El uso de la palabra “investidura” en la Biblia y en las escrituras modernas

La investidura es una de las ordenanzas más importantes en la Iglesia de Jesucristo, una que enseña directamente sobre el poder y autoridad de Dios que se puede recibir como parte de la exaltación en el reino de Dios sobre la tierra y en el reino celestial en la vida venidera. En este artículo me ocuparé únicamente de trazar el uso de la palabra “investidura” en la Biblia y en las revelaciones modernas. Aparte de los ejemplos citados en este artículo, existen en las Escrituras muchas instancias de personas que han sido investidas, así como descripciones y símbolos que se corresponden con la ordenanza de la investidura, todo lo cual se dejará para su estudio por separado en otros artículos.

Comenzaré por citar una declaración que José Smith dirigió a los Doce Apóstoles el 12 de noviembre de 1835[1]: “La investidura, sobre la que estáis tan ansiosos, no puede ser comprendida por vosotros ahora, ni podría Gabriel explicarla para el entendimiento de vuestras mentes…”. José Smith dijo esto en el sentido de que la investidura reserva un conocimiento muy por encima de su sencilla apariencia, lo cual es importante que sepamos a fin de no que no seamos negligentes en brindarle nuestra mayor atención. Lo que hoy platicaremos es sólo uno de sus aspectos.

La palabra “investidura” en el Antiguo Testamento

La Biblia contiene menciona la investidura dos veces, una en el Antiguo Testamento y otra en el Nuevo Testamento. El sustantivo “investidura” se encuentra sólo una vez dentro de la Biblia, en el Antiguo Testamento. En 1 Crónicas 29:22, Salomón es confirmado en el reino mediante una ceremonia descrita de la siguiente manera:

22 Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y lo ungieron ante Jehová como príncipe, y a Sadoc, como sacerdote. (Antiguo Testamento | 1 Crónicas 29:22)

Significado de la palabra “investidura”

Esta mención en el Antiguo Testamento nos conduce directamente al significado del término en sí, ya que la palabra “investidura” se refiere aquí a un otorgamiento de poder y autoridad, en este caso para un rey. El diccionario de Google define la investidura como el “Carácter que se adquiere con la toma de posesión de ciertos cargos o dignidades.” O bien, de acuerdo con el Free Dictionary[2], investidura es la “acción de conferir a una persona un cargo o dignidad importante”.

Esta concesión de poder y autoridad iba con frecuencia acompañada de alguna ceremonia ritual de carácter simbólico, como la entrega de un bastón (cetro) o la adquisición de una vestimenta especial. La enciclopedia virtual Wikipedia explica que “antiguamente, las investiduras eran acompañadas de ciertas señales exteriores o simbólicas para expresar la traslación que se hacía de la propiedad o posesión de una persona a otra.” Estas señales exteriores o simbólicas podían incluir el uso de ropas especiales que señalaban el rango adquirido. De hecho, “el nombre investidura se deriva del latín vestire, vestir o revestir.[3]

La palabra “investidura” en el Nuevo Testamento

En Lucas 24:49 se encuentra la promesa hecha por el Señor resucitado a los discípulos de que serían investidos con poder de lo alto antes de que comenzasen sus misiones como testigos especiales de Jesucristo a todo el mundo.

49 Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros quedaos en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos con poder de lo alto. (Nuevo Testamento | Lucas 24:49)

Una progresión de significado entre los dos testamentos

Como podemos observar, el Antiguo Testamento documenta la aplicación de la palabra “investidura” a un otorgamiento de poder y autoridad, que se recibía mediante una significativa ceremonia en la que el candidato era ungido para el trono real. En el Nuevo Testamento, es a los once discípulos a quienes Jesucristo promete el ser investidos con poder de lo alto como preparación para su misión apostólicas.
El significado de que los apóstoles recibiesen una investidura cobra significado adicional cuando consideramos la referencia a una promesa recibida que hace Juan el Apóstol hace al principio del Apocalipsis.

