Moisés y Aarón eran los hijos de Asram, quien a su vez, como descendiente directo de Leví, era uno de los líderes (ancianos) del pueblo de Israel. Dicha posición debe haber beneficiado mucho a Moisés quien, por intermedio de Aarón, al llegar a Egipto se entrevistó directamente con los ancianos (líderes) de Israel sin mayor mediación o protocolo. A su vez, la posición anterior de Moisés en palacio debió ser un grandioso facilitador al momento de entrevistarse con Faraón. Moisés no perdió tiempo en el trámite de audiencias, fue admitido en palacio de manera inmediata.

Por su parte, Aarón fue el vocero del profeta desde el principio. En la restauración, el Señor hizo referencia a esto al señalarle a Oliver Cowdery que le había sido dado “el don de Aarón”, esto es, el don de ser vocero del Profeta. El Señor hizo notar que este don consistía no sólo en una asignación, sino también en un verdadero don espiritual. Estudiar el don de Oliver Cowdery y cómo lo ejerció ayuda a entender también la naturaleza espiritual del don que le fue concedido a Aarón.