las adaptaciones correspondientes en sus vidas.

Con el fin de contribuir a la comprensión, al apoyo incondicional y al diálogo informado, he dedicado un tiempo para traducir esta valiosa entrevista en que la Iglesia, a través de uno de sus apóstoles, clarifica su postura y las nuevas normas del manual de la Iglesia acerca del matrimonio homosexual, especialmente en vista de que se han restringido las ordenanzas de la bendición de infantes y del bautismo a los hijos de estas parejas hasta que tengan la mayoría de edad, y que se han establecido condiciones cuando quieren salir a una misión. El élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles, aclara en esta entrevista cuál es la verdadera intención de estas restricciones. – Juan Pablo Marichal, 10 de noviembre de 2015.


SALT LAKE CITY, noviembre 2015 – Transcripción de la entrevista con el élder D. Todd Christofferson en la Sala de Prensa Mormona:  

Entrevista con el élder D. Todd Christofferson en relación al matrimonio homosexual

Michael Otterson, director general de asuntos oficiales de la Iglesia: ¿Cómo describiría su papel como líder de la Iglesia?

Elder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles: Bien, las responsabilidades, por supuesto, incluyen asuntos administrativos, pero, sobre todo, es un ministerio. Y nosotros, mis colegas y yo, recorremos el mundo en muchos lugares, a través de muchas circunstancias, haciendo lo qué el Señor ordenó a Pedro hacer y nutriendo a sus ovejas. Y somos comprensivos con estas preguntas que se han presentado. Son temas difíciles, sobre temas sensibles que tocan las fibras del corazón y que son muy reales. Y es un asunto acerca de la familia; acerca del amor, especialmente del amor del Salvador y sobre cómo él quiere que la gente sea ayudada, nutrida y sustentada, y esa es la motivación entera que conforma la base de nuestro esfuerzo.

Michael Otterson:  El 5 de noviembre la Iglesia realizó algunos cambios a su manual en lo referente a matrimonio homosexual y a su política hacia los hijos de cónyuges en un matrimonio homosexual. ¿Podría usted explicar porqué era eso necesario?

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Élder Christofferson: Contemplamos el matrimonio homosexual como una clase seria de pecado grave, serio y significativo que requiere la disciplina de la Iglesia. Esto significa que la disciplina es obligatoria – no dicta cuáles deban ser los resultados, pero dicta que la disciplina es necesaria en esos casos. Es una declaración para despejar cualquier pregunta o duda que pueda existir. Reconocemos que los matrimonios homosexuales son legales ahora en los Estados Unidos y algunos otros países y que la gente tiene el derecho, si lo elige, a entrar en este tipo de unión, y entendemos eso. Pero ése no un derecho que exista dentro de la Iglesia. Ésa es la clarificación.

Michael Otterson: En los últimos dos años se ha establecido un tono por parte de la Iglesia de comprensión y aceptación para aquellos que experimentan la atracción al mismo sexo, y esta política parece ser algo abrupto. ¿Qué incitó realmente este cambio al manual?

Élder Christofferson: Hasta cierto grado, provino de preguntas que han surgido en diversas partes del mundo y de los Estados Unidos. Con la decisión del Tribunal Supremo en los Estados Unidos, surgió la necesidad de hacer una distinción entre lo que es [civil o jurídicamente] legal y lo que es la ley de la Iglesia y la ley del Señor y cómo [debemos] nosotros responder. Así que era cuestión de dejar las cosas en claro; era asunto de afirmar la comprensión entre lo que es correcto y lo incorrecto; era cuestión de establecer una política firme que no dejase lugar a preguntas o dudas. Pensamos que es posible y mandatario, en cuanto a nosotros como discípulos del Señor Jesucristo, brindar amor y compasión, servicio y hermandad y servir haciendo todo lo posible por cualquiera; y al mismo tiempo mantener las normas que él mantuvo. Ése era el patrón del Salvador. Él siempre se mantuvo firme acerca de lo que era correcto o incorrecto. Él nunca excusó el pecado ni lo soslayó. Él nunca lo redefinió. Él nunca cambió su mente. Era lo que era y es lo que es y aquí es donde estamos, pero su compasión, por supuesto, era suprema y su deseo y buena voluntad y esfuerzos proactivos para ministrar, para curar, para bendecir, para levantar y para traer a la gente hacia la trayectoria que conduce a la felicidad nunca cesó. Y esa es nuestra misma postura. No nos vamos a detener ni nos vamos a rendir en nuestros esfuerzos por ayudar a las personas a encontrar lo qué trae la felicidad, pero sabemos que no lo hace el pecado. Y vamos a mantenernos firmes en eso porque no queremos engañar a la gente. No hay bondad en desviar a la gente y mantenerla en un malentendido sobre lo que es la verdad, lo que es correcto, lo que es incorrecto, lo que conduce a Cristo y lo que conduce lejos de Cristo.

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Michael Otterson: ¿Por qué debe hablarse sobre los hijos de los cónyuges del mismo sexo?

