Vitral mostrando al rey Herodes
Vitral mostrando al rey Herodes

En el capítulo dos del evangelio de Mateo, donde habla de los reyes magos, nos topamos con el rey Herodes, también conocido como Herodes el Grande. ¿Era un rey, tal como ahora lo concebimos? En todo caso, ¿qué clase de rey era él y qué clase de reino era el reino de Judea? ¿Por qué no es llamado rey de Judea más adelante?

Respuesta breve

Herodes el Grande fue designado por los romanos rey de la región de Judea, pero el nombre de esta región como “reino” no duró mucho tiempo y se perdió tras la muerte de Herodes. A pesar de que se le llamaba “rey” no fue un rey independiente, sino un rey vasallo, bajo la jurisdicción del gobierno de Roma.

Análisis

Herodes el Grande fue nombrado por los romanos para ser el rey-vasallo de Palestina en el año 37 a.C. Su reinado se extendió hasta su muerte, en el año 4 a.C. El reinado de Herodes fue tan opresivo que alimentó las esperanzas del pueblo de un Libertador (el Mesías).

Los judíos gozaron de ciertas libertades bajo el reinado de Herodes, tales como el libre comercio de mercancías, la tenencia y administración de tierras y la conducción de negocios diversos. El gobierno de Herodes no intervenía en estos tratos. Sin embargo, la crueldad de Herodes el Grande se hizo legendaria y se sentía en todas partes su mano opresiva. Los judíos se quejaban y murmuraban contra su gobierno, especialmente en Jerusalén, la capital del reino.

Gran parte de las quejas tenían que ver con la procedencia de Herodes (no era judío de nacimiento, sino Idumeo) y con acciones realizadas por Herodes para congraciarse con Roma y que a los ojos de los judíos parecían más bien profanas. Por ejemplo, destruyó registros genealógicos del templo y permitió que soldados romanos (gentiles) se establecieran en Jerusalén.

Aunque Herodes el Grande gozó de unas pocas simpatías entre algunos grupos judíos, el desagrado del pueblo por su reinado fue tanto que a su muerte hubo fiesta y una gran celebración entre los judíos. Literalmente.

Conclusión

Herodes tenía razón para ser un rey celoso, pues su gobierno no inspiró fidelidad entre el pueblo. El opresivo reinado de Herodes el Grande no sólo fue detestado por sus súbditos, sino que alimentó en el pueblo las esperanzas de que un Mesías libertador llegase para redimirlos. Fue en estas circunstancias que Herodes recibió la visita de los sabios de Oriente que llegaron preguntando por el Rey de los judíos, anunciando el nacimiento del esperado Mesías.

Bibliografía

  • “400 Questions and Answers About the Life and Times of Jesus Christ”, por Susan Easton Black.

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