En el salmo 23, David utiliza la metáfora de un rebaño, del cual Dios es el pastor y nosotros las ovejas. A través del Salmo, David reflexiona sobre los muchos beneficios que ha recibido del Señor, a pesar de los peligros de la vida, y concluye que la protección persistente y amorosa de Dios podría restaurarle a la plena comunión.

La parábola del pastor y sus símbolos

David emplea la figura de un pastor para recordar las bendiciones que ha recibido del señor. Este no es el único salmo en donde David emplea esta figura. Pueden hacerse comparaciones con los salmos 28, 9 y 81.

La metáfora del rebaño, en realidad, es un uso natural para David, quien en su pasado había laborado como pastor y que, por lo tanto, ha pasado a ser conocido la historia como el rey pastor. Era también una metáfora común conocida en el Antiguo Oriente, ya que muchos Reyes se comparaban a sí mismos con pastores al describir sus capacidades de liderazgo.

Otros pasajes en que se usa la metáfora del pastor

Isaías uso también la metáfora del pastor en sus profecías. Más tarde, jesucristo se identificaría a sí mismo como el Gran Pastor y Pedro, el que llegaría a ser su sucesor como profeta y presidente de la iglesia, llamó a Jesucristo con el título de el príncipe de los pastores.

En el caso de David, lejos de colocarse a sí mismo en el lugar de pastor, reconoce a Dios desde el primer versículo como su pastor, del cual él es solamente una de sus ovejas.

Las bendiciones que brinda el Buen Pastor

Al enumerar sus bendiciones, la primera que David reconoce es la nutrición espiritual. Del mismo modo en que un pastor guía a sus ovejas hacia dónde se encuentra el pasto fresco que puede alimentarlas, el señor guía su pueblo. A quién sigue al Señor nunca le faltara a la nutrición espiritual. Bajo el mando del príncipe de los pastores se encuentran pastores secundarios, los cuales se designan en las escrituras como mayordomos u obispos, de quien se espera que también cuiden el rebaño. El alimento que se les manda que proporcionen al alma es la palabra de Dios.

Una segunda bendición que proviene de seguir el liderazgo el señor es la restauración espiritual. En la misma forma en que un pastor conduce su rebaño a lugares placidos de aguas limpias para procurar su descanso y limpieza, el señor restaura y refresca el alma. La lección espiritual es clara: el Señor provée perdón y limpieza espiritual para la paz de aquellos que le siguen.