Cuando la vida de las personas esta en armonía con la voluntad del Señor, todos los factores esenciales que producen las bendiciones que Dios condesciende a dar a Sus hijos parecen ocupar el lugar que les corresponde. Reinan el amor y la armonía, e incluso el tiempo, el clima y los elementos parecen cooperan Perduran la paz y la tranquilidad; la industria y el progreso caracterizan la vida de las personas. Todo es como el Señor lo ha prometido:
“Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra,
“yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.
“Vuestra trilla alcanzara a la vendimia, y la vendimia alcanzara a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitareis seguros en vuestra tierra.
“Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante … “ (Levítico 26:3-6).

Bibliografía

•    Dean L. Larsen, “El Señor prosperará a los justos”, Liahona. noviembre de 1992