Samuel debe haberse parecido a cualquier otro jovencito de su edad cuando él ministraba al Señor en presencia de Elí. Una noche Samuel estaba durmiendo cuando oyó la voz del Señor que lo llamaba, y creyendo que era el anciano Elí, respondió: “Heme aquí”. Entonces, después que Elí escuchó el relato del jovencito y le dijo que era el Señor, Samuel siguió el consejo de Elí y posteriormente respondió al llamado del Señor con la notable respuesta: “Habla, porque tu siervo oye”. El registro entonces revela que “Samuel creció, y Jehová estaba con él” (1 Samuel 3:4, 10, 19).

«Alcancemos lo más alto», Presidente Thomas S. Monson, Conferencia General de octubre de 1993.