Las 5 principales monedas de los evangelios

En este artículo te comparto unas valiosas imágenes para que puedas apreciar las monedas de los evangelios, así como su tamaño y valor relativo.

En este artículo te mostraré cómo lucían las principales monedas de los evangelios, las cuales son las que se utilizaban en los territorios ocupados por la dominación romana. Te mostraré algunas gráficas que he podido coleccionar y traduciré para ti con gusto los términos más importantes, para que puedas entenderlas. Este artículo es complementario al de monedas, Pesos y Medidas, en donde podrás encontrar una descripción de las principales monedas de toda la Biblia.

En este artículo

Las principales monedas de los evangelios

Esta primera gráfica te permite observar las principales monedas de los evangelios, con sus tamaños y valores relativos, en términos de lo que podía comprarse con ellas.

Las 5 principales monedas de los evangelios

El denario de plata

Si quieres pensar en el costo de la vida en el tiempo de Cristo y sus apóstoles tienes que considerar primero el denario. En el primer siglo, se consideraba al denario como la paga que un hombre común recibía por un día de trabajo. Con un denario se podía comprar unas 15 libras de trigo.Cuando se confrontó a Jesucristo para que declarara si era lícito dar tributo al César (Mateo 22:18), él pidió primero ver la moneda del tributo y lo que le entregaron fue uno de estos denarios. La moneda que aparece en estas gráficas tiene la inscripción «Tiberio César, hijo del divino [Augusto, conocido como] Augusto».

Las 5 principales monedas de los evangelios

El medio siclo de plata

Hablando de impuestos, el tributo pagado a los romanos no era el único a considerar. Había también un impuesto interno, el impuesto del templo, el cuál se pagaba con el medio siclo de plata. No te dejes engañar por el tamaño: un medio siclo de plata era el equivalente de dos denarios, por lo que podías comprar con ellos no sólo 15 libras de trigo, sino también una lámpara de barro para aceite. La leyenda en estas monedas dice «De Tiro, santo e inviolable». Roma operaba la acuñación de las monedas en ese lugar, en Tiro, y tenían una alta concentración de plata, como del 94%.

Las 5 principales monedas de los evangelios

El siclo de plata

Claro que, si había medios siclos entre las monedas de los evangelios, también había siclos completos, distintos por ser más grandes en peso y tamaño. El siclo de plata se acuñaba en Tiro, igual que el medio siclo, y ambas eran las únicas monedas que se aceptaban para pagar el impuesto del templo en el tiempo de Jesús. La razón era que se consideraban las monedas más puras en cuanto a la calidad de su plata y su elaboración.

El valor del siclo de plata era de 4 denarios, de modo que podías comprar esta vez una túnica, un litro de aceite de oliva, dos hogazas de pan y medio litro de vino económico. La leyenda de estas monedas decía lo mismo que en el medio siclo: «De Tiro, santo e inviolable».

Un siclo de plata es lo que los recaudadores llegaron a pedir a Pedro cuando Jesús se encontraba en su casa. Jesús le hizo a notar a Pedro que ellos, en realidad, estaban exentos, pero proveyó la moneda de forma milagrosa para que Pedro pagara el impuesto y no llamase la atención (Mateo 17:27).

Las 5 principales monedas de los evangelios

También las 30 monedas que los gobernantes judíos pagaron a Judas para que traicionase a Jesucristo eran siclos de plata, equivalentes por su valor a 120 denarios. ¡Cuatro meses de trabajo para un hombre común!

La prutah de bronce

Aunque no tengo aquí la imagen correspondiente, debemos hablar brevemente de la prutah de bronce. Era una moneda ordinaria, de flujo frecuente y de bajo valor, sesenta y cuatro veces más económica que un denario. Con ella podías pagar solamente una tercera parte de una libra de pan.

El leptón de bronce (la blanca de la viuda)

En una de las ocasiones en que Jesús visitó el templo, observó a una viuda pobre ofrendar una blanca como donativo para el templo. La viuda tenía muy poco, y lo que ofrendó fue una de estas monedas, conocidas también como leptón de bronce. Valían la mitad de lo que valía una prutah. Te servía para pagar, quizá, un baño en uno de los balnearios de los romanos. La moneda tenía la inscripción: «Del rey Alejandro».

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