Genesis5

El capítulo 5 de Génesis es uno de los once “libros de genealogía” que componen el Génesis. Estos “libros” pueden abarcar desde unos pocos versículos hasta capítulos enteros y son de suma importancia para la comprensión de la Biblia.[1]

El propósito de la inserción de este “libro de las generaciones de Adán” es conducirnos desde Adán hasta Noé y servir de preámbulo para la historia de Noé y del diluvio universal. A lo largo del capítulo 5 de Génesis descubres otros personajes notables, como Sem, Enoc y Matusalén. Algunos puntos que quizás desees recordar son:

  • El Jared que aquí se menciona no tiene nada que ver con la historia de los jareditas, que están más bien relacionados con el capítulo once de Génesis (la torre de Babel).
  • La historia de Enoc se relata con muchísimo más detalle en los capítulos 6 y 7 del libro de Moisés.
  • Nota que las edades de los patriarcas son muy grandes, pero ve cómo se van reduciendo con el paso del tiempo.

Bibliografía y notas finales


  1. El sólo hecho de que existiese un “libro de generaciones de Adán” del que Moisés pudiese tomar esta genealogía denota que Adán y sus hijos contaron con la habilidad de la escritura, tal como también señala Moisés 6:4–6. Este es un detalle importante, ya que si lo que separa la historia de la prehistoria es la aparición de la escritura, lo que las escrituras en realidad nos están diciendo es que no hubo prehistoria, al menos como los historiadores la están definiendo. Lo que llamamos “hombres de las cavernas” fue entonces un retroceso del desarrollo del hombre y no su origen. Adán fue un hombre hecho a semejanza de Dios, dotado de una gran inteligencia, y la cultura fue inspirada por Dios desde el principio. Antes del Diluvio la barbarie, entonces, sucedió a la civilización y no a la inversa.  ↩

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