Testifico que Dios vive, que Su Hijo es el Redentor y que este Evangelio bendecirá a todas las personas de todas partes. Que todos
   •confiemos en Dios y en Su Hijo,
   •que vivamos dentro de los límites que Ellos nos han dado y que
   •comencemos cualquier empresa teniendo presente el resultado final”
Recuerden que el Señor dijo: ” … porque yo honraré a los que me honran” (1 Samuel 2:30). Ruego que ése sea nuestro destino, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Bibliografía

  • «El corazón y una mente bien dispuesta», Elder James M. Paramore, Conferencia General de abril de 1998.