4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia a vosotros y paz del que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono;

5 y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre,

6 y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sean gloria y dominio para siempre jamás. Amén. (Nuevo Testamento | Apocalipsis 1:4–6)

El apóstol Pedro también se expresa en un lenguaje semejante en sus escritos, al referirse al pueblo de toda la Iglesia:

9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.
(Nuevo Testamento | 1 Pedro 2:9)

Dado que, como hemos comprendido, la investidura es un otorgamiento de poder queda relacionada con este concepto del “sacerdocio real” o “reyes y sacerdotes” mencionado por los principales apóstoles de la Iglesia Primitiva y se enmarca en el concepto general del Reino de Dios que se desarrolla en los evangelios. Dicha investidura fue recibida por los primeros apóstoles en Jerusalén, antes de la predicación del evangelio a las naciones, y fue entonces extendida como una promesa para cada miembro de la Iglesia de Jesucristo. Tal como Jesús había anticipado a sus discípulos durante su ministerio:

29 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.

30 Porque todas estas cosas busca la gente del mundo, pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

32 No temáis, pequeño rebaño, porque al Padre le ha complacido daros el reino. (Nuevo Testamento | Lucas 12:29–32)

El uso de la palabra “investidura” en las revelaciones de Doctrina y Convenios

La promesa de la investidura como preparación a la predicación del evangelio

Al restaurarse la Iglesia de Jesucristo hubo también una restauración gradual de los principios y ordenanzas que existieron en la Iglesia Primitiva. De manera análoga al evento descrito en el evangelio de Lucas, el Señor Jesucristo se propuso enviar nuevamente mensajeros de la Iglesia a todas las naciones. Para ello, en enero de 1831, mandó al pueblo de la Iglesia congregarse en Ohio y les prometió que allí podrían ser “investidos con poder de lo alto”, como los antiguos discípulos. Esta promesa se registra por primera vez en Doctrina y Convenios 38:31–33.

31 Y para que os escapéis del poder del enemigo y vengáis a mí, un pueblo justo, sin mancha e irreprochable,

32 fue por lo que os di el mandamiento de trasladaros a Ohio; y allí os daré mi ley, y allí seréis investidos con poder de lo alto;

33 y desde allí irán a todas las naciones los que yo quisiere, y les será dicho lo que han de hacer; porque tengo reservada una gran obra, pues Israel será salvo y lo guiaré por donde yo quiera, y ningún poder detendrá mi mano. (Doctrina y Convenios 38:31–33)

Esta preparación habría de realizarse antes del envío global de misioneros en la Iglesia:

38 Procurad que se conserven todas las cosas; y cuando los hombres sean investidos con poder de lo alto, y enviados, han de juntarse todas estas cosas en el seno de la iglesia. (Doctrina y Convenios 38:38)

La promesa fue repetida al mes siguiente, en febrero de 1831, tal como se registra en Doctrina y Convenios 43:15–16. La sección 43 está dirigida a todos los élderes de la Iglesia.

15 De nuevo digo, escuchad, élderes de mi iglesia, a quienes he nombrado: No sois enviados para que se os enseñe, sino para enseñar a los hijos de los hombres las cosas que yo he puesto en vuestras manos por el poder de mi Espíritu;

16 y a vosotros se os enseñará de lo alto. Santificaos y seréis investidos con poder, para que impartáis como yo he hablado. (Doctrina y Convenios 43:15–16)

Las primeras investiduras en el templo de Kirtland

El 1° de junio de 1833, el Señor mandó que se construyera una casa a Su nombre. Parte de la explicación que él brindo para este mandato es la siguiente, en la cual el Señor relaciona nuevamente la investidura con el ministerio y el servicio misional.

8 Sí, de cierto os digo, os mandé edificar una casa, en la cual me propongo investir con poder de lo alto a los que he escogido;

9 porque ésta es la promesa del Padre para vosotros; por tanto, os mando permanecer, así como mis apóstoles en Jerusalén. (Doctrina y Convenios 95:8–9)

Para junio de 1834, un año después, el templo de Kirtland había sido construido. La voluntad del Señor era que se realizasen investiduras en este lugar para sus élderes.

9 Por tanto, a causa de las transgresiones de mi pueblo, me conviene que mis élderes esperen un corto tiempo la redención de Sión;

10 para que ellos mismos se preparen, y mi pueblo sea instruido con mayor perfección, y adquiera experiencia, y sepa más cabalmente lo concerniente a su deber y a las cosas que de sus manos requiero;

11 y esto no puede llevarse a cabo sino hasta que mis élderes sean investidos con poder de lo alto.

