“La Biblia es un testigo de Jesucristo; el Libro de Mormón es otro. ¿Por qué es tan crítico este segundo testigo? La siguiente ilustración puede ayudar: ¿Cuántas líneas rectas se pueden dibujar que atraviesen el mismo punto en una hoja de papel?”

“La respuesta es: infinitas. Imaginen por un momento que ese punto represente la Biblia y que cientos de esas líneas que lo atraviesan representan diferentes interpretaciones de la Biblia; y cada una de esas interpretaciones representa una iglesia distinta.

“¿Pero qué pasa si en esa hoja de papel hay un segundo punto que represente al Libro de Mormón? ¿Cuántas líneas rectas se pueden dibujar entre esos dos puntos de referencia, la Biblia y el Libro de Mormón?”

“Sólo una. Sólo una interpretación de la doctrina de Cristo subsiste con el testimonio de estos dos testigos.

“Una y otra vez el Libro de Mormón actúa como un testigo confirmador, clarificador y unificador de las doctrinas que enseña la Biblia, a fin de que haya sólo ‘un Señor, una fe, un bautismo’ [Efesios 4:5]” (Elder Tad R. Callister, “El Libro de Mormón: un libro proveniente de Dios”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 75).

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