El mamut de metro Talismán y los elefantes y caballos del Libro de Mormón

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    El mamut de metro Talismán es una evidencia adicional de la veracidad del Libro de Mormón.
    El mamut de metro Talismán es una evidencia adicional de la veracidad del Libro de Mormón.

    Introducción

    A pesar de los abundantes hallazgos de nueva evidencia que respalda la veracidad del Libro de Mormón, muchos antagonistas del mormonismo prefieren adherirse a críticas antiguas, previas a estos hallazgos, ignorando las respuestas a los planteamientos que han hecho. Pero el Señor ha proporcionado, de vez en cuando, piezas aquí y allá que pueden ser de utilidad al observador atento, que desea mantener una opinión independiente y que está sinceramente interesado en la verdad. Una de estas piezas de evidencia se encuentra en un lugar público y abierto, en el paso frecuente de peatones que está en la salida del metro Talismán, de la ciudad de México, y tiene relación con el planteamiento de algunos críticos que encuentran incongruente el que el Libro de Mormón hable en su relato de especies como el caballo, el asno y el elefante, que ellos suponen que nunca han existido en el continente americano antes de la llegada de los conquistadores y que, si acaso llegaron a existir, no convivieron con el hombre. En este artículo examinaré esta valiosa y, muchas veces subestimada, pieza de evidencia sobre la autenticidad del Libro de Mormón.

    Elefantes y caballos en el Libro de Mormón

    La primera mención a los elefantes en el Libro de Mormón se encuentra en el relato sobre el desembarco del grupo de Lehi en la tierra a ellos prometida (el continente americano). Es obvio que en cuanto bajaron del barco comenzaron a explorar y Nefi explica qué es lo que encontraron en la nueva tierra tras de las primeras exploraciones.

    25 Y ocurrió que encontramos en la tierra de promisión, mientras viajábamos por el desierto, que había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar. Y hallamos toda clase de minerales, tanto oro, como plata, como cobre. (Libro de Mormón | 1 Nefi 18:25, énfasis agregado)

    También el registro de los jareditas, que habían llegado al continente varios siglos antes, registra que existían estos animales y agrega una nueva especie.

    19 Y también tenían caballos y asnos, y había elefantes y curelomes y cumomes, todos los cuales eran útiles para el hombre, y más particularmente los elefantes y curelomes y cumomes. (Libro de Mormón | Éter 9:19, énfasis agregado)

    La controversia sobre elefantes y caballos en el Libro de Mormón

    Puesto que el escenario del Libro de Mormón está plenamente identificado como el continente americano, causó impacto en sus primeros lectores que se mencionasen especies como el asno, el caballo y el elefante en el Libro de Mormón. Según los estudios arqueológicos de la época no se habían encontrado esqueletos de caballos ni de elefantes. Las personas cultas no creían que estas especies hubiesen existido en América.

    El creer que si no se han encontrado evidencias de un hecho entonces ese hecho es falso es un error lógico común (una falacia), pues el hecho de que desconozcamos algo no quiere decir que no exista. Esqueletos de caballos y elefantes han sido encontrados en América por los arqueólogos de épocas posteriores. Aunque, claro está, a los críticos de la Iglesia les es más fácil repetir, incesantemente, los cuestionamientos del siglo XIX e ignorar toda evidencia posterior, por lo que ellos no mencionan estos nuevos descubrimientos. Uno de ellos, significativo, quizás, para la época de los jareditas, está a la vista de todo mundo, en el paso público del metro Talismán, en la ciudad de México.

    El mamut de metro Talismán

    Aunque mi esposa disfruta más la ruta del metro San Lázaro, cuando voy solo al templo prefiero la ruta del metro Talismán, porque me gusta contemplar el mamut que fue encontrado en las excavaciones que se hicieron durante la construcción del metro. Este mamut es tan importante que le dio imagen a esta estación de metro, la cual es identificada por el símbolo del mamut. Una vez que llegas a metro Talismán puedes dirigirte a torniquetes y salir hacia la avenida principal.

    Al traspasar los torniquetes, ya de salida hacia la calle, te toparás con un grueso domo de plástico transparente sobre el piso, rodeado por una barandilla, a un lado de la salida. Ese domo protege el pequeño nicho subterráneo dentro del cual se encuentran los huesos del mamut hallado durante las excavaciones. Es fascinante ver la integridad con que fue posible recuperar la osamenta, ya que los huesos se mantienen prácticamente intactos y el blanco esqueleto está casi completo. Puedes apreciar con detalle su tamaño y estructura, y casi imaginarlo corriendo sobre la planicie que debió existir en ese mismo lugar muchos años atrás. Por lo general, hay personas contemplando el hallazgo. Estudiantes ocasionales fortalecen su memoria con apuntes. Los turistas, emocionados, toman fotografías. La mayoría de la gente, sin embargo, pasa de largo, habituada al domo, como si fuera un elemento más del panorama urbano.

