Portada » Noticias » Se rompe el récord en la edad del liderazgo principal de la Iglesia de Jesucristo
Fecha de publicación: 07/04/15
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Yo sé que es una ociosidad, y definitivamente no lo consideraría como un asunto tremendamente “Importante”. Lo tengo almacenado más bien en mi cajón de “Interesante”. Alguien se puso a revisar las edades de los principales líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, llegando a la conclusión de que nunca ha habido líderes tan ancianos en la historia de la Iglesia. No sólo sacó la edad individual de cada uno de los integrantes de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles, sino que además sacó el promedio de edad general para proporcionar esta estadística.

Edad de los principales líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
La Primera Presidencia
Thomas S. Monson

Presidente de la Iglesia

87.53 años

Henry B. Eyring

Primer Consejero

81.75 años

Dieter F. Uchtdorf

Segundo Consejero

74.32 años

El Quórum de los Doce Apóstoles
Boyd K. Packer

Presidente del Quórum

90.48 años

L. Tom Perry

Apóstol

92.57 años

Russell M. Nelson

Apóstol

90.48 años

Dallin H. Oaks

Apóstol

82.55 años

M. Russell Ballard

Apóstol

86.40 años

Richard G. Scott

Apóstol

86.32 años

Robert D. Hales

Apóstol

82.52 años

Jeffrey R. Holland

Apóstol

74.25 años

David A. Bednar

Apóstol

62.71 años

Quentin L. Cook

Apóstol

74.48 años

D. Todd Christofferson

Apóstol

70.10 años

Neil L. Andersen

Apóstol

63.56 años

La Iglesia tal y como la organizó Jesucristo

Si acabas de llegar y no estás familiarizado con conceptos como “La Primera Presidencia” y esa palabrita dominguera de “quórum”, qué es eso, te diré que la organización de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es un reflejo de la organización de la Iglesia de Jesucristo en los tiempos antiguos. Es decir, que está organizada tal y como la dejó organizada Jesucristo (Efesios 4:11-15).

Ya sabes que Jesucristo reunió a un cuerpo especial de doce discípulos a quienes él llamó apóstoles. Ellos tenían una misión especial y distintiva. Lo que les diferenciaba de otros cuerpos en la Iglesia era su misión de ser testigos especiales de Jesucristo (Hechos 10:40-42). Como recordarás, un apóstol principal siempre se destacó entre todos ellos. Cuando digo esto el nombre de Pedro es el que te vendrá rápidamente a la cabeza (Mateo 16:16-17). Bueno, pues lo que hace el presidente Boyd K. Packer es precisamente lo que hacía Pedro cuando Jesucristo organizó este grupo, o como le llamamos hoy en día, el quórum de los doce apóstoles. Cuestión de términos.

Tras la muerte y resurrección de Jesucristo sabemos que los apóstoles siguieron siendo siempre doce. Al morir Judas fue remplazado por Matías (Hechos 1:21-26). Cuando Santiago murió (Hechos 12:1-2), otro tomó su lugar, etc. Siempre se conservaron como doce.

No obstante, hubo tres de ellos, Pedro, Santiago y Juan, a los que Jesucristo había capacitado de forma especial (Marcos 5:37; Lucas 8:51; Mateo 17:1; Marcos 13:3; Marcos 14:32-33) y que en su momento constituyeron, de hecho, un cuerpo presidente aparte. Es difícil determinar si este cuerpo estaba integrado entre los doce o existía aparte de los doce, pero al leer el Nuevo Testamento es fácil percibir a estos tres discípulos obrando de forma independiente y tomando la última decisión en los asuntos más difíciles e importantes de la Iglesia (Hechos 15:7, 13). Pablo de Tarso se refirió a este cuerpo separado de tres discípulos como “las columnas de la Iglesia” (Gálatas 2:7-9). Nosotros nos referimos a ellos como la Primera Presidencia. Cuestión de términos otra vez, pero el caso es que ellos realizan la misma función que Pedro, Santiago y Juan realizaron en su momento al presidir sobre toda la Iglesia.

