Cuando Moroni escribe el registro de los jareditas, lo que nosotros llamamos “el libro de Éter”, comienza por contarnos el final, arruinandonos el suspenso como si fuera un “spoiler”. Nos anticipa claramente lo que le sucedió a este pueblo antiguo, con la aleccionadora frase “destruidos por la mano del Señor” (Éter 1:1).

  Destruidos por la mano del Señor

Y ahora yo, Moroni, procedo a hacer una relación de esos antiguos habitantes que fueron destruidos por la mano del Señor sobre la superficie de este país del norte.
Eter 1:1

Y entonces, como lectores, nos enfrentamos con dos testigos de un mismo suceso y, de hecho, con una repetición de la historia. Después de haber leído la terrible aniquilación de los nefitas en el libro de Mormón, ahora recibimos otro testigo, nuevamente en una escala del tamaño de una civilización, de las maldiciones asociadas con romper los convenios del Señor y no vivir justamente en esta tierra de promisión. 

Las grandes compilaciones históricas del Libro de Mormón

La compilación de las planchas de Nefi por parte de Mormón 1 Nefi 1MormÃn 7
La sinopsis de Moroni de las planchas de Éter Éter 1-15

Ambas compilaciones, la de Mormón y la que ahora realiza Moroni, relatan la caída de dos naciones consecutivas debido a su flagrante desprecio por la cosas de Dios.

Más que una introducción histórica

No es una simple introducción de historia, sino toda una advertencia. Moroni nos deja de esta manera la advertencia de que la nación gentil que se volverá poderosa sobre la tierra prometida en los últimos días deberá “servir al Dios de la tierra, que es Jesucristo”, o “serán barridos” cuando “la plenitud de su ira [descienda] sobre ella cuando haya madurado en la iniquidad” (Éter 2:12, 9 respectivamente).

El libro de Éter, por lo tanto, debe ser visto como una documentación históricamente precisa de los frutos de la maldad, y también como un tipo potencial de cosas por venir. Alma advirtió a Helamán que no revelara las combinaciones secretas que destruyeron a los jareditas diciendo que “hay una maldición sobre toda esta tierra de que sobrevendrá una destrucción a todos los obradores de tinieblas, según el poder de Dios, cuando lleguen al colmo” (Alma 37:28, 31).

El libro de Éter: una advertencia para nuestros días

Esta es la advertencia que pesa sobre nuestros días y la razón por la que Moroni comienza su registro acerca de los jareditas con la expresiva anticipación de que este pueblo fue “destruido por la mano del Señor”, para agregar así su testimonio al de su padre Mormón.