12 Pues he aquí, he preparado una magna investidura y bendición que derramaré sobre ellos, si son fieles y siguen siendo humildes delante de mí.

13 De modo que me conviene que mis élderes esperen un corto tiempo la redención de Sión. (Doctrina y Convenios 105:9–13)

Un poco más adelante, en la misma sección, el Señor especifica que los primeros élderes de la Iglesia (José Smith y Oliverio Cowdery, ver DyC 20:2–3) habrían de recibir la investidura en esta santa casa, el templo de Kirtland.

33 De cierto os digo, me es oportuno** que los primeros élderes de mi iglesia reciban su investidura de lo alto en mi casa**, la cual he mandado edificar a mi nombre en la tierra de Kirtland;

34 y que los mandamientos que he dado en cuanto a Sión y su ley se ejecuten y se cumplan después de su redención. (Doctrina y Convenios 105:33–34)

La sección 110 de Doctrina y Convenios registra una serie de visitaciones celestiales recibidas por los primeros élderes de la Iglesia, José Smith y Oliverio Cowdery, en el templo de Kirtland, así como la promesa de las bendiciones de la investidura que el Señor había preparado para recibirse en este lugar.

9 Sí, el corazón de millares y decenas de millares se regocijará en gran manera como consecuencia de las bendiciones que han de ser derramadas, y la investidura con que mis siervos han sido investidos en esta casa. (Doctrina y Convenios 110:9)

Hay que notar que la “investidura” recibida por José Smith y Oliverio Cowdery en el templo de Kirtland no consistió en una ordenanza completa, sino en la recepción de visiones espirituales con las cuales se restaurarían importantes llaves del sacerdocio, las cuales servirían de preparación para la recepción de bendiciones posteriores.

Las investiduras en el templo de Nauvoo

El 19 de enero de 1841, con el pueblo ya establecido en Nauvoo, el Profeta José Smith recibió la revelación contenida en la sección 124 de Doctrina y Convenios.

39 Por tanto, de cierto os digo que vuestras unciones y lavamientos, y vuestros bautismos por los muertos, y vuestras asambleas solemnes y memoriales para vuestros sacrificios por medio de los hijos de Leví, y para vuestros oráculos en vuestros lugares santísimos en donde recibís conversaciones, y vuestros estatutos y juicios, para el principio de las revelaciones y fundamento de Sión, y para la gloria, honra e investidura de todos sus habitantes, son conferidos mediante la ordenanza de mi santa casa, que a mi pueblo siempre se le manda construir a mi santo nombre.

40 Y de cierto os digo, edifíquese esta casa a mi nombre,** para que en ella pueda yo revelar mis ordenanzas a mi pueblo**;

41 porque me propongo revelar a mi iglesia cosas que han estado escondidas desde antes de la fundación del mundo, cosas que pertenecen a la dispensación del cumplimiento de los tiempos. (Doctrina y Convenios 124:39–41)

Para este momento, el Señor ya habla al pueblo de una ordenanza más integral, dirigida a todo el pueblo. Se habla de una gloria, honra e investidura para todos los habitantes de Sión y se mencionan otras ordenanzas del templo que ahora conocemos. Este fue el preámbulo de la ceremonia de la investidura, tal como la conocemos hoy en día. José Smith comenzó a administrar a partir de ese momento la ordenanza tanto como le fue posible y el Quórum de los Doce comenzó con esta labor después de su Martirio. La sección de Temas del Evangelio en el sitio oficial de la Iglesia lo explica de esta manera:

“En el momento de su muerte, había dado estas ordenanzas a varias docenas de hombres y mujeres, quienes se reunían con frecuencia para orar y participar en las ceremonias del templo mientras esperaban la finalización del Templo de Nauvoo en diciembre de 1845[4].”

El significado de la palabra investidura en la actualidad

La palabra investidura es usada en el Antiguo Testamento para referirse a la ceremonia en que Salomón recibió su poder real y se menciona en el Nuevo Testamento para señalar la recepción de poder de lo alto para los primeros discípulos de la Iglesia Primitiva, extendida primeramente a los apóstoles y después a toda la Iglesia. Este poder de lo alto tenía la finalidad de constituirlos como “reyes y sacerdotes” y como un sacerdocio real dentro del marco del reino de Dios.

