Diótrefes

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    Quién era Diótrefes

    Diótrefes era un personaje notable en cierta región de la Iglesia, miembro de la misma, pero antagonista a sus líderes y no realmente convertido. Aparece solamente mencionado en la tercera epístola del apóstol Juan (3 Juan) relacionado con un asunto de  apostasía y abuso de autoridad que debía regularse en la Iglesia. Juan utiliza este caso en su epístola para contrastar la rebeldía manifiesta de Diótrefes con la encomiable obediencia de Demetrio.

    Diótrefes como ejemplo de apostasía personal

    Diótrefes es un nombre griego que significa “nutrido por Jove”. El término Diótrefes es mencionado por única vez en las escrituras en el pasaje de 3 Juan 1:9-10, donde se le describe como un personaje enemigo de la Iglesia que operaba desde dentro de la misma. Dotado de alguna autoridad o poder público que le permitía imponer su voluntad, se dedicaba a criticar a las Autoridades Generales de la Iglesia. Su antagonismo llegaba a tal extremo que lo imponía sobre otros, difundiendo críticas y generando obstáculos para que las Autoridades Generales fuesen bien recibidas entre los miembros. Como líder, su comportamiento era abusivo, pues expulsaba de la Iglesia a quienes no comulgaban con sus emponzoñadas ideas.

    Diótrefes como ejemplo de abuso de autoridad

    De acuerdo con Easton, Diótrefes era un judaizante. Esta calificación es útil porque nos permite ver la naturaleza de la crítica de Diótrefes hacia las Autoridades Generales de la Iglesia. Los judaizantes pugnaban por la observancia  ritualista de la ley de Moisés. Es incierta la posición que Diótrefes tenía y que le permitía imponerse sobre otros y aún negarles sus derechos de comunión en la Iglesia. Se puede estimar que se trataba de un personaje influyente en la sociedad, aunque no precisamente un oficial en la Iglesia, ya que Juan no provee alguna indicación que pueda permitir suponerlo. Por lo tanto, él, aunque ciertamente miembro de la Iglesia, efectuaba su labor de rebelde imposición por medio de la autoridad civil y no la autoridad del sacerdocio.

    “Parecía tener un dominio absoluto sobre las personas en la iglesia, siendo un líder autocrático que expulsaba a las personas que no estaban de acuerdo con él y estaban preparadas para recibir a personas como Juan”. (Paul Douglas Gardner, New International Encyclopedia of Bible Characters: The Complete Who’s Who in the Bible, (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 2001), 137).

    Aún cuando Diótrefes no obraba en virtud de la autoridad del sacerdocio, las palabras de DyC 121:34-40 pueden aplicarse también al comportamiento abusivo de este tipo de líderes.

    La raíz de la apostasía personal

    ¿Qué está en la raíz de la apostasía personal y que conduce a la crítica a los líderes? La raíz de la apostasía es el orgullo, en alguna de sus variadas manifestaciones. Es aquello que nos hace colocarnos en una posición en la que, a nuestra vista, estamos bien, mientras que todos los demás están mal y están equivocados. En Diótrefes, esta postura era alimentada también por un deseo personal de grandeza, que le llevaba a eliminar cualquier influencia que pudiera estorbar su notoriedad. Como bien señala Paul Douglas Garder en su entrada enciclopédica, “su pecado fue el deseo de auto-engrandecimiento, lo que le llevó a “parlotear con palabras malignas” acerca de Juan y sus representantes”. (Paul Douglas Gardner, New International Encyclopedia of Bible Characters: The Complete Who’s Who in the Bible, (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 2001), 137). De acuerdo con la epístola de Juan, Diótrefes deseaba “ser el primero entre ellos”.

    El caso de los Diótrefes modernos

    En la actualidad existen, aquí y allá, Diótrefes modernos cuyo deterioro se desarrolla a partir de la justificación de un pecado o postura personal. A través de los años desarrollan un castillo de autojustificaciones que les ratifican finalmente en una posición en la que ellos están siempre bien, en tanto que los que sostengan otro punto de vista, sean miembros o líderes, están siempre equivocados. Por lo tanto, en su opinión, debe criticárseles. Una vez en esa postura, el Diótrefes moderno no perderá la ocasión de manifestarse en contra de los líderes de la Iglesia y de oponerse enconadamente a cualquier corrección. El Diótrefes de la actualidad utiliza las ventajas de la tecnología moderna para difundir su crítica e impedir que los miembros puedan escuchar la voz revelada de Dios a través de las Autoridades Generales de la Iglesia.

    A estos modernos Diótrefes se les puede aplicar las palabras del apóstol Juan al Diótrefes de la antigüedad, con respecto a que Dios está atento y en su debido tiempo recordará su obra. Y a los santos que han tenido contacto con el veneno de la crítica y han considerado los esfuerzos de los Diótrefes modernos, se extiende también el consejo de Juan:

    Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios. (Nuevo Testamento, 3 Juan 1:11 • NT, p. 1964)

    El caso de Diótrefes, prototipo antiguo del apóstata moderno (3 Juan 1)

    El apóstol Juan mencionó en su tercera carta un notorio caso de apostasía personal de Diótrefes, que se aplica también al desarrollo de la apostasía actual.