    La evidencia está allí, al alcance de todos.

    Clasificación taxonómica del mamut de metro Talismán

    Frente a la barandilla se encuentra una placa que describe la taxonomía del mamut hallado en el metro Talismán. Se trata de un probóscido, del sub orden Elephantoidea. O sea, era de la familia de nuestros amados elefantes. Aunque antes no se sabía de su existencia, ahora sabemos que era un animal común en el continente americano, como puedes constatar en este artículo de Wikipedia.

    Clasificación taxonómica del mamut de metro Talismán, en la ciudad de México
    Clasificación taxonómica del mamut de metro Talismán, en la ciudad de México

    La placa de los arqueólogos

    A la derecha del domo, sobre la pared, hay una segunda placa, todavía más reveladora. Se trata de la descripción proporcionada por los arqueólogos que documentaron el hallazgo. A continuación puedes verla, y te coloco también su transcripción en texto.

    “Hace más de 12,000 años, la cuenca de México estaba ocupada por lagos a las orillas de los cuales vivían animales de diversos tamaños tales como el mamut y el mastodonte de la familia de los proboscideos, camélidos como las llamas, alpacas y dromedarios; caballos de varias tallas, bisontes, armadillos gigantes, megaterios, tigres de colmillos de sable, venados, conejos, etc.

    “En algunas ocasiones el antiguo habitante de la cuenca de México los cazaba para alimentarse.

    “Hoy todos ellos se han extinguido, pero sus osamentas se encuentran al efectuar obras públicas, como el metro.

    “Cerca de esta estación se encontraron los restos de mamut (Mamuthus Archidikodon), el cual aquí se muestra tal y como se encontró”.

    Placa con la descripción arqueológica del mamut de metro Talismán
    Placa con la descripción arqueológica del mamut de metro Talismán

    Lo que aprendemos sobre la existencia de mamuts y elefantes

    La placa de los arquéologos es sumamente interesante cuando te das cuenta que, de ella, puedes extraer todas estas conclusiones:

    • El mamut existió en América en una época remota. La placa dice que son aproximadamente 12,000 años. El Libro de Mormón indica que los jareditas vinieron al continente por el tiempo de la torre de Babel, esto es, aproximadamente 2,000 años antes de Cristo. Aquí tenemos alguna discrepancia temporal, pero esta es mitigada por la declaración de que
    • “El antiguo habitante de la cuenca” (y aquí bien podrías leer “jareditas”) cazaba a los mamuts para alimentarse. Es decir, el “elefantito” que ahora vemos en el domo convivió con los antiguos habitantes del continente americano. Podemos concentrarnos en este hecho en espera de vencer después, conforme se den nuevos descubrimientos, la inconsistencia temporal.
    • Junto a este “elefantito” (mamut del sub orden Elephantoidea), convivió con especies tales como llamas, alpacas, dromedarios, caballos de varias tallas, venados y bisontes; todos los cuales se consideraban inexistentes en el siglo XIX pero fueron descubiertos después. No solo eso, sino que se entiende que estos animalitos también coexistieron con “el antiguo habitante” de la cuenca de Mesoamérica.

    Todo esto respalda en forma substancial el relato del Libro de Mormón, que dice que los jareditas encontraron elefantes coexistentes con asnos y caballos, mientras que los nefitas encontraron asnos y caballos (aunque ellos no mencionan ya al elefante).

    Conclusión

    Tal vez te has hallado de prisa al dirigirte al templo mormón de la Ciudad de México y, como muchas personas, quizás hayas ignorado esta valiosa evidencia. Debido a que en mi juventud yo provenía de fuera, desde Celaya, cuando viajaba al templo todo me era novedad y me causaba sorpresa. Fue así como descubrí este mamut y las placas que le acompañan y, desde entonces, prefiero esta ruta para ir al templo porque me permite mantenerme en contacto directo con una más de las numerosas evidencias que contribuyen a ratificar la veracidad y autenticidad del Libro de Mormón. Es para mí como un testimonio viviente. ¿No lo crees?