Abel

Listado de pasajes de las escrituras en torno a la vida de Abel, el primer mártir de la historia humana.

Abel es célebre por haber sido la primera víctima de asesinato de la historia humana. Hijo de Adán y Eva, tuvo hermanos y hermanas mayores, uno de los cuales fue Caín (Moisés 5:2). Mientras que Caín se ocupaba de la agricultura, Abel se dedicó al cuidado de ovejas (Génesis 4:2; Moisés 5:17).

El orden de nacimiento de Caín y Abel

Una lectura superficial en el libro de Génesis puede darnos la impresión de que Caín fue el primer hijo de Adán y Eva y Abel el segundo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los capítulos del 4 al 11 de Génesis abarcan 2,000 años en tan sólo unas líneas y, por lo tanto, no proporcionan un relato al nivel de detalle de los eventos descritos. En lugar de incluir todos los detalles, se hace sólo un resumen enfocándose en aspectos principales y por ello no se nos informa sobre todos los hijos que Adán tuvo en su prolongada vida de 930 años, sino sólo de tres. Un relato mejor detallado sobre la familia de Adán se encuentra en el libro de Moisés, en la Perla de Gran Precio. Este relato agrega información adicional que nos muestra que Adán, de hecho, tuvo hijos antes de Caín.

Los hijos e hijas de Adán y Eva

1 Y sucedió que, después que yo, Dios el Señor, los hube expulsado, Adán empezó a cultivar la tierra, y a ejercer dominio sobre todas las bestias del campo, y a comer su pan con el sudor de su rostro, como yo, el Señor, le había mandado; y Eva, su esposa, también se afanaba con él.
2 Y Adán conoció a su esposa, y de ella le nacieron hijos e hijas, y empezaron a multiplicarse y a henchir la tierra.
3 Y de allí en adelante los hijos e hijas de Adán empezaron a separarse de dos en dos en la tierra, y a cultivarla y a cuidar rebaños; y también ellos engendraron hijos e hijas.

– Moisés 5:1-3, Perla de Gran Precio

Esta anotación de la Perla de Gran Precio precede al nacimiento de Caín. Eva también se regocija en el hecho de tener posteridad (Moisés 5:11) y la pareja de Adán y Eva comparten su conocimiento del evangelio con «sus hijos e hijas» (Moisés 5:12-15). Estos pasajes son esclarecedores, ya que en el relato del Génesis sólo se nos proporciona información sobre tres hijos, todos varones, lo cual haría imposible obedecer el mandamiento de multiplicarse sobre la tierra. Tal como menciona el Manual de Instituto del Antiguo Testamento:

Adán y Eva tuvieron muchos hijos antes de Caín
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Esta parte del libro de Moisés aclara un problema que se presenta cuando se lee solamente el relato de Génesis. En Génesis 4:1-2, pareciera que Caín y Abel son los primeros hijos de Adán; sin embargo, el versículo 17 habla de la esposa de Caín. El relato de Moisés aclara que Adán tuvo muchos hijos antes de tener a Caín.

Por lo tanto, podemos asegurar que Caín no fue el primer hijo de Adán ni Abel el segundo. Todo lo que el libro de Génesis establece es que Abel nació después de Caín y que era, por tanto, su hermano menor, en cuanto al orden de su nacimiento, sin especificar si hubo otros hermanos, anteriores o intermedios.

Abel recibió el sacerdocio

Un detalle digno de tener en mente cuando consideramos el sacrificio realizado por Abel es que él poseía la debida autoridad para realizarlo. Adán había ordenado a Abel al sacerdocio, por lo que sabemos que éste tenía la autoridad correcta para realizar esta ordenanza.

14 Y Abraham recibió el sacerdocio de manos de Melquisedec, que a su vez lo recibió por medio del linaje de sus padres, hasta Noé,
15 y de Noé hasta Enoc, por medio del linaje de sus padres;
16 y de Enoc a Abel, que fue muerto por la conspiración de su hermano, y quien, por mandato de Dios, recibió el sacerdocio de manos de su padre Adán, el primer hombre;

Doctrina y Convenios 84:14–16

La influencia del oficio de Abel

Tanto Génesis 4:2 como Moisés 5:17 enfatizan que Abel se dedicó al oficio de pastor de ovejas, en contraposición a Caín, que era agricultor. Sin que exista una prevalencia natural de un oficio sobre el otro, pues ambos son igualmente honrosos y necesarios para el hombre, este detalle resulta importante, a la luz de como era considerada dicha diferencia por el mundo antiguo. Según nos informa el libro de Génesis, más de dos mil años después, en Egipto, que era una nación mayormente agricultora y fundada por descendientes de Caín, los pastores eran considerados «abominables», hecho que favoreció a José y a su familia para establecerse en la tierra de Gosén.

El hecho de que Abel fuese pastor y Caín agricultor les dio, sin embargo, acceso inmediato a los recursos que utilizaron en el sacrificio que ofrecerían a Jehová y que resultó tan significativo. Ninguno de los dos estaba privado de los recursos naturales, abundantes en ese momento en la tierra, por lo que Caín bien pudo proveerse del animal indicado de antemano por Dios para el sacrificio, en lugar de llevar del fruto de la tierra, como fue su preferencia, poniendo finalmente su voluntad antes que la de Dios, por lo que se vio impedido para ejercer fe.

