El sacerdocio de Dios comparado con un cohete

Usando imágenes de la era espacial, el élder Dale G. Renlund comparó el sacerdocio con un cohete y la oportunidad de beneficiarse del poder expiatorio del Salvador a la carga útil que un cohete libera.

“Jesucristo tiene el poder y la autoridad para redimir a toda la humanidad”, dijo el élder Renlund del Quórum de los Doce Apóstoles en su sesión del sacerdocio el 30 de septiembre. “Para hacer accesible su poder expiatorio, Él ha delegado una parte de Su poder y la autoridad a los hombres en la tierra”.

“Para que los propósitos del Padre sean cumplidos, el poder expiatorio de Cristo debe estar disponible para los hijos de Dios”, notó el élder Renlund. “El sacerdocio ofrece estas oportunidades. Es el cohete”.

Las ordenanzas y convenios del sacerdocio

“Las ordenanzas y convenios necesarios en la tierra son administrados solamente por la autoridad del sacerdocio”, señaló.

Así como los defectos menores en los cohetes se evitan para salvaguardar la misión, el uso del sacerdocio está salvaguardado por las claves del sacerdocio, así como los convenios que un poseedor del sacerdocio hace, dijo el élder Renlund.

“Los convenios con Dios son serios y solemnes”, dijo. “Un hombre debe prepararse, aprender y entrar en tales convenios con la intención de honrarlos. Un convenio se convierte en una promesa de sí mismo. ”

Promesas del sacerdocio

El élder Renlund explicó que un poseedor del Sacerdocio Aarónico hace convenios de evitar el mal, ayudar a otros a reconciliarse con Dios y prepararse para recibir el Sacerdocio de Melquisedec. Dios a cambio promete esperanza, perdón, el ministerio de ángeles y las llaves del evangelio de arrepentimiento y bautismo.

El poseedor del Sacerdocio de Melquisedec, dijo el élder Renlund, se compromete a cumplir las responsabilidades asociadas con el Sacerdocio Aarónico ya magnificar su llamamiento en el Sacerdocio de Melquisedec. “Él lo hace guardando los mandamientos asociados con el convenio” incluyendo el cuidado de las palabras de la vida eterna, dando testimonio de Jesucristo y Su obra de los últimos días, no jactándose de sí mismo y convirtiéndose en el amigo del Salvador.

El convenio y juramento del sacerdocio

Dios promete a cambio que un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec recibirá llaves para entender los misterios de Dios, dijo el élder Renlund. “Él será perfecto a fin de poder estar en la presencia de Dios”.

El élder Renlund dijo que Dios afirma sus promesas del convenio con un juramento que pertenece solamente al Sacerdocio de Melquisedec. “Es Dios quien jura el juramento, no el poseedor del sacerdocio. Debido a que esta situación única involucra Su poder y autoridad divina, Dios usa un juramento, empleando el lenguaje más poderoso que Él puede, para asegurarnos de la naturaleza vinculante e irreversible de Sus promesas”.

Severas consecuencias resultan de quebrantar convenios del sacerdocio, advirtió. “Ser casual o apático en una vocación del sacerdocio es como introducir la fatiga del material en un componente de cohete”.

El élder Renlund dijo que se ha dado cuenta de que usar el sacerdocio de Dios de cualquier manera es ayudar a nuestro Padre Celestial ya Jesucristo en Su trabajo, para proveer la oportunidad de redención y exaltación a cada uno de los hijos de Dios.

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