Benjamín fue el hijo del primer rey Mosíah, llamado también Mosíah I para distinguirlo de su nieto. Este primer Mosíah fue quien, emigrando al norte, se topó con un pueblo, el de los mulekitas, descendientes de Mulek y su grupo. Este pueblo no conservaba registros, lo cual dio origen a que no sólo su idioma se corrompiera, sino también su cultura. El hecho de que Mosíah sí llevara registros que le ayudaran a conservar su religión, su cultura y su idioma fue un factor determinante para la educación de los mulekitas y para la preminencia de los nefitas sobre los mulekitas, al grado de que Mosíah I fue nombrado para ser rey sobre el pueblo de Zarahemla y el pueblo tomo el nombre de “nefitas” a pesar de ser en realidad una fusión entre nefitas y mulekitas.

Benjamín debió ser testigo durante su vida de este impacto, del proceso de culturización de los mulekitas y del valor espiritual de los registros. A su tiempo, cuando sintió que la muerte estaba cerca, eligió con mucho cuidado los consejos que habría de transmitir a sus hijos y a su pueblo. El mensaje que transmitió al pueblo se encuentra recogido en su famoso discurso (Mosíah 2-5), pero antes de eso Benjamín se había reunido con sus hijos para transmitirles en la medida de lo posible la lección que había aprendido por vivencia propia y observación durante toda su vida.
Entre las ventajas que él observó a la tarea de llevar registros sagrados, estaban las siguientes:

  • Liberan de la ignorancia.
  • Conducen al entendimiento de los misterios de Dios.
  • Sirven como apoyo para la retención.
  • Permiten que los mandamientos sean recordados, aún en medio de la incredulidad.

Algunas de las cosas adicionales que aprendemos “de paso” en este pasaje son:

  • El idioma en que las planchas de bronce estaban escritas. Uno esperaría que estuviesen escritas en hebreo. Pues no, estaban escritas en egipcio.
  • Lehi había sido educado para poder comprender el idioma egipcio. Esto refuerza la teoría de que Lehi era diplomático o comerciante, de que viajaba mucho y de que pudo haber tenido un origen noble que garantizase su amplia educación.
  • Los lamanitas no creían en las enseñanzas de los nefitas. Esto implica que se habían hecho numerosos esfuerzos por instruirles, pero que el rencor inspirado a través de sus tradiciones les impedía aceptar la enseñanza.

El consejo dado por el Rey Benjamín a sus hijos nos permite valorar más la importancia no sólo de las planchas de bronce, que eran toda la Escritura del pueblo nefita en esos momentos, sino también de nuestras propias escrituras así como de nuestros registros sagrados. ¿Se podrá aplicar la misma enseñanza a los registros familiares, así como a lo escrito bajo inspiración en nuestro diario personal? ¿Qué otros registros debieran tomarse en consideración durante la aplicación de esta escritura?

¿Por qué daría tanta importancia Benjamín a este consejo como para convertirlo en uno de los últimos consejos que sabía que podría transmitir a sus hijos?

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Originally posted 2015-06-01 05:00:02.