Salmos 111

 

Este salmo es fácil de memorizar. La referencia está compuesta de puros unos. Es el salmo ciento once (Salmos 111). Es un salmo muy apropiado para ser memorizado antes de una conferencia general, porque todo su contenido parece aplicable a lo que sucede durante una conferencia.

Prepárate para asistir

Observa simplemente como empieza:

Cuando acudes a una conferencia general a esto vas, a alabar a Jesucristo con todo tu corazón, “en el concilio y congregación de los rectos”, que es la propia conferencia. Por cierto, si te quedas en casa no estás completamente reunido en una congregación. Internet es un gran medio, pero es preferible estar presente en la conferencia, toda vez que sea posible, porque se siente mucho más de la presencia del Espíritu.

La maravilla de la restauración del evangelio

Luego fíjate como continúa:

Nosotros buscamos las grandes obras de Jehová y nos deleitamos en ellas. La restauración es una de esas grandes obras, de hecho una obra maravillosa y un prodigio, según las escrituras la llaman. Gracias a ella tenemos profetas y apóstoles vivientes por medio de los cuales el Señor se dirige a nosotros hoy en día tal como en la antigüedad. Ciertamente honra y majestad son su obra y su justicia permanece para siempre.

El testimonio de los profetas y apóstoles

Los apóstoles y profetas nos testifican de Cristo, de la restauración del evangelio y de los portentosos milagros que se han llevado a cabo en esta dispensación.

El plan de bienestar conduce a la consagración

Nos hablan acerca del plan de consagración, de la ley del ayuno y del plan de bienestar. Nos recuerdan los convenios que hemos hecho con Dios y nos explican cómo vivirlos, y nos alientan con las promesas que contienen.

El reino de Dios y el recogimiento de Israel

Nos hablan acerca de Sión y de la edificación del reino de Dios sobre la tierra. Nos recuerdan acerca del recogimiento espiritual que se lleva a través de la obra misional, y nos preparan para el recogimiento físico que se llevará a cabo poco antes de la Segunda Venida.

La conferencia general: una forma de recordarle siempre

Por lo tanto, asistir a una conferencia general es “recordarle siempre”. Recordar la majestuosidad de sus obras en estos últimos días. Considerar sus preceptos y enseñanzas y preparar el corazón para recibirlos como se recibe una semilla en tierra fértil.

La vigencia de los convenios

Ciertamente, el considerar la obra de la restauración que hoy vivimos nos sumerge en una sensación de humildad y reverencia. Gracias a Él hoy tenemos vigentes los convenios que se han hecho desde Adán hasta el presente y podemos recibirlos en las sagradas ordenanzas, en las capillas y en los templos.

Practicar es vivir

La conferencia general es para ir con el corazón atento, para recibir las enseñanzas y preceptos de Dios. Pero aún más importante, es para poner dichas enseñanzas en práctica, haciendo que produzcan un fruto viviente en nuestra vida, llenándonos de felicidad y de gozo a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

Gracias a Dios por tener el privilegio de recibir sus enseñanzas a través de profetas y apóstoles vivientes en esta conferencia general.

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