Poco después que los israelitas hubieron cruzado a pie el río Jordán, de Moab a Canaan, Josué les dijo a doce hombres, uno de cada tribu, que cada uno sacara una piedra del cauce del río seco para construir un monumento eterno para los hijos de Israel. Parafraseando a Josué:
“Cuando vuestros hijos preguntaren el significado de estas piedras, les contaréis cuando Israel cruzó el Jordán en seco. Les diréis que el Señor vuestro Dios secó el agua del río hasta que pasarais, como secó el Mar Rojo para nosotros. Por eso todos en la tierra sabrán el gran poder que tiene el Señor y honrareis a Jehová vuestro Dios para siempre.” (Véase Josué 4:21-24.)
La Biblia esta llena de exhortaciones de que recordemos las obras de Dios en las que El ha intervenido a favor de su pueblo. Y nosotros somos testigos de su poderosa intervención en el mundo actual.
(1990, abril, David B. Haight, ‘El evangelio llenará la tierra,’ Liahona, mayo 1990 ¶ 14–16)