En Exodo 4:24–27, en la Traducción de José Smith de la Biblia, se aclara el pasaje que viene en nuestras Biblias y que ha causado confusiones a muchos. En nuestras Biblias, el pasaje aparece intempestivamente en medio de Exodo 4:

24 Y aconteció en el camino, en una posada, que le salió al encuentro Jehová y quiso matarlo.
25 Entonces Séfora tomó un pedernal afilado, y cortó el prepucio de su hijo y lo echó a los pies de Moisés, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
26 Así le dejó ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión.
(Antiguo Testamento, Éxodo 4:24–26 • AT, p. 99)

Pareciese que Jehová, justo después de haber llamado a Moisés quisiese matarlo sin razón alguna. Aún más extraña es la reacción de Séfora, que circuncida a su hijo rápidamente. En la Traducción de José Smith de la Biblia este pasaje se amplía y ofrece una mejor explicación:

24 Y aconteció que Jehová se le apareció estando él en el camino, junto a la posada. Jehová estaba enojado con Moisés, y su mano estuvo a punto de caer sobre él, para matarlo, porque no había circuncidado a su hijo.

25 Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y circuncidó a su hijo, y echó el pedernal a los pies [de Moisés], diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.

26 Y Jehová le perdonó la vida a Moisés y le dejó ir, por haber Séfora, su esposa, circuncidado al niño. Y ella dijo: Tú me eres un esposo de sangre. Y Moisés se avergonzó, y escondió su rostro de Jehová y dijo: He pecado delante de Jehová.

27 Y Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios; en el monte donde Dios se le había aparecido; y Aarón le besó.

(TJS | Éxodo 4:24–27 • Bíblia, p. 34)

El pasaje enfatiza la importancia que da Dios a la preparación y dignidad personal. Moisés había sido llamado y debió prepararse dignamente para su llamamiento de profeta antes de presentarse en Egipto, poniendo en orden los asuntos de su propia familia en cuanto a su obediencia a los convenios de Dios.

1 COMENTARIO

  1. El relato no dice en concreto qué vida estaba en peligro. No obstante, es lógico pensar que no se trataba de la de Moisés, puesto que acababa de recibir la comisión divina de sacar a los israelitas de Egipto (Éxodo 3:10). Y en vista de que iba en camino de cumplir con ese cometido, tampoco parece probable que el ángel de Dios amenazara su vida. Por lo tanto, debe tratarse de la vida de uno de los hijos de Moisés. La ley dada a Abrahán sobre la circuncisión estipulaba: “El varón incircunciso que no quiera circuncidarse la carne de su prepucio, esa misma alma tiene que ser cortada de su pueblo. Ha quebrantado mi pacto” (Génesis 17:14). Todo parece indicar que Moisés no había circuncidado a su hijo, por lo que la vida de este corría peligro.
    –Gerardo (Adm.)