Las mujeres que seguían a Jesús, parte 2 de 2

Continuamos con el estudio de las mujeres que siguieron a Jesús, esta vez revisando la manera organizada en que ejercieron su servicio dedicado a Jesucristo.

Una organización femenina en el meridiano de los tiempos

Cuando uno lee cada uno de los listados de los evangelistas por separado es difícil identificar todos los nombres que en ellos aparecen. Esto es debido a que sólo se mencionan dos o tres mujeres cada vez y a veces por sus características y no por sus nombres. Por curiosidad he puesto lado a lado los nombres que se obtienen de los listados principales, en el mismo orden en que son mencionados, obteniendo el resultado siguiente:

Marcos 15:40–41;María MagdalenaMaría de CleofasSaloméOtras muchas
Marcos 16:1María MagdalenaMaría de CleofasSalomé 
Mateo 27:55–56María MagdalenaMaría de CleofasSalomé 
Mateo 28:1María MagdalenaMaría de Cleofas  
Lucas 8:1–3María MagdalenaJuanaSusanaOtras muchas
Lucas 24:8–10María MagdalenaJuanaMaría de CleofasLas demás con ellas
Juan 19:25María, madre de CristoLa hermana de MaríaMaría de CleofasMaría Magdalena

 

Supongo que, con solo observar la tabla anterior, son muchas las conclusiones que vienen de inmediato a tu mente, y me gustaría conocerlas. Las mías son las siguientes:

  • El orden que se sigue en todos los listados es demasiado preciso y consistente como para ser casual.
  • Excepto en Juan 19:25 (que ya después revisaremos, porque ese pasaje es todo un caso), María Magdalena aparece siempre en primer lugar, seguida de María de Cleofas, conocida también simplemente como “la otra María”. El orden distinto en Juan 19:25 se puede explicar por la prioridad brindada en el pasaje a la madre de Cristo (el pasaje completo es aquel en donde el cuidado de María de Nazaret le es encomendado al apóstol Juan).
  • Se observa el énfasis, pues, que se hace en sólo cinco nombres, ordenados siempre en la misma secuencia, tras de lo cual se nombra a las demás mujeres simplemente como “otras muchas” o “las demás con ellas”.

¡Ésta situación, la de nombres que aparecen siguiendo el mismo orden en los listados de los evangelistas es la misma que también se observa cuando se consideran los nombres de los doce apóstoles de Jesucristo!

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No sé si alguien coincida conmigo, pero, para mí, esta uniformidad sólo me da una idea precisa que se refleja en una sola palabra: organización. Y es que, de acuerdo con la costumbre que, de hecho, se observa a lo largo de todas las Escrituras, al mencionar los grupos se menciona siempre de manera destacada y distinta a sus líderes. Este señalamiento, por sí solo, debería contribuir a la resolución de distintos planteamientos importantes… y abrir otros. A estas mujeres se les dio la oportunidad de aprender, de servir, de organizarse y de crecer bajo la dirección del sacerdocio. Considerando las múltiples restricciones sociales impuestas a la mujer en la sociedad de aquellos tiempos, ¡cuánto ha crecido mi aprecio por el valiente ejemplo de nuestro Salvador Jesucristo!

Este biblicomentario bien podría haberse llamado “Una Sociedad de Socorro en el meridiano de los tiempos”. Pero eso sonaría muy personal y no quiero ser demasiado atrevido. Baste con afirmar que la organización de las mujeres que seguían a Jesús es, sin duda, un gran antecedente a la Sociedad de Socorro de tiempos modernos.

Las mujeres que siguieron a Jesús

Las mujeres principales al servicio de Jesús, una por una

Las mujeres que siguieron a JesúsEn los próximos biblicomentarios estaré abordando contigo el estudio de lo que sabemos de cada una de estas mujeres y de los momentos relevantes en que acompañaron al Salvador y le sirvieron, para acompañarles en su preparación como testigos. El conjunto completo de estos biblicomentarios podrá encontrarse en la serie “Las mujeres que siguieron a Jesús”. Ya he dedicado un biblicomentario a la esposa de Pedro y otro al descubrimiento de la identidad de “la otra María”. Nos falta la revisión de la influencia de María Magdalena, Juana, Salomé, Susana y, ¿por qué no?, también de nuestras amadas Marta y María, que con tanto valor sirvieron a Cristo. La vida de María, madre de Cristo, es un tema que merece otro tipo de tratamiento y atención, por lo que no la incluiré en esta serie.

