Nuestra dedicación en el reino debe equivaler a la de nuestros fieles antepasados, aunque nuestros sacrificios sean diferentes. Hoy día podemos encontrar en la Iglesia muchos ejemplos que nos sirven para entender que el sacrificarse por el Evangelio sigue siendo esencial y que el venir a Cristo requiere tanta dedicación y devoción hoy como en épocas pasadas.

Bibliografía

•    M. Russell Ballard, “La ley de sacrificio”, Liahona. marzo de 2002