Élder Christofferson: Bueno, en contestación o respuesta a su pregunta, déjeme decir que hablo no sólo como apóstol en la Iglesia, sino como esposo, como padre y como abuelo. Y como quienes tienen esos llamamientos tan perdurables, comparto un sentido de compasión, de simpatía y de tiernos sentimientos. Esta política proviene de esa compasión. Se origina por un deseo de proteger a los hijos en su inocencia y en sus años de infancia. Cuando, por ejemplo, se da formalmente un nombre y una bendición para un niño en la Iglesia, lo que sucede cuando un niño tiene padres que son miembros de la Iglesia, da inicio a muchas cosas. Primero, se crea un registro de membresía para ellos. Se da inicio a la asignación para visitarles, con maestros orientadores asignados. Se da inicio a la expectativa de que estarán en la Primaria y otras organizaciones de la Iglesia. Y todo esto no sería probablemente apropiado en el entorno del hogar, en el entorno familiar, en el que están viviendo como hijos de padres que son una pareja del mismo sexo. No queremos generar ahí los conflictos que eso engendraría. No quisiéramos que el niño tuviera que lidiar con los asuntos que pudieron presentarse cuando los padres opinan en una forma y las expectativas de la Iglesia son muy diferentes. Y es lo mismo con las otras ordenanzas, desde el bautismo en adelante. Llegará el momento en que, cuando el hijo alcance la mayoría de edad, si él o ella siente que es lo que desea, puede tomar una decisión informada y consciente sobre eso. No se pierde nada finalmente, si ésa es la dirección en la que realmente desea ir. Mientras tanto, no se les coloca en una posición en la que habrá dificultades, desafíos y conflictos que pueden dañar su desarrollo en años muy tiernos.

La situación con las familias polígamas, por ejemplo, y las parejas y familias casadas en matrimonio homosexual tiene realmente un paralelo. Por generaciones hemos tenido estos mismos tipos de políticas que se relacionan con los hijos en familias polígamas, a los que restringimos estas ordenanzas mientras estén en esa circunstancia y antes de que alcancen la mayoría de edad. Ése es el mismo tipo de situaciones que estamos tratando aquí, así que es algo con lo que hemos tenido una historia. Es una práctica que en realidad es análoga a algo que ha conformado un caso durante muchas generaciones.

Michael Otterson: Hay también un requisito provisional para una persona que ha alcanzado la edad de madurez y que quiere quizá servir una misión en la Iglesia, pero que proviene de una relación familiar de matrimonio homosexual. Se les pone el requisito de que rechacen la idea del matrimonio homosexual. No que rechacen a sus padres, sino el matrimonio homosexual. ¿Cuál es el pensamiento detrás de eso?

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Élder Christofferson: Bueno, de nuevo existe un paralelo con la poligamia. Cualquier persona que viene de un entorno polígamo y que quiere servir una misión, tiene que dejar en claro que entiende que eso es incorrecto, que es pecado y que no puede ser seguido. Debe rechazar la práctica del matrimonio plural. Y ése sería el mismo caso aquí. Deben aclarar, o sería una mejor manera de decirlo, adherirse a las doctrinas y prácticas de la Iglesia en lo que respecta al matrimonio homosexual. No estarían, como usted dijo, rechazando a sus padres, sino rechazando la práctica.

Michael Otterson: Élder Christofferson, se ha dado mucha atención el año pasado o un poco más al mensaje de la Iglesia en ser justos con todos y en su alcance tan prominente – a la idea de la“imparcialidad para todos” y esa frase se ha utilizado mucho. ¿Cómo encaja este enfoque de imparcialidad para todos con esta conversación, particularmente en lo referente a la atracción al mismo sexo?

Élder Christofferson: Con mucha consistencia. Existen en realidad dos lados en una misma moneda. Por una parte, hemos trabajado con otros, y lo continuaremos haciendo, para proteger los derechos, y el empleo, y el hospedaje, y otras cosas de esta categoría, para todos. Y por otra parte existe la necesidad de respetar y reconocer los derechos de la comunidad religiosa para establecer sus normas, para vivir según ellas y paraa enseñarlas y seguir sus propias doctrinas, tales como las concernientes al matrimonio en este caso. La Iglesia, por supuesto, no intenta practicar el control mental, y la gente tiene opiniones diversas. Es solamente un problema cuando hay crítica en que la gente cabildea y aboga contra las normas y la posición claramente expresada de la Iglesia, como se ha indicado en varias ocasiones, y ahora nuevamente

Michael Otterson: Hay otras ordenanzas como la bendición de enfermos para un bebé que está enfermo. ¿Esta política también excluye esa clase de bendición, o es solamente acerca de la membresía formal?

Élder Christofferson: Cuando hablamos de bendiciones, las bendiciones del sacerdocio, dadas a las que están enfermos o quieren a una bendición de consuelo o de guía, estas están abiertas a todos. Esperaríamos que sucedieran a través del curso de su vida, desde la infancia en adelante, siempre que ese sea el deseo de los padres y del niño. es algo que estamos ansiosos de brindar.

Michael Otterson: ¿Así que si hubiera un abuelo, por ejemplo, que, con el permiso de los padres, quiere bendecir a un nieto, eso sería permitido, hablando de dar una bendición [de guía] o de bendición para los enfermos?

Élder Christofferson: Ciertamente. Ciertamente. Donde haya cualquier clase de necesidad de una bendición, ya sea para consejo o para proporcionar ayuda de cualquier clase, que puede ser ofrecida; querremos hacerlo.

6 Comentarios

  1. Personas inocentes que al llegar a su edad de independencia y que conozcan el evangelio verdadero, se liberarán de esa tormenta, hasta que sus padres tambien se liberen de esa tormenta.

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