Al contemplar el reemplazo del sacrificio animal por la Santa Cena, no podemos evitar darnos cuenta de la estrecha relación que existe entre ambos. Tanto el sacrificio como la Santa Cena:

  • Se ven afectados por la actitud y la dignidad de la persona (véase Amós 5:6–7, 9–10, 21–22; 3 Nefi 18:27–29; Moroni 7:6–7).
  • Se han creado para que los lleven a cabo sacerdotes que oficien en el Sacerdocio Aarónico (véase D. y C. 13:1; 20:46).
  • Se centran en Cristo (véase Lucas 22:19–20; Alma 34:13–14).
  • Emplean emblemas que representan la carne y la sangre de Cristo (véase Lucas 22:19–20; Moisés 5:6–7).
  • Facilitan el medio mediante el cual se pueden hacer y renovar convenios con Dios (véase Levítico 22:21; D. y C. 20:77, 79).
  • Se realizan con regularidad en el día de reposo y en otras ocasiones especiales (véase Levítico 23:15; D. y C. 59:9–13).
  • Se asocian con comidas que, simbólicamente, representan la Expiación (véase Levítico 7:16–18; Mateo 26:26).
  • Son las únicas ordenanzas de salvación en las que los miembros participan para su beneficio en más de una ocasión.
  • Proporcionan un paso importante en el proceso del arrepentimiento (véase Levítico 19:22; 3 Nefi 18:11; Moisés 5:7–8).

Bibliografía

•    M. Russell Ballard, “La ley de sacrificio”, Liahona. marzo de 2002

Originally posted 2018-03-06 18:08:00.

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Un ejemplo actual del sacrificio entre los Santos de los Últimos Días