La edad de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce

No siempre han sido líderes de edad avanzada, aunque la formación en el servicio actual ha impuesto esta tendencia. Sin embargo, lo que el investigador Christian Anderson ha notado es que el promedio de edad actual en estos cuerpos es de 80 años, lo cual, dice él, es más alto que en cualquier otro momento de la historia de la Iglesia.

¿Significados especiales? Pues no, yo creo que ninguno. ¿Implicaciones prácticas? Es difícil decirlo. Hay que reconocer que, para la edad que tienen, todos gozan de una salud y una vitalidad impresionante. El que me parece más desgastado es el presidente Packer, que actualmente anda en silla de ruedas, y eso es un decir, porque se conduce con más lucidez y energía que la que uno, que es más jovencito, podría desear en ocasiones. Esta situación, común entre las Autoridades Generales, trae de inmediato a la memoria la promesa de las escrituras para quienes se encuentran fielmente embarcados en el servicio de Dios:

Juan 3:16
Porque quienes son fieles hasta obtener estos dos sacerdocios de los cuales he hablado, y magnifican su llamamiento, son santificados por el Espíritu para la renovación de sus cuerpos. (Doctrina y Convenios 84:33) (Juan 3:16)

También este otro:

Juan 3:16
18 Y todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas, rindiendo obediencia a los mandamientos, recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos;

19 y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos;

20 y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar.

(Doctrina y Convenios 89:18–20) (Juan 3:16)

Indudablemente son promesas que se han cumplido en el caso de ellos. No gozan de una salud inmaculada, pero su vitalidad y fortaleza es envidiable.

Lo sorprendente para quienes estamos familiarizados con ellos es venir a descubrir que los miembros más ancianos de estos cuerpos presidentes son ahora los élderes Boyd K. Packer, L. Tom Perry y Russell M. Nelson, seguidos directamente por el Presidente Thomas S. Monson. Conmueve nuestro corazón, porque todos tenemos momentos memorables vividos con ellos, así como bendiciones que hemos recibido a través del servicio de ellos y que agradecemos al Señor profundamente.

La sucesión del liderazgo en la Iglesia

Conviene recordar aquí recordar lo que sucede en el caso del fallecimiento de un profeta (del presidente de la Iglesia), no porque nada de esto indique que pueda suceder pronto, sino sólo para tenerlo en mente. El procedimiento proporcionado por el Señor a través de revelación es el siguiente:

Los miembros del Quórum de los Doce están ordenados, no de acuerdo con su edad, sino con su antigüedad en el quórum. Cuando el presidente de la Iglesia fallece los consejeros regresan al Quórum de los Doce y por un momento hay catorce apóstoles en la Iglesia, ordenados en base a su antigüedad en este quórum. El más antigüo de ellos es elegido como el presidente de la Iglesia. Una vez apartado como presidente de la Iglesia, él seleccionará a sus consejeros y se generará una vacante en el Quórum de los Doce que deberá ser llenada a su tiempo.

No hay elecciones, ni largos consejos, ni señales de humo, incertidumbres ni manifestaciones, sólo un proceso sencillo revelado por el Señor para la sucesión en la cabecera de la Iglesia.

¿Y si la vacante se produce entre los consejeros de la Primera Presidencia o en el Quórum de los Doce? Entonces aplica directamente el modelo reseñado en el capítulo 13 de Hechos:

Hechos 13:1–3
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía profetas y maestros…

2 Ministrando, pues, éstos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.

3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

(Nuevo Testamento | Hechos 13:1–3)

La Primera Presidencia se reúne, ayuna y ora y sigue el consejo del Espíritu Santo. Entonces “aparta” al nuevo apóstol a través de la ordenanza de la imposición de manos. Este es el modelo sencillo que se encuentra en las Escrituras para la sucesión del liderazgo en la Iglesia de Jesucristo.

Pero, como había dicho, tenemos líderes con una fortaleza y una vitalidad impresionante, y oremos para que el Señor nos los conserve así aún muchos años.

Te damos, Señor, nuestras gracias…


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