Por qué el sacrificio de Abel fue mejor que el de Caín

El relato del sacrificio ofrecido por los hermanos viene en las Escrituras tanto en Génesis 4:3-5, como en Moisés 5:20-21. La narración de la Perla de Gran Precio aporta un poco más de detalle que el Libro de Génesis:

18 Y Caín amó a Satanás más que a Dios. Y Satanás le mandó, diciendo: Haz una ofrenda al Señor.
19 Y con el transcurso del tiempo, sucedió que Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra.
20 Y Abel también trajo de las primicias de su rebaño, y de su grosura. Y el Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda;
21 mas no miró con agrado a Caín y su ofrenda. Ahora bien, Satanás sabía esto, y se alegró. Y Caín se ensañó en gran manera, y decayó su semblante.

Perla de Gran Precio, Moisés 5:18–21

Entre la información provista por la Perla de Gran Precio podemos encontrar que no fue el Señor quien inspiró a Caín a realizar una ofrenda. Caín se dejó convencer en hacer una ofrenda del fruto de la tierra, lo cual era contrario al significado de la ordenanza, pues con esto carecía del simbolismo prescrito y que le había sido enseñado a Adán para enseñar acerca del futuro sacrificio expiatorio de Jesucristo. En estas condiciones, la ordenanza no era el resultado de la fe en Jesucristo ni la promovía, ni la enseñaba, y sería, por lo tanto, rechazada. Satanás sabía esto de antemano y había conducido a Caín por un camino que no podía resultar más que en frustración, la cual el adversario ya tenía calculada como su herramienta para dominar el corazón de Caín.

Abel, en cambio, realizó una ofrenda en la manera indicada por Dios a su padre Adán y se regocijó con ello en la futura expiación que el Salvador efectuaría para la redención de los pecados. No debe causar mucha sorpresa que el Señor haya mirado con más agrado el sacrificio ofrecido por Abel que el sacrificio ofrecido por Caín, contrario al ejercicio de la fe en Jesucristo.

Las causas del asesinato de Abel

Bajo la tutela del adversario, la frustración de Caín se convirtió en una honda amargura y un profundo resentimiento. Satanás logró manejar las emociones de Caín a su conveniencia, alejándole por completo de la guía del Señor.

Caín se encolerizó, y no escuchó más la voz del Señor, ni a Abel, su hermano, el cual andaba en santidad delante del Señor.

Perla de Gran Precio, Moisés 5:26

El versículo, aunque está destinado a informar sobre la reacción decadente de Caín, nos proporciona de paso información importante sobre Abel. Primero, y de manera más evidente, notamos del carácter de Abel que «andaba en santidad delante del Señor». Y segundo, de manera más sutil, podemos observar que Caín dejó de escuchar a Abel, su hermano. Esto es un indicativo de que Abel predicaba el evangelio a su hermano Caín con cierta frecuencia, en función de una inclinación filial o, aún más probablemente, de una cierta autoridad para predicar el evangelio entre sus hermanos. Pero, a partir de su declive espiritual, Caín, junto con la voz del Señor, dejó también de escuchar la de sus siervos.

Como quiera que sea, Satanás logró inspirar en el corazón de Caín la semilla firme de la traición y del hurto. Caín podría, de acuerdo con el satánico plan, apoderarse violentamente de las posesiones de Abel. Al hablar más adelante sobre la descendencia de Caín, el relato de Moisés nos informa que el lucro fue uno de los motivadores principales para el asesinato de Abel (ver Moisés 5:50).

La conspiración satánica de Caín

Después de obtener el corazón de Caín de esta manera, Satanás procedió a dar la estocada final al persuadir a Caín para asesinar a su hermano. De acuerdo con Helamán, el profeta y caudillo del Libro de Mormón, Satanás fue

aquel mismo ser que conspiró con Caín, que si asesinaba a su hermano Abel, el mundo no lo sabría. Y desde entonces conspiró con Caín y sus secuaces.

Libro de Mormón, Helamán 6:27

La Perla de Gran Precio es sumamente detallada en cuanto al intercambio de juramentos que se realizaron entre Satanás y Caín, y de cómo Satanás colocó a Caín como líder entre sus hermanos para lograr su propósito (Moisés 5:28-31). El Génesis nos informa de manera muy directa el resultado fatal de esta conspiración.

Y habló Caín a su hermano Abel; y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y le mató.

Antiguo Testamento, Génesis 4:8

Abel, considerado como mártir de la fe

Si solamente leemos la narración contenida en el Génesis y en el libro de Moisés, nos quedaremos con la única impresión de que acudimos al relato del primer asesinato de la historia humana, lo cual ya es importante. Sin embargo, el Nuevo Testamento agrega una dimensión más a este relato al calificar a Abel como un mártir de la fe. Jesucristo, al confrontar a los líderes judíos, incluyó a Abel entre los profetas y mártires de la fe que dieron su vida por amor al evangelio:

34 Por tanto, he aquí, yo os envío profetas, y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas y perseguiréis de ciudad en ciudad;
35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel, el justo, hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, al que matasteis entre el templo y el altar.

Nuevo Testamento, Mateo 23:34–35

La versión de Lucas de este mismo discurso es más clara al señalar a Abel como profeta:

49 Por eso, la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán,
50 para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la fundación del mundo,
51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.

Nuevo Testamento, Lucas 11:49–51

Abel fue sellado a vida eterna

El sacrificio aceptable de Set

Relación entre el sacrificio de Abel y el sacrificio de Jesucristo

«El pueblo efectuaba lavamientos en los niños y esparcía sangre en memoria de la sangre de Abel, la cual, decían, había sido derramada por los pecados».

Manual de Instituto del Antiguo Testamento: Génesis-2 Samuel, Génesis 12-17

Conclusión

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