La comprensión de la investidura tal como hoy en día la concebimos se fue obteniendo por medio de revelación y de manera gradual durante la restauración del evangelio. En 1831 el Señor extendió el mandamiento a los santos de congregarse en Ohio, donde serían investidos con poder de lo alto. Esta investidura parecía contemplarse solamente como un preámbulo a la predicación del evangelio con poder y autoridad. Esta promesa se cumplió parcialmente en el templo de Kirtland cuando los primeros élderes de la Iglesia, José Smith y Oliverio Cowdery, recibieron la visita de seres celestiales, quienes les otorgaron conocimiento y llaves indispensables para la obra de la restauración.

Sin embargo, no fue sino hasta Nauvoo que el Señor revelaría los fundamentos de la investidura actual, en que tomaría la forma de una ordenanza fija, relacionada con otras ordenanzas reveladas del templo. De manera análoga a la forma en que la investidura fue revelada para la Iglesia Primitiva, en que fue recibida primero por los líderes de la Iglesia, en nuestra dispensación el poder y autoridad que representa había sido en primer lugar recibido parcialmente por la Primera Presidencia. Y durante el periodo de Nauvoo, de igual manera que en el Nuevo Testamento, podemos observar que este conocimiento y promesa se extendió después hacia toda la Iglesia.

La revelación recibida en Nauvoo amplió el significado de la ceremonia de la investidura al interelacionarla con el concepto del establecimiento del reino de Dios sobre la tierra y el reino celestial. La sección de “Temas del Evangelio” en el sitio oficial de Internet de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días contiene el siguiente párrafo que, de manera semejante, puede servir para ampliar también nuestra propia comprensión del significado de la investidura tal como se recibe en los templos de la Iglesia el día de hoy:

“Las enseñanzas de José Smith acerca de las ordenanzas del templo proporcionan un mayor contexto para las enseñanzas relacionadas con el sacerdocio que dio a la Sociedad de Socorro. José habló de establecer un ”reino de sacerdotes“. Había usado términos similares un poco antes cuando habló de la relación de todos los santos con el templo. Dicho ”reino de sacerdotes“ iba a estar compuesto por hombres y mujeres que habían hecho convenios en el templo[5]”.

Y esa es la misma perspectiva y gloriosa esperanza que hoy podemos tener como parte de la Restauración del Evangelio, en estos, los últimos días y en preparación para la Segunda Venida de nuestro Señor y Salvador y Rey de Reyes. Los fieles Santos de los Últimos Días comprenden el establecimiento del Reino de Dios sobre la tierra como la antesala al glorioso advenimiento del Reino Celestial. Tal como se indica en Doctrina y Convenios:

5 Implorad al Señor, a fin de que su reino se extienda sobre la faz de la tierra, para que sus habitantes lo reciban y estén preparados para los días que han de venir, en los cuales el Hijo del Hombre descenderá en el cielo, revestido del resplandor de su gloria, para recibir el reino de Dios establecido sobre la tierra.
6 Por tanto, extiéndase el reino de Dios, para que venga el reino de los cielos, a fin de que tú, oh Dios, seas glorificado en los cielos así como en la tierra, para que tus enemigos sean vencidos; porque tuya es la honra, el poder, y la gloria, para siempre jamás. Amén. (Doctrina y Convenios 65:5–6)

Es mi esperanza que podamos meditar en esto durante nuestra próxima sesión de adoración en el templo y trascender así el significado de nuestra propia investidura.

Bibliografía y notas finales


  1. History of the Church 2:309, citado por Hoyt W. Brewster en Doctrine and Covenants Encyclopedia.  ↩
  2. http://es.thefreedictionary.com/investidura  ↩
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Investidura  ↩
  4. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Temas del Evangelio, Enseñanzas de José Smith sobre el sacerdocio, el templo y las mujeres  ↩
  5. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Temas del Evangelio, Enseñanzas de José Smith sobre el sacerdocio, el templo y las mujeres  ↩

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here