Características del libro de Eclesiastés

Identifica las características del libro de Eclesiastés: su organización, su autoría, las fechas relevantes y sus temas y estructura literaria.

El libro de Eclesiastés es un libro profundo y problemático. Registra una intensa búsqueda de sentido y satisfacción en la vida en esta tierra, sobre todo ante toda la injusticia y los aparentes absurdos que nos rodean.

Significado del nombre del libro de Eclesiastés

El nombre “Eclesiastés” deriva de la palabra griega ekklesia (“asamblea”) y significa “el que se dirige a una asamblea”. Este término griego traduce el título hebreo Qoheleth, que a menudo se traduce como “Predicador” o “Maestro” en español.

El autor del libro de Eclesiastés

No se tiene un consenso sobre la autoría del libro de Eclesiastés. Debido a las palabras iniciales del libro (“Las palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén”), el Eclesiastés se atribuye tradicionalmente a Salomón, que se cree que lo escribió en su vejez. El tono pesimista que impregna el libro estaría en consonancia con el estado espiritual de Salomón en aquella época (véase 1 Reyes 11). Sin embargo, muchos estudiosos fechan el libro en un periodo posterior por el carácter del hebreo (que parece ser del periodo exílico o postexílico) y por el problema teológico que supone que un Salomón apóstata escriba la Sagrada Escritura. Si Salomón no compuso la obra, puede haber tenido su origen en la época de Esdras (c. 450 a.C.).

Fecha de redacción del libro de Eclesiastés

La cuestión de la fecha del Eclesiastés está ligada a la definición de la identidad del autor (véase más arriba).

Temas y estructura literaria del libro de Eclesiastés

El carácter literario del Eclesiastés es complejo. Parece ser una colección de varios tipos de literatura, todos con el mismo objetivo general. Hay dichos sabios (proverbios), así como secciones que son reflexivas y meditativas. Más de un tercio del libro es poesía, pero también se incluyen pasajes narrativos.

El Eclesiastés es extremadamente difícil de sintetizar y esquematizar, y se han propuesto varios enfoques alternativos. Nosotros podemos adoptar un esquema en tres partes:

  1. la tesis de que todo es vanidad (Eclesiastés 1:1-11),
  2. la prueba de que todo es vanidad (Eclesiastés 1:12-6:12), y
  3. el consejo para sobrellevar la vanidad (Eclesiastés 7:1-12:14).

El propósito del Eclesiastés es demostrar la tesis: “Todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2). Esto contrasta con el libro de los Proverbios, donde una confianza optimista supone que la vida es fundamentalmente lógica y coherente, y que las decisiones sabias producen buenos resultados y las insensatas, malos. El Eclesiastés lamenta que haya misterios inexplicables en la vida que desafían las soluciones fáciles. A pesar de las preguntas sin respuesta, lo mejor es temer a Dios, cumplir sus mandamientos y disfrutar así de la vida (Eclesiastés 3:12; Eclesiastés 12:13).

Al dejar sin resolver ciertos problemas difíciles, Eclesiastés plantea profundas preguntas sobre el significado y la coherencia de la vida, preguntas que sólo pueden ser respondidas en última instancia en Jesucristo, ya que sólo Cristo puede proporcionar la satisfacción, la alegría y la sabiduría finales.

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