El caso de Susana

Una excepción solamente: me adelanto con la vida de Susana, porque es demasiado sencilla. Su nombre sólo aparece en el pasaje tomado como base de este biblicomentario, Lucas 8:1–3. Fuera de su nombre no conocemos nada sobre ella. (Un grupo musical mexicano, “La Onda Vaselina”, cantaba hace unos años que ella tenía un ratón, pero esto es todo lo que puede averiguarse sobre ella. J Es broma, por supuesto. Perdón, no pude aguantarme. :)).

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El amor de Jesucristo por la mujer

Las mujeres que siguieron a JesúsLucas es un evangelista especial, que se caracteriza por el acercamiento personal a Jesucristo, detallando los eventos más conmovedores. El evangelio de Lucas es el evangelio donde aparecen más escenas del trato de Jesucristo con las mujeres. Pero no por ello los demás evangelistas dejan de relatar ocasiones especiales. Juan, en particular, es asombrosamente detallado en lo concerniente al testimonio de la resurrección.

En todas las ocasiones, en todas las circunstancias, Jesús dio a las mujeres un trato especial, aún cuando entraba en confrontación con las costumbres de la época. Así es que los mismos discípulos se sorprendieron escandalizados cuando le vieron dirigiéndole la palabra a una mujer, junto a un pozo. ¡Una mujer, y además, samaritana! Y no menos sorprendente es que haya sido tocado por una mujer con flujo de sangre, algo sobre lo que pesaba una restricción en la ley de Moisés y, ¡en vez de ser sancionada, esta fue curada por completo! No había forma de presentar una objeción ante la evidencia incombatible del milagro efectuado y, sin embargo, ¡cuán perturbadora era esta evidencia! No puede hacer más que traer a la memoria el pasaje de 2 Nefi:

2 Nefi 26:33
33 Porque ninguna de estas iniquidades viene del Señor, porque él hace lo que es bueno entre los hijos de los hombres; y nada hace que no sea claro para los hijos de los hombres; y él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles. (Libro de Mormón | 2 Nefi 26:33)

Las mujeres que siguieron a Jesús

¡Qué privilegiada debe sentirse hoy cada mujer que es llamada igualmente al discipulado en nuestra época, tal y como fueron llamadas las mujeres de estos días antiguos! ¡Cuán cerca de Jesús estuvieron ellas, cuán cerca de Jesús deben considerarse ustedes! ¡Cuán dignas de aprender de él, de ser consideradas sus discípulos, de “servir unidas” y de brindar, en todo lugar, en toda ocasión y en todo momento, su valioso e inestimable testimonio!

3 Nefi 17:25
25 Y la multitud vio y oyó y dio testimonio; y saben que su testimonio es verdadero, porque todos ellos vieron y oyeron, cada cual por sí mismo; y llegaba su número a unas dos mil quinientas almas; y se componía de hombres, mujeres y niños. (Libro de Mormón | 3 Nefi 17:25)

Que Dios les bendiga, mujeres, al edificar con sencillo pero indomable valor el humilde y abnegado servicio que se requiere la majestuosa edificación del Reino de Dios.

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Citas citables

Sólo un par de traducciones a citas que he encontrado en el material estudiado y que podrían parecerte interesantes. Esta es de Jerrie W. Hurd, en un libro llamado “Nuestras hermanas en la Biblia” y que me ha parecido verdaderamente hermoso:

“Cuando María Magdalena se unió a los seguidores de Jesús, se integró a una banda de mujeres asociadas muy de cerca con el Salvador. Las Escrituras indican que estas mujeres – María Magdalena; María, la madre de Cristo; la esposa de Pedro; Juana; Susana; Salomé; María, la esposa de Cleofas; María de Betania; Marta; María, la madre de Juan Marcos y, quizás, otras – tuvieron acceso a Jesús. El parecía buscarles y disfrutaba de su compañía. Ellos eran amigos cercanos. Discutió su misión con ellas, les enseñó, confió en ellas y les comisionó a llevar su mensaje a otros”. Ellas, a su vez, entendieron y respondieron inteligentemente a sus enseñanzas y sirvieron en funciones vitales en la obra. Muchas de ellas ministraron [sirvieron] a Jesús y le brindaron apoyo tanto con su servicio como con sus medios (ver Lucas 8:3)” (Hurd 1983, traducción libre por Juan Pablo Marichal)

 

Esta otra es de Bruce R. McConkie. Nota que lo que él dice aquí no es una doctrina de la Iglesia, pero sin duda que podrás encontrar su comentario interesante:

Bruce R. McConkie“En viajes misionales anteriores se ha hecho mención de la presencia de María Magdalena y de otras mujeres, posiblemente esposas de algunos de los apóstoles”. (McConkie 1979, traducción libre por Juan Pablo Marichal)

Hasta aquí este biblicomentario, espero lo hayas disfrutado. ¡Ah, me falta la bibliografía! ¡Allá va!

Bibliografía