La lucha de Jacob conDios es de naturaleza simbólica.
La lucha de Jacob conDios es de naturaleza simbólica.

Génesis 32 es la combinación de dos historias entrelazadas. Una de ellas es sagrada y se relaciona con el templo. La otra es acerca de la preparación para el encuentro entre Jacob y Esaú. Permíteme tratarlas en sentido inverso.

  • Los preparativos para el encuentro entre Jacob y Esaú. Recordarás que Jacob, aconsejado por sus padres y bajo la dirección de Dios, huyó del violento carácter de Esaú hacia Padan-aram, donde estuvo veinte años al servicio de su tío Labán y donde formó una familia. Ahora, enviado por Dios de regreso a su tierra, enfrentaba el obstáculo del rencuentro con Esaú. Si Esaú conservaba sus rencores y carácter, Jacob bien podía temer que aún buscara su vida. Jacob, queriendo obrar rectamente, envía mensajeros a Esaú, con un mensaje de paz, para anunciar su regreso (Génesis 32:3–5). Le comparte las noticias de su prosperidad, apelando a la ambición y materialismo de Esaú para calmarle. Para el pánico de Jacob, Esaú responde aproximándose con una compañía de 400 hombres, probablemente armados. Jacob teme entonces una matanza y divide su comitiva en dos grupos, con la esperanza de asegurar la supervivencia de al menos uno de ellos. También ora a Dios , apelando al convenio de Abraham ratificado en él (Génesis 32:9–12), y envía regalos a Esaú procurando pacificarle (Génesis 32:13–21). Esta historia continuará en el próximo capítulo (Génesis 33:1–16).
  • Jacob y su “lucha con Dios” en Peniel. El relato de la historia sagrada en Génesis 32 tiene mucho que ver con la ordenanza de la investidura del templo. Recordarás que Jacob tuvo una experiencia sagrada primeramente en Bet-el, donde, en una visión, vio a Dios y reconoció el lugar como “casa de Dios y puerta del cielo”. Ahora, Jacob es primeramente instruido por ángeles de Dios (Génesis 32:1–2). Tras disponer a su pueblo en preparación para el encuentro con Esaú como hemos visto en el inciso anterior, Jacob tiene un encuentro con un varón, en un proceso que simbólicamente se describe como una “lucha con Dios” y que culmina en haber entrado en su presencia (Génesis 32:30). Durante esta experiencia, el nombre de Jacob es cambiado y recibe un nombre nuevo. La expresión de “lucha con Dios” es usada por profetas como Enós (Enós 1:2) y Alma (Alma 8:10, 15) para expresar una lucha espiritual y un acercamiento a Dios. El nombre nuevo de Israel le sería ratificado más adelante, en Bet-el (Génesis 